EL NÚMERO UNO
(por Fernando Flores Gallardo)
Lo conocà hace más de veinte años en la tribuna del Estadio Chirijos de Milagro. Llegó repartiendo pitos e incentivando a los EMELEXISTAS que se unan a su grupo. Siendo un niño me llamó la atención su voz ronca y su vestimenta: cintillo, camiseta azul con la banda ploma, pantaloneta ploma y polines azules, de no ser por la edad, pasaba los 40 años, yo hubiera creÃdo que era un jugador de EMELEC.
Le pregunté a mi papá ¿quién es ese señor?, y me contestó ese es el Che Pérez, sonreÃ, por fin conocÃa personalmente a la leyenda, al hincha número 1, al representante de todos los azules. Le dije a mi padre que nos sentemos con ellos y siendo un niño me fue fácil conseguirlo.
Confieso que seguà muy poco el partido, que mi interés se centró en seguir al Che Pérez, lo veÃa moverse, gesticular, gritar más que todos los que estaban en el estadio y hacer gritar a los demás.
No recuerdo cuánto quedó el partido, pero en mi memoria quedó imborrable el sentimiento de amor que genera EMELEC y que se personificaba en el Che Pérez.
Hoy el Che ya no nos acompaña fÃsicamente, sin embargo su memoria sigue presente cada domingo sea donde juegue EMELEC porque un amor como aquel traspasa cualquier frontera, a él le queda mejor que nadie lo que hoy cantamos en los estadios del paÃs: “Ni la muerte nos va a separar, desde el cielo te voy a alentarâ€.
Fernando Flores Gallardo

Eduardo “Che” Perez Valarezo :
Octubre era un mes de celebración para Eduardo Pérez Valarezo. Hace 33 años, el dÃa 9 de ese mes -junto a Franklin Ruilova y Fernando Temoche (+)-, fundó la Barra Azul para apoyar al club de sus amores, Emelec. Y desde 1935, cada 13, celebraba su cumpleaños.
Hoy su familia y amigos recuerdan al padre, al hincha, al hombre perseverante que el 6 de abril del 2002 dejó un vacÃo, pero también grandes lecciones que jamás olvidarán.
Porque el Che fue sinónimo de entrega. Su hija mayor, Jacqueline, recuerda cómo –hace 36 años– en un lugar de 16 metros cuadrados abrió la distribuidora San Eduardo, que hoy es uno de los negocios de materiales de construcción más grandes de Guayaquil.
Pero ella también tiene en su memoria al hincha de Emelec que no solo veÃa al equipo de fútbol. “Yo era pequeña cuando mi papá me llevaba a apoyar al equipo, pero él no solo gustaba de ver goles también le agradaba el boxeo, el béisbol, el básquet. En todos los lugares donde estaba Emelec, allà llegaba el Cheâ€, cuenta.
Lorena, otra de las hijas de Pérez, también evoca la pasión de su progenitor. La frase que más recuerda de él, es: “Yo celebro las derrotas, porque siempre dejan leccionesâ€. Dice que asà contestaba cuando alguien intentaba recordarle que Emelec habÃa perdido.
Ese es el sentimiento de las hijas de Pérez, en cuya oficina se conservan todos los recuerdos (trofeos, fotografÃas, recortes de diarios, etcétera) que él a lo largo de su vida acumuló y puso en las paredes que hoy lucen totalmente azules. Tal como las sillas del lugar, que tienen plasmado en el espaldar el escudo del equipo millonario.
Mañana se cumplirán seis meses del fallecimiento del Che Pérez, por tal motivo sus hijos y su esposa, Sonia Zambrano, ofrecerán –desde las 10h00– una misa de réquiem en la iglesia La Merced, ubicada en VÃctor Manuel Rendón y Pedro Carbo.








