Enciende el primer cigarrillo antes de entrar al callejón que nos lleva a una habitación a la que denomina “Rancho de mis recuerdos†y a la que regresa después de muchos años. El miércoles, un dÃa antes de cumplir 82 años de vida, Carlos Alberto Raffo invitó a un equipo de EXPRESO para compartir sus añoranzas en el pequeño ‘bulÃn’ (cuarto) de la casa ubicada en Azuay y Villavicencio.
Las fotos del ex futbolista junto a estrellas del balompié mundial se confunden con las de Carlos Gardel, Julio Jaramillo, Jaime Roldós y modelos en sensuales poses. Por unos minutos, el ‘Flaco’ se olvida de sus invitados y se dirige hacia un improvisado altar donde las figuras de una virgen rodean la foto de su mamá, Clara Baliaco.
La llegada de sus tres bisnietas lo hacen reaccionar momentáneamente, pero la mirada de Raffo luce perdida, parece que continúa inmerso en una especie de túnel del tiempo.
“No sabe la nostalgia que siento al entrar a este lugarâ€, dice con voz pausada, mientras enciende el segundo cigarrillo. “Aún recuerdo el dÃa que llegué a Ecuador para jugar en el Argentina (hoy Deportivo Quito).
El Alcalde preguntó quién era ese flaquito que habÃan traÃdo, pero en el primer partido marqué 3 goles y me gané el aprecio de una persona que años después me harÃa un gran favorâ€.
Las palabras de Carlos Raffo lo trasladan a 1953, cuando inició su historia en el fútbol ecuatoriano, luego de su paso por Platense. Apenas tenÃa 22 años. Poco tiempo después regresó a Quito, pero esta vez defendiendo los colores de Emelec.
“Tuve un problema y terminé insultando a un cura, que le pidió al Alcalde que me meta preso. Por suerte para mÃ, el Alcalde y el entrenador me lo dijeron y me pidieron que me haga el lesionado para sacarme en ambulancia del estadio y evitar mayores problemasâ€, comenta.
A esas alturas ya se habÃa casado con Laura Ordea, con quien procreó dos hijos, no sin antes vivir una de las más grandes frustraciones de su vida.
“Yo tenÃa una novia en Argentina y con mucho esfuerzo reunà dinero para volver a Buenos Aires para buscarla, pero me encontré con que ya estaba casada; fue entonces cuando entendà que mi destino estaba en Ecuador y no me arrepiento, aunque muchos me critican por no haber asegurado mi futuroâ€.
Las palabras de Raffo no están alejadas de la realidad. En 1948, cuando jugaba para el Argentina de Quito ganaba 500 sucres mensuales. Cuando pasó a Emelec le doblaron el sueldo. Poco después le marcó tres goles al Independiente de Avellaneda y los dirigentes argentinos lo quisieron contratar, pero Omar Quintana le subió el sueldo y se quedó. Cuando terminó su carrera ganaba 2.500 sucres.
“Una vez Pelé me preguntó cuanto ganaba y yo le dije 2.000 sucres. Él me aconsejó que me vaya, porque merecÃa ganar mucho más, pero no lo hice, porque este paÃs me lo dio todo. Ahora quiero viajar a Buenos Aires y volver para morir acáâ€.

>> denuncia
Algunos dirigentes se olvidaron de él
Aunque forma parte de la historia de Emelec, Carlos Raffo siente que algunos dirigentes no han sido gratos con él.
En las últimas elecciones del club no le permitieron sufragar y, además de ponerle su nombre a un sector del estadio Capwell, afirma que no hicieron nada más por él.
“Omar Quintana me apoyó alguna vez con dinero y también me condecoró; los demás solo hicieron promesas que el viento se llevóâ€, afirma Raffo.
Los únicos ingresos que tiene el ‘Flaco’ son los que le deja el alquiler de las habitaciones de su casa rentera ubicada en Rumichaca y ManabÃ; sin embargo, es muy común verlo en el estadio George Capwell siguiendo de cerca al Emelec de sus amores.

>> DATOS
Grandes pasiones
Raffo reconoce que, además del fútbol, dos grandes pasiones marcaron su vida, el cigarro y las mujeres.
“Desde que el fútbol es fútbol existen las tentaciones, pero antes sabÃamos cómo hacerlo y no dábamos de qué hablarâ€, indica.
Su mejor amigo
Aunque el mundo del fútbol le dejó muchos amigos, Carlos Raffo recuerda con especial cariño al ‘Loco’ José Vicente Balseca, a quien califica como un jugador excepcional, que cuando entraba a la cancha deleitaba al público con su fútbol.
>> LAS CIFRAS
82 años
cumplió esta semana Carlos Alberto Raffo. Llegó a Ecuador cuando tenÃa 22 años, para jugar en el Argentina de Quito.
2.500 sucres
fue el último sueldo del ‘Flaco’ Raffo, quien esperó cerca de 30 años para obtener la nacionalidad ecuatoriana.
























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