ACTITUD

Recibir cuatro goles lo ubica como uno de los peores estrenos en la historia de Emelec en la Libertadores. Al igual que en el partido de debut de campeonato contra la U. Católica, el equipo de Omar de Felipe no acertaba más de cuatro pases consecutivos, pero lo más triste fue la casi ninguna capacidad de reacción desde el inicio del juego.

Incluso en la mayor parte del encuentro, se vió una desconexión marcada entre líneas, donde con un hombre menos durante 25 minutos los mexicanos se dieron el lujo de tocar el balón a su antojo para el deleite de sus aficionados con el clásico Ole, ole….
La defensa, lamentablemente fué una avenida por donde circularon con libertad tanto por los costados como por la vía aérea los jugadores del equipo Pumas y que gracias a los reflejos de Esteban Dreer no terminó en una catástrofe. Un mediocampo en donde toda la responsabilidad se la delega a los dos hombres de marca y una delantera donde sólo se vió a un jugador como fué Ángel Mena.
La memoria del Ferrari de toque y toque que tenía Gustavo Quinteros no aparece más, inclusive creo que muchos defienden la titularidad de Herrera por apoyar a Neme y caen en el error de sostener 90 minutos a un elemento que deambula en la cancha y que frena los ataques en la mayoría de ocasiones en que interviene.
Es hora de bajar de la nube del tricampeonato, cerrando el vestuario, lamiendo las heridas y corrigiendo los defectos de inmediato. El DT tiene que encontrar el Emelec ideal, aquel que en 2015 nos hizo soñar con su desempeño. Porque a partir de ahora, sólo importa la victoria en la Libertadores, y para que la victoria venga se necesita ACTITUD, en ésta nueva cita con la historia.

Comisario Azul.

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