¡Punteros!
Con sólo tres jornadas es difícil aventurar el destino, pero hay que reconocer que se está haciendo un buen papel.
Tres fechas no es tiempo suficiente como para sacar conclusiones pero sí es un margen que puede permitirnos el derecho de soñar. Seguramente muy pocos después de la pretemporada hubieran podido reconocer su optimismo sin temor a ser prácticamente linchados. A través de los medios de comunicación se nos vendía, acertadamente o no, una situación institucional y deportiva casi irrespirable. A los directivos se les dijo de todo menos bonitos.




