Para muchos futbolistas el entrenamiento invisible no existe, y hacen de su vida privada una farra. Es por aquello, cuando no rinden en la cancha, que sus actuaciones se pone a tela de juicio y todos los dardos apuntan a ellos.

Para muchos futbolistas el entrenamiento invisible no existe, y hacen de su vida privada una farra. Es por aquello, cuando no rinden en la cancha, que sus actuaciones se pone a tela de juicio y todos los dardos apuntan a ellos.

“Váyanse a sus casas a descansar, tomen bastante líquido y no coman grasas… Concéntrense en el partido y descansen en su hogar”. La recomendación para el plantel de jugadores es de uno de los técnicos de la Liguilla, casi una constante en el fútbol de todos los estrategas que dirigen profesionalmente, una vez culminada la práctica previa al cotejo de fin de semana por el campeonato. Sin embargo, mucho jugadores hacen caso omiso al llamado, que no es otra cosa que un “entrenamiento invisible”, y desarrollan una vida totalmente desorganizada la cual afecta en el aspecto deportivo o social.
Los especialistas insisten en que los jugadores deben realizar un adecuado “entrenamiento invisible” para llegar en óptimas condiciones a la competencia. ¿Pero de qué trata el tema?

El entrenamiento invisible
Esta práctica consiste básicamente en la conducta que debe tener un jugador después de entrenar o jugar un partido. Esta se basa en recuperar su estado físico y mental, regular el sueño, el reposo, la alimentación y su vida familiar y social.
En esta recuperación es muy importante disminuir la actividad física, incluyendo la sexual. En este último caso es recomendable que el futbolista tenga relaciones normales con su pareja. Pero existen casos en los que hay más de una pareja; y eso inevitablemente disminuye el rendimiento deportivo.
Algunos estudios señalan que cuando un futbolistas no ha respetado su “entrenamiento invisible”, su capacidad física baja considerablemente y es más factible que se lesione y demore en recuperarse. Otro aspecto que incide en la no práctica del entrenamiento invisible es el estado de ánimo ya que el deportista se vuelve un ser conflictivo, debido al estado de ánimo que le produce el no haber reposado lo aconsejable; y esto en la actualidad perjudica la imagen de ellos, quienes hoy en día son observados por grandes y sobre todo por niños, quienes en la mayoría de las ocasiones los quieren imitar. Condición difícil de llegar y mucho más complicado mantenerla si no se practica el entrenamiento que todos lo conocen.

Reglas del entrenamiento invisible
Para poder mantener una vida sin complicaciones, para seguir este entrenamiento es importante tomar en cuenta los siguientes pasos:

Reposo
El reposo, en el entrenamiento invisible necesariamente no consiste en estar en la cama, dicen los especialistas ya que se puede ir al cine, conversar con algún amigo, básicamente sacando la tensión del día.

Alimentación
Se basa en una alimentación energética, que consiste en hidratos de carbono, como avena, pasta, cereales acompañados de frutas, vegetales y gran cantidad de agua para hidratarse.

Sueño
Es una parte fundamental, ya que para que un futbolista pueda rendir al cien por ciento debe dormir entre 8 y 10 horas.

Diversión
Un futbolista como todo ser humano tiene su día libre, en el cual puede comer lo que le de la gana e incluso tomarse algún trago. Eso si, no puede excederse sobre todo 72 horas antes de jugar un partido.

Lo que no hay que hacer
Accidentes de transito, consumo de drogas, escándalos en la vía pública, fueron, durante las últimas semanas, los titulares de los noticieros deportivos. Todo, debido a que los futbolistas no se manejaron con profesionalismo e hicieron de sus vidas una farra. Estos casos, son entre otros, los que no deben realizar los deportistas…

Recordemos algunos casos:
– Carlos Juárez y René Higuita dieron positivo por consumo de cocaína.

– Daniel Viteri es detenido por agredir a un uniformado al encontrarse en completo estado de ebriedad como señaló el parte policial.

– Edwin Villafuerte, sufre un accidente de tránsito por conducir en estado etílico.

– Giovanni “Cuchara” Caicedo no respeta la concentración domiciliaria, motivo por el cual el técnico de Barcelona Jorge Habegger, decide marginarlo por algunos partidos.

No hay formación
Frente a estas situaciones, el doctor Jorge Vargas, quien ha estado ligado al Emelec, desde el año 1972, tanto como médico y directivo de las divisiones inferiores, señala que el futbolista muchas veces no sabe adaptarse a la fama, debido a que no existe una formación integral ni cuando son juveniles, peor cuando llegan al profesionalismo.. “El futbolista debe tener bien claro sobre cual rol ejerce en la sociedad. La formación del futbolista debe ser en el hogar y sobretodo en los equipos, que deben preocuparse de lo que hacen ellos en su vida privada, dónde viven, cómo se alimentan y cómo es su entorno familiar. Es muy importante que los equipos tengan psicólogos, formadores y orientadores familiares”.

Qué dicen los jugadores y técnicos
Uno que está de acuerdo con Vargas, es el capitán del CS Emelec, Augusto Poroso, catalogado como uno de los futbolistas intachables del medio por su profesionalismo. “Claro que influye la formación que uno tenga, pero frente a situaciones como aquellas que los ‘amigos’ te invitan a farrear, yo siempre decido que más importante es my familia”, añade. Pero “Porosito” también es de aquellos que sigue una dieta importante, o entrenamiento invisible, para estar en forma, que se basa en descansar y alimentarse bien. Y también tiene sus formas sanas de diversión, le gusta ir seguido al cine o jugar en las maquinas de video junto a sus dos pequeños hijos. A la hora de salir a divertirse a reuniones manifiesta que a el no le gusta tomar, pero si compartir una reunión…
Poroso no está nada alejado de la verdad, de acuerdo a lo que manifiesta el profesor Julio Asad, actual director técnico del Deportivo Cuenca quien señala que el éxito del jugador se basa en el compromiso de cada uno. “Esto quiere decir que el jugador debe ser capaz de asumir la responsabilidad personal, porque toda la gente espera que en cada partido se entregue al máximo. Y solo lo logrará demostrando entrega en las prácticas y responsabilidad fuera de la cancha…”.
Bien podría decirse que el “entrenamiento invisible” es tan o más importante que el que cumple a diario el jugador en su equipo. De su cuidado personal, fuera de la cancha, dependerá el éxito dentro de ella.

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