“Me quiero quemar a mà mismoâ€, contestaba Armando Paredes, con las manos metidas en los bolsillos de un “blue jean†desteñido, a la pregunta sobre a quién quemarÃa este año.
La respuesta arranca risas de un par de testigos indiscretos, en las afueras del polideportivo de Los Samanes, donde actualmente se concentra Emelec.
Sin embargo, a Paredes parece no causarle gracia. En serio, me voy a ir a la 6 de Marzo a ver si me encuentroâ€, señaló sin tener idea alguna de la existencia del monigote que lo representaba y que estaba en la calle a la que iba a buscarlo.
En Seis de Marzo y Francisco de Marcos, hay un año viejo de Paredes luciendo la casaca del Barcelona, equipo donde militó el año pasado.
En la mano izquierda sostiene un vaso y en la derecha una gran botella de cerveza. El precio del muñeco es de 40 dólares. “Este año he tenido altibajos, pero las pocas cosas buenas hay que rescatarlas, y las malas, quemarlasâ€, dijo.
Asà como Paredes, algunos de sus actuales compañeros: Jorge Ladines, Robert Angulo y Jason Zambrano, concuerdan en que hay que olvidar el pasado año, donde ninguno de los equipos del astillero entró a la liguilla.
Uno de los festejos de año nuevo que más recuerda Paredes se remonta casi 9 años atrás. La imagen de una selección entera de sub 15 escapándose por la ventana de un complejo deportivo le viene a la cabeza como pelÃcula vieja, en blanco y negro.
“TenÃa 15 años y estaba en la selección sub-17 para un Sudamericano, estábamos encerrados y era fin de año. A las doce todos mis compañeros amarramos 5 sábanas y nos bajamos por la ventana para ir a una discoteca. Recuerdo ese dÃa porque casi me fracturo una pierna. Al regreso…,caraetuco, lo palabreamos al guardia y no pasó nadaâ€, comenta al tiempo de lanzar una larga carcajada y alcanza a divisar a su compañero, Jorge “El Pony†Ladines.
“Para donde vas oeâ€, “para mi casaâ€, responde Ladines. Al delantero lo esperan sus demás hermanos para seguir rellenando de camaretas al año viejo que quemarán este año. “Es un sapo, grande y con lengua larga. A mà no me gusta quemar personajes polÃticos como Gutiérrez, ni nada de esoâ€.
No obstante, el delantero asegura que si tuviera un poco más de destreza artesanal con el almidón y el papel periódico, definitivamente el personaje que moldearÃa fuera a Ronaldinho.
“Me gusta como juega, pero no le están saliendo las cosas bien, me gustarÃa quemar esa mala imagen de élâ€, dice.
Pese a que afirma que del 2007 “no le gustó nadaâ€, no piensa amargarse en la celebración. Luego de quemar un par de zumbadores y “bazookasâ€, irá a festejar el comienzo de otra oportunidad en el 2008.
“Después de disfrutar con mi familia, ahà sà me reúno con mis amigosâ€, dice el “Ponyâ€.
“Yo paso con mi familia el 25 nomás. De ahà fin de año me voy a la playaâ€, comenta Paredes, mientras se embarca en su auto para avanzar solo un par de metros y entrar a la cancha y a las villas de la concentración.
En uno de los graderÃos está otro de sus compañeros, el arquero Robert Angulo. Usa una pantaloneta y calza un par de zapatillas. Busca relajarse luego del entrenamiento.
“¡De este año quiero quemar todo!, este ha sido el año que me ha ido peor. Quiero quemar los peores momentosâ€, dice Angulo, mientras chupa un mango amarillo que recién “se bajó†de una de las matas que rodean a la cancha de Los Samanes.
El cancerbero tenÃa planeado viajar ayer a Esmeraldas, donde disfrutará las fiesta de fin de año con su familia.
“El fin de año lo paso con mi familia, especialmente con mi madre. El año nuevo que más recuerdo es el del 2005â€.
Al recordar la fecha su voz se apaga por un momento, “ahà todavÃa estaba vivo mi padreâ€, recuerda. Luego mira para abajo y mueve la cabeza. Enseguida la levanta con expresión más alegre. “Eso de las cábalas: de las doce uvas a las doce, ni de darse vuelta con la maleta, en eso sà que no creo, Dios es lo más importanteâ€, dice el guardavallas a lo que Paredes replica “¡Yo sÃ!â€.
“Yo me pongo una media amarilla en el pie derechoâ€, y eso para qué sirve, preguntamos, “eso sà no se les voy a decir pues, después me copian. Es un secretoâ€, dice mientras sonrÃe.
A los dos jugadores eléctricos se les une el delantero Jason Zambrano. Juntos caminan hacia el monigote del equipo, “el doctor Ãlvarezâ€. El monigote luce una pantaloneta celeste, pelo canoso y una cartera que le colgaron los jugadores para “aportarle cierto toque de personalidadâ€, según aseguran.
TenÃan planeado quemarlo el pasado sábado, ya que entrenarÃan hasta el domingo al mediodÃa. “A este ya lo tenemos papelito ve, lo vamos a hacer volar. Ya tenemos dos gruesas de camaretaâ€, asegura Angulo.
Los jugadores emelecistas no quieren ni que las cenizas del monigote se salven. Quieren dejar atrás un año de derrotas y malos recuerdos. (MDC)





