(Por : Miguel Villacís Álava)

El 21 de diciembre de 2014 es una fecha que los Emelecistas (y otros que no lo son) nunca olvidaremos, es la fecha de un bicampeonato histórico ante nuestro mayor rival, en nuestra cancha y con nuestra gente.

El periodismo se vio ampliamente beneficiado por la existencia de este partido. Hubo grandes previas, gigantescas coberturas y amplios espacios dedicados casi exclusivamente al equipo más popular y más vicecampeón de la historia del Ecuador.

Se habló de que Emelec tenía miedo, que no tenía casta o jerarquía, que no era para finales, que adolecía de temple, incluso muchos se aventuraron a decir que Emelec ciertamente era mejor equipo pero que la “garra” le iba a dar la victoria al equipo del nombre calcado.

La amplia cobertura periodística se enfocó únicamente en el equipo goleado el ultimo domingo, se habló de cómo podía jugar, y se calificó de “prócer” a su único jugador destacable, que fue dejado en blanco por la zaga Emelecista en el partido definitorio.

Dirigentes e hinchas del equipo del salado daban como un hecho la derrota de Emelec, asimilando al cuadro azul con un pavo que se rellena y come en Navidad, la historia les reventó en la cara.

Lo que pasí en la cancha el 21 de diciembre de 2014 ya es historia.

El título es el premio para un equipo compuesto por jugadores, técnicos, hinchada y dirigentes, quienes juntos en un solo puño empujaron al equipo con humildad, coraje, garra, corazón y buen fútbol. Actitudes que fueron muy distintas a la boconería característica de la hinchada rival, que no llenó su estadio y empezó a retirarse del mismo 10 minutos antes del pitazo final.

Este título, trae un compromiso adicional para la hinchada. Más allá de la celebración y el aguante, es necesario que todos siempre empujemos al equipo y combatamos a la prensa parcializada, tendenciosa, a la que no le interesa lo que haga Emelec. Es necesario que nos hagamos sentir en todos los medios y se escuche la voz del Emelecismo, que muchos a lo largo de la historia han buscado callar.

Este título va dedicado a esos hinchas que apoyaron a todos nuestros rivales, a los que se tatuaron estrellas que no habían ganado, a los periodistas faltos de ética que pululan en los medios de comunicación, a los bocones y noveleros que constituyen el 95% de la hinchada derrotada el domingo pasado, a los programas de radio que dedican pocos minutos a nuestro club y el resto del programa a cualquier otro adefesio y especialmente a todos aquellos que hasta el domingo hablaban del partido del siglo y hoy callan por la vergüenza y el dolor de caer ante la grandeza del glorioso y aristocrático Club Sport Emelec.

Atentamente,

Miguel Villacís Álava
Socio 1042 CSE

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