El cielo puede esperar

Emelec, el mejor de la temporada, es un equipo de convicciones firmes, sin caídas anímicas. Sin la bandera resultadista del “solo hay que ganar”.

La danza del toque se convierte en ritual sin contemplaciones. Su fútbol es un estado de ánimo positivo; memoria táctica colectiva. No especula, especular significa darle la iniciativa al rival. Jugadores que se aferran al ataque posicional; también al juego directo.

Para presionar tienen el balón; existe una obsesión por la tenencia de la pelota y por la iniciativa del juego. Al atacar bien se defiende mejor. Ocupan el ancho del campo con equilibrio.

La pelota a velocidad y el destinatario siempre está llegando, jamás está detenido. Si el que está en posesión del balón está presionado los pases son cortos; si dispone de espacios la propuesta es larga y profunda a la orilla.

El placer de la elaboración es el cuidado de la pelota, junto a desmarques, paredes, temporizaciones. Y la obstrucción como método, para romper los circuitos de toque.

Por Quinteros sus jugadores son capaces de correr 30 metros más de lo que el fuelle les permite. Oncena que no achica en forma suicida.

La solidaridad es una de sus consignas, deja pocos detalles al azar. El equipo es más importante que cualquier jugador. Un cuadro de conceptos claros para jugar y flexible para posicionarse en el retroceso defensivo. Tomando a los receptores y marcando a los generadores. Talentos que se mueven sin aferrarse a funciones fijas excepto Lastra.

Los equipos como Emelec que juegan al fuera de lugar prefabricado, son más ofensivos, porque no necesitan abroquelarse atrás para frenar al adversario.

Liga de Loja desconfió del destino, el destino es neutro es la voluntad la que escribe la historia.

Un equipo comprimido tácticamente que resolvió a la perfección la posibilidad de contrarrestar la agresividad contraria con el dominio territorial en el camino al gol. Emelec no jugó rápido, jugó apurado, empujó el partido. Su estrategia dio paso a la desesperación. No fue fiel a su propio estilo. Era victoria y título de campeón. El cielo puede esperar.

Roberto Bonafont – @robertobonafont

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