( Por: Diplomático Azul )

Cuando al iniciar el campeonato habí­an quienes defendí­an la gestión del equipo por los resultados que se habí­an obtenido, ahora nos damos cuenta que ha sido el esfuerzo de unos pocos jugadores el factor para los puntos que hemos logrados. Está más que probado que el Director Técnico no ha sabido explotar todo el potencial de la plantilla que tiene a cargo. He dicho que el buen juego es una garantí­a para respaldar los resultados que nuestro equipo puede obtener. El trabajo y liderazgo del arquero y las individualidades han probado ser insuficientes para respaldar la obtención de los resultados que el equipo necesita.

De 11 partidos que se han disputado, el balance numérico es positivo. En casa, de 15 puntos posibles, el equipo ha logrado 3 triunfos y dos empates, 11 puntos. De visita, de 18 puntos posibles, el equipo ha logrado 5 puntos, un triunfo, dos empates y tres derrotas. Sin embargo, el global no es satisfactorio en lo absoluto; 16 puntos de 33 posibles, menos de la mitad. Pero en lo moral, ceder puntos en casa a rivales directos, padecer para sacar un buen resultado en la altura y salir goleados ahora último, repito, por rivales directos, son realidades que no hacen más que seguir hundiendo al equipo.

Lo peor de todo es que a pesar de la realidad que vive nuestro equipo, no hay indicios de cambios para resolver los problemas que no permiten a nuestro equipo llegar a un nivel digno de su historia, de sus logros y de un candidato serio al tí­tulo nacional. De los últimos 15 puntos, hemos sacado 4. Algo no marcha bien y se han demorado mucho para corregirlo o tal vez no les da la gana de hacerlo.

No me puedo quejar de la plantilla. Es verdad que se pudo haber contratado a mejores jugadores, pero convengamos en que hay equipos que hacen un mejor papel con plantillas muchí­simo más limitadas que la nuestra. No es justo que haya partidos en los que se deje a referentes del equipo en el banco. Tampoco es justo que por problemas personales y bajo la excusa de la disciplina se prive al equipo de contar con jugadores que pueden solucionar sus problemas. Hablan de faltas disciplinarias y enví­an a los jugadores al banco o a entrenar a la sub-19. Me pregunto si al mismo tiempo hacen algo para llegar al centro del problema del jugador. No basta con castigar y reincorporar. Hace falta un factor de motivación, lo que el técnico Urquiza, obviamente, no tiene.

Creo que lo anterior es un factor determinante en el nivel de rendimiento de los jugadores. Falta de marca, fallas en la contención y la conversión, son factores que han caí­do por su propio peso, especialmente en ausencia de Elí­zaga y Ludueña, los puntos más altos de la defensa y delantera, respectivamente. Las individualidades de estos dos jugadores son las responsables de que EMELEC tenga los puntos que tiene. Y eso lo único que confirma es que el balance del equipo es rojo a pesar de los puntos logrados.

El equipo no juega bien; ni con los titulares y peor con los suplentes. No tenemos una banca de jerarquí­a, contrario a lo que pensábamos. Hoy no tuvimos ni a Elí­zaga, ni a Ludueña, ni a Vega, ni a Prieto. Las expulsiones y lesiones son normales en el fútbol, pero ahí­ debe existir una prevención y planificación para contar con elementos que puedan suplir estas eventualidades. Nosotros no los tenemos.

Lo único rescatable de hoy, Paredes. Le está restregando a Urquiza su calidad y su error de tenerlo tanto tiempo relegado por una discusión. La cuestión aquí­ es rehabilitar, comprender, ayudar, no castigar así­ no más. El técnico debe ser un padre para los jugadores. Un padre responsable castiga, pero al mismo tiempo explica, comprende y ayuda. Todo esto último le falta al técnico.

Aprovecho para condenar la asquerosidad que hizo Urquiza con Zura. Lo acabó psicológicamente. Y así­ pretende Urquiza que Zura rinda? Qué tiene este señor en la cabeza! Un factor más para confirmar que la caí­da de nuestro equipo tiene un solo culpable, Urquiza. Además malgastó un cambio con esta novela e insistió en dejar a Rivera en el banco. Este señor tiene que irse por el bien de nuestra institución y tiene que irse ya.

Ahora, de frente a la segunda mitad de esta primera etapa, me pregunto qué sorpresas debemos esperar de la dirigencia y del técnico. Ya fue suficiente el tiempo de “prueba”, “adaptación”, “acoplamiento” o como diablos quieran llamarlo. Es más, ese tiempo caducó hace mucho. Se ha esperado demasiado. Ya no podemos aguantar más. Nadie que quiera ser campeón puede ir a ser goleado en la altura. Más aún, aquel que es débil en la altura y quiere ser campeón, debe explotar los puntos en casa. Y más allá, si van a ser goleados en la altura, goleen en casa para tener un colchón de gol diferencia, pero ni siquiera eso podemos.

La hinchada debe mostrar su poder, así­ como lo hicieron luego del partido de hoy. Venimos exigiendo cambios desde hace mucho tiempo, pero no somos escuchados. Esto nos pone en una disyuntiva, dejar de ir al estadio para ejercer presión o faltar a nuestro amor y sentimiento de acompañar al equipo en cualquier circunstancia. No se si dejar de ir al estadio como medida de reclamo termine haciendo más daño al equipo, pero de alguna manera debemos hacer sentir nuestro peso.

La dirigencia debe evaluar medidas radicales. No debemos esperar a que termine la primera etapa. Recordemos que el sistema de campeonato es distinto este año. En la segunda etapa será más difí­cil clasificar. Las cosas han caí­do por su propio peso. Nos han desnudado en todos los sentidos y nos caemos a pedazos. Ya retacear y parchar no es suficiente.

La dirigencia también tiene un balance en rojo. Sin ánimo de apoyar a uno u otro candidato, pedimos cambios y ofrecieron cambios, pero siguen cayendo en lo mismo. No se realizan los correctivos a tiempo, no se hacen escuchar en la federación, no tienen una buena estrategia de marketing, no concretan su plan de socios, no hacen respetar al equipo en cuando a derechos televisivos y venta de camisetas. Qué tipo de representación tenemos? Sin responder esa pregunta, lo único en lo que estoy de acuerdo es que puede y debe ser mejor de lo que han hecho hasta ahora.

Termina la mitad de la primera etapa con balance en rojo, en todos los sentidos. La dirigencia necesita un cambio de 180 grados, empezando por la remoción del técnico. Las cosas han caí­do por su propio peso y es hora de aquel cambio que ofrecieron y que hasta ahora no vemos.

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