La expulsión de Bolaños y la salida de Suárez afectaron a Barcelona. Pese a ello, su juego colectivo no estuvo a la misma altura que el del actual bicampeón.

Emelec aprovechó 2 situaciones determinantes -en la última final del torneo nacional- para vencer a Barcelona y quedarse con el título: la expulsión de Álex Bolaños a los 10 minutos del primer tiempo y la salida de Cristian Suárez por lesión.

Pero si estos jugadores hubieran seguido en la cancha, ¿habrían podido los ‘canarios’ contrarrestar el vertiginoso juego ofensivo del cuadro ‘millonario’? Para quienes observaron las 2 finales, la del miércoles pasado en el Monumental y la del domingo en el Capwell, esa hipótesis resulta imposible, ya que Emelec fue ampliamente superior en lo individual y en lo colectivo. Mientras los dirigidos por Gustavo Quinteros mostraron un fútbol agresivo en ataque, los guiados por Rubén Israel apostaron únicamente por defenderse y lanzarle pelotazos al delantero argentino Ismael Blanco.

Las estadísticas de los dos partidos reflejan esa superioridad. Emelec ejecutó 23 remates al arco, 10 más que Barcelona. Gracias a su eficiente juego colectivo, los azules pudieron realizar 648 pases, por encima de los 509 que realizaron los ‘toreros’.

Desde el punto de vista del estratega argentino Gabriel Perrone, la expulsión de Bolaños y la salida inesperada de Suárez fueron dos puntos de inflexión determinantes. El extécnico de Emelec, Deportivo Cuenca y Olmedo, aseguró que la ‘vehemencia’ con la que salió Bolaños a la cancha cambió los planes de Israel, cuyo planteamiento con 3 delanteros (Ismael Blanco, Ely Esterilla y Suárez) hacía pensar que iba a ser un partido distinto al del Monumental.

Álex Bolaños es un jugador muy vehemente, que juega siempre al límite del reglamento y que no sabe controlarse. Creo que la mala experiencia del domingo le ocurrió también por la presión que implicaba jugar con el estadio Capwell lleno de hinchas azules”, analizó ayer Perrone durante una entrevista con EL TELÉGRAFO.

El criterio de la adiestradora de la selección femenina de fútbol, Vanessa Aráuz, contrasta con el de Perrone. A su parecer, la expulsión de Bolaños no fue determinante, ya que Barcelona no tenía un juego en conjunto contundente como para hacerle daño a su rival. “A lo mejor fue un bajón anímico, pero creo que el partido habría sido igual aunque no hubiera sido expulsado”.

Aráuz supone que el ‘Ídolo’ quiso hacer lo que hizo Emelec en el Monumental: jugar con la presión de su hinchada. La entrenadora indicó que el DT Israel apostó a ser más ofensivo; sin embargo, dijo que “si un equipo no está bien engranado, va a ser imposible llegar al arco contrario, asátenga 5 o 6 delanteros en el área rival”.

La adiestradora destacó un detalle sobresaliente en la estrategia de Quinteros. Desde su punto de vista, el entrenador argentino y sus dirigidos supieron manejar los tiempos del partido, controló el 1-0 a favor hasta los 80 minutos y cuando el rival empezó a quedarse sin respuesta física, lo liquidó. Eso explica la letalidad que mostró Emelec en el último tramo del partido.

La orden desde la zona táctica en ese momento fue sentenciar el cotejo. Miller Bolaños acató el mandato, marcó los dos tantos que tranquilizaron al equipo e hizo bajar los brazos a un resignado Barcelona.

El profesor Joaquín López, asistente y colaborador de Dussan Draskovic, no duda de que Emelec fue “justo campeón”. No solo por el buen juego que mostró en las finales, sino también por su regular campaña. “El ‘Bombillo’ no juega con 4 volantes, sino con 6 volantes. Cuando Mena y Miller tienen la pelota son efectivos encarando”.

En esta temporada, Emelec jugó 46 partidos -incluidas las dos finales-, de los cuales ganó 28, empató 8 y perdió 10. Este registro se lo debe a su esfuerzo y a las claras ideas tácticas de Gustavo Quinteros, el único técnico ‘millonario’ que ha conseguido un bicampeonato de forma consecutiva. Los títulos que el club logró en 1993-1994 y en 2001-2002 fueron con estrategas distintos.

La superioridad de Emelec fue tal que Joaquín López incluso la comparó con un partido entre una sub-20 (Emelec) y una sub-14 (Barcelona). “Asávi el cotejo, con amplia ventaja del local”, analizó.

El asistente técnico observó una propuesta distinta de Israel. En el Monumental fue más defensivo, pero en la vuelta jugó con 4 defensas y adelante con Ely Esterilla, Suárez y Aaron Peñafiel, que asumió las labores de creación.

Luego de la expulsión siguió jugando con 2 delanteros, siempre los mantuvo a Blanco y Suárez. Cuando salió el ‘Chivo’ ubicó como delantero a Peñafiel y luego lo sacó por Brayan de la Torre, quien también recibió órdenes de acompañar a Blanco. Siempre quiso ganar el partido, pero por circunstancias de un jugador menos y lesión de otro, no lo consiguió”.

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