El día tenía que llegar… y llegó

La primera vez que vi un partido entre Ecuador y Argentina fue el 12 de diciembre de 1959, en el estadio Modelo durante el campeonato Sudamericano Extraordinario, cuando aún no habían ‘descubierto’ que el torneo se llamaba Copa América, un nombre más negociable para Nicolás Leoz y su combo de la Conmebol.

Recuerdo un escenario con una muchedumbre entusiasta y vocinglera. También la salida de nuestra oncena, con Raúl Argüello de capitán, y la ovación al técnico, el uruguayo Juan López. Ecuador formó ese día con Alfredo Bonnard; Argüello, Honorato Mariscal Gonzabay y Jorge Carita Izaguirre; Rómulo Gómez y Jaime Galarza (Reeves Patterson); José Vicente Loco Balseca, Leonardo Palacios, Carlos Raffo, Alberto Spencer y Clímaco Cañarte (Francisco Almeida). En Argentina alinearon Negri: Murúa, Griguol y Arredondo: Guidi y Mouriño; Facundo (Boggio), Pizutti (Ruiz), el Marqués Sosa, el Nene Sanfilippo y Belén.

El legendario Flaco Raffo abrió el marcador a los 20 minutos y todo era sorpresa en el Modelo. Estábamos ganando a la famosa selección gaucha. A los 62 minutos Sosa derrotó a Bonnard para empatar, pero nuestro equipo no se fue atrás. Siguió atacando y Cañarte tuvo la oportunidad de poner el tanto ganador, pero Negri salvó con apuro. Nos fuimos del estadio orgullosos de esa selección que había empatado, pero con sentimiento agridulce pues pudimos haber vencido.

Pocos años después, al empezar a investigar la historia de nuestro deporte, me encontré con un gran partido que Ecuador había protagonizado hace hoy 70 años. Fue en el estadio Nacional de Santiago, el 31 de enero de 1945. Para entender la dimensión de la actuación ecuatoriana debemos dejar constancia de que Argentina pasaba por el mejor momento de su historia. No había duda de que en sus canchas se jugaba el mejor fútbol del mundo y que podía formar tres o cuatro selecciones de similar jerarquía, pues la producción de cracks era enorme.

El profesionalismo se había instalado en Argentina hacía quince años, pero a nuestro país no había llegado. Los jugadores gauchos habían participado en Juegos Olímpicos y habían sido finalistas en un Mundial (1930). Nuestros futbolistas, que solo contaban con unos Juegos Bolivarianos y tres Sudamericanos, todavía viajaban en barco. Su preparación física y los cuidados médicos eran elementales o desconocidos. Ese grupo voluntarioso de futbolistas nacionales por poco provoca asombro en Chile.

Ecuador jugó aquella noche con Napoleón Medina; Jorge Chompi Henríquez y Félix Leyton Zurita; Luis A. Mendoza, Enrique Moscovita Álvarez y Eloy Mejía; José L. Mendoza, José María Chivo Jiménez, Enrique Maestro Raymondi, Víctor Aguayo y Pedro Acevedo.

Los nombres de las figuras albicelestes metían miedo en cualquier lugar del planeta: Bello; Salomón, De Zorzi; Sosa, Perucca, Colombo; Mario Atómico Boyé, Vicente Capote de la Mata, René Pontoni, Rinaldo Mamucho Martino (tío del Tata) y Pellegrina.

Ante este equipo, que luego fue campeón, nuestros muchachos hicieron un gran partido. Pontoni a los 11 minutos y De la Mata a los 50m pusieron el 2-0 favorable a Argentina. Sorpresivamente, el riobambeño Aguayo descontó a los 53m y diez minutos después José L. Mellizo Mendoza ponía el empate. Después vino el cansancio, la extenuación, la falta de trabajo físico que no conocíamos. El famoso Norberto Doroteo Tucho Méndez entró por De la Mata y nos mató. Vivaz y gran asistidor como era, metió dos balones entre una defensa que ya no daba un paso. Martino y Pellegrina nos hicieron dos tantos y caímos 4-2.

Otra ocasión que quedó en la historia fue la del 7 de septiembre de 1983, en el Monumental de River Plate, por Copa América. Nadie arriesgaba un pronóstico ante la fuerte escuadra local que tres años más tarde sería campeona mundial. Carlos Bilardo alineó a Ubaldo Fillol; Julián Camino, Roberto Mouzo, Enzo Trossero, Óscar Garré; Claudio Marangoni (Jorge Rinaldi), José Ponce (Víctor Ramos), Alejandro Sabella y Jorge Burruchaga; Alberto Márcico y Ricardo Gareca. Ecuador formó con Israel Rodríguez; Alfredo Encalada, Orly Klinger, Wilson Armas y Hans Maldonado; J. J. Vega, Tulio Quinteros y Bolívar Ruiz; Vinicio Ron, Lupo Quiñónez y Hamilton Cuvi.

El potente Lupo arrastró en el área a Mouzo y eludió con elegancia al mundialista Fillol para marcar un golazo a los 44 minutos. A los 50m igualó Ramos. A los 92m Lupo escapó a pase del milagreño Cuvi, quien fue el mejor jugador del partido. En el área, cuando Fillol había sido superado, el gran arquero lo derribó. El penal lo ejecutó Maldonado y convirtió. Ecuador ganaba a Argentina 2-1 en el Monumental. Entonces entró a tallar el árbitro boliviano René Ortubé. Hizo jugar adicionales hasta que empató Argentina, a los 102 minutos, y de inmediato pitó el final del compromiso.

Es cierto que fue uno de los partidos más feos que se hayan visto. No podía esperarse otra cosa de Bilardo y Ernesto Guerra. Ecuador incurrió en ‘quema’ deliberada de tiempo. Una revista argentina calificó de – planteo primitivo” el juego de los nacionales. Lo cierto es que pudo ser la primera derrota de la Albiceleste ante Ecuador en su propio estadio.

Aquello del ‘maleficio’ tuvo otro episodio el 15 de julio de 2008, cuando Ecuador ganaba 1-0 como visitante, con gol de Patricio Urrutia a los 69 minutos. En el minuto 93 Rodrigo Palacio, que había entrado sesenta segundos antes, emparejó el encuentro. Fue otra oportunidad perdida.

Pero llegó el día en que íbamos a vencer a Argentina en el Monumental y ese día –y sus protagonistas– está ya en la historia: el 8 de octubre de 2015. La victoria tiene varios ingredientes. Ecuador superó a Argentina individual y colectivamente en todas las facetas del juego, pese al amontonamiento de ‘estrellas’ del balompié europeo con las que Martino no logra cohesionar un equipo. El planteo de Ecuador fue excelente. Nunca jugó a defenderse, como era la túnica de los entrenadores colombianos que estuvieron antes de Gustavo Quinteros. El entrenador de Ecuador dejó con la palabra en la boca a los que lo criticaron en un sector del país. Fue otra vez el Quinteros del Emelec bicampeón.

Los jugadores se mostraron comprometidos con el equipo, sin los sueños ‘verdes’ de Brasil 2014. Yo vi el partido por TV, pero elegáescuchar narración y comentarios de radio Mitre, de Buenos Aires, para evitar a un charlatán que no permite atender el partido y cree que es más importante que los futbolistas. Al fin del duelo los argentinos de Mitre elogiaron a la Tri. – Ecuador nos ha dado una lección. Le ha pegado una milonga a Argentina. Yo grito por Ecuador, que nos ha plantado una pintura en la cara a todos. No hablemos de que faltó Lionel Messi, que estuvo en una final del Mundial y no la tocó. Que jugó una final de Copa América y no la tocó”. Indudablemente, para nosotros, será siempre mejor jugar sin tener a Messi como rival. (O)

El planteo de Ecuador fue excelente. Nunca jugó a defenderse, como era la túnica de los entrenadores colombianos que estuvieron antes de Gustavo Quinteros.

Por : Ricardo Vasconcellos R.

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