( Por: Diplomático Azul )

Quiero comenzar diciendo que hoy me siento más azul que nunca, pues hay que estar con el equipo de uno en las buenas y en las malas. Ultimamente han sido más malas que buenas, pero sigue siendo mi equipo.

La humillación de este clásico no me la esperaba. Creo que son 15 o 16 años desde la última vez que perdimos goleados de esa manera. Tal vez me equivoque. En todo caso, durante los últimos años se habí­a marcado una recuperación de nuestro equipo en los clásicos del astillero. No quiero decir que este partido echó eso a la basura ni mucho menos, pero habí­a pasado mucho tiempo desde que ni siquiera peleamos el partido.

Lamentablemente eso fue lo que sucedió; desde el inicio salimos con los brazos abajo. Comprendo el golpe aní­mico de un gol al final del primer tiempo o al principio del segundo, mas no aquel de un gol a los 4 minutos. Quedan 86 por jugar y no es como para entregarse al rival del modo que sucedió hoy. El planteamiento del técnico fue doble suicidio. Lí­nea de 3, aunque disfrazada por un volante más de corte que sigue siendo defensa, y un solo delantero. Ni a Quito vamos a jugar con un solo delantero, peor con el que en menos forma se encuentra. Desnudaron nuestros errores y quedó en evidencia que los resultados del clásico anterior y del triunfo sobre el Nacional en Guayaquil fueron mentirosos

Da para pensar el hecho de que nuestro equipo tuvo tiempo suficiente para encontrar el esquema adecuado porque tení­a un solo convocado a la selección. El rival de hoy tení­a más citados. Nosotros tuvimos más tiempo, pero al final peso la mediocridad que ha caracterizado a esta dirigencia que prefirió la polí­tica de “ahorros de cocinera” a una verdadera planificación para reconstruir los cimientos del equipo y llevarlo con el tiempo donde merece estar.

No necesitamos más mentiras de la dirigencia, ni tampoco su ineptitud ni su deseo de figurar. Ya nos han hecho mucho daño. No necesitamos a Neme. Aunque digan que se fue por problemas familiares, el ya ha sido dirigente y sabe que ese tipo de cosas deben evaluarse antes de comprometerse con una institución como Emelec. No se trata de botarse del barco cuando empieza a hundirse como el hizo. Tampoco necesitamos jugadores cuarentones que piensan que nuestro equipo no es grande. Mucho menos necesitamos un desfile de paquetes que vienen a probarse. Menos aún un manojo de técnicos incapaces de hacer jugar a un equipo cuando otros de menos presupuesto funcionan con cualquier técnico.

Finalmente, nosotros, los hinchas, necesitamos reclamar por los ofrecimientos que estos señores hicieron en campaña, aunque no hayamos votado por ellos. Más allá de eso, debemos empezar a elegir a nuestros directivos de manera conciente, no porque hablan bonito o porque son amigos de gente que le ha dado gloria al club en su momento. Ese ha sido el peor error de nosotros y de nuestro equipo. Uno habrí­a pensado que el papelón del año pasado iba a ser suficiente para que un puñado de hinchas con capacidad para dirigir al club vengan y solucionen los problemas. Lamentablemente no fue así­ y la campaña de este año fue igual o peor que la del año anterior.

La posibilidad matemática es el último recurso, pero a ella se acude cuando, en forma realista, no hay esperanza. En esa situación estamos hoy. Será prácticamente imposible entrar a la liguilla este año nuevamente. Los errores de inicios de año se terminaron purgando exactamente cuando debieron ser purgados. A contrataciones mediocres, campaña mediocre, a dirigentes mediocres, campaña mediocre. Es hora de que se larguen los que nada tienen que hacer aquí­ y de que se queden y vengan quienes quieren realmente trabajar.

Más azul que nunca, esperando tener alegrí­as y revanchas el próximo año.

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