La tradicional barra eléctrica realizó una marcha desde el cerro Santa Ana hasta la ‘Caldera’.

Eran las 14:30 del domingo, faltaba poco para que Emelec saltara al gramado del Capwell para enfrentar al Manta (17:00), sin embargo, las gradas de la platea alta de la avenida Quito lucían vacías.

la Boca del Pozo
la Boca del Pozo

Una de las barras más representativas del equipo ‘eléctrico’, la Boca del Pozo, parecía haber faltado a su primer partido desde que esta agrupación se fundó en los bajos del cerro Santa Ana, el 25 de julio de 1980.

Pero no fue así. la ausencia de hinchas emelecistas de las instalaciones del estadio, horas previas al cotejo, se debió a que la barra se había reunido en las calles Julián Coronel y Rocafuerte -centro de Guayaquil- para celebrar los 30 años de vida de esta organización.

La idea de concentrarse en ese populoso sector de la urbe y caminar hacia el estadio, nació del actual líder de la barra, Giusseppe Cavanna, quien se mostró orgulloso por la acogida que tuvo el evento.

La verdad es que ver a todo este grupo de hinchas me llena de alegría. 30 años que no se cumplen todos los días”, señaló Cavanna.

En el sitio se congregaron aficionados de todas las edades, razas, religiones e ideas políticas. No importaba de dónde venían sino portar una camiseta azul y plomo que los identificara con el equipo.

Cuando el reloj marcó las 14:45, Giusseppe dio la orden para avanzar. En 15 minutos el grupo apareció en la avenida 9 de Octubre. Allí, haciendo ondear sus banderas, saludaban a la gente que se asomó en los balcones de la concurrida avenida.

El “¡vamos, vamos, vamos… Emelec, hoy te he venido a alentar…!” fue el cántico que primó durante casi la mayor parte de la marcha. Aunque en la parada del parque Centenario, la letra que se escuchó fue la del pasillo escrito por Abel Romeo Castillo: Guayaquil de mis Amores.

Tu eres perla que surgiste..”, exclamó Cavanna frente al monumento de los Próceres. En ese momento, los hinchas empezaron a entonar con bombos y trompetas, la canción que en el pasado también fue interpretada por J.J.

Entre ellos, uno de los que más fuerte cantaba era don Franklin Tobar -abuelo del joven Ángel Martínez, reconocido hincha azul que sufre distrofia muscular-.

Este artesano nacido en Ambato, que llegó a Guayaquil hace casi 40 años, se aferró al amor por la camiseta del ‘Bombillo’, como a la bandera del puerto principal.

Amo esta ciudad como amo a Emelec. Por eso estoy aquámarchando con esta fiel barra emelecista que cumple 30 años de alentar y seguir al equipo a todas partes del país”, indicó don Tobar.

Tras salir del Centenario, la Boca del Pozo se tomó la avenida Quito para seguir con su trayecto hasta Capwell. Sí, los aficionados caminaron en contra del flujo vehicular, a pesar de que policías y vigilantes trataron de impedírselo.

No fue sino hasta la altura de la calle 10 de Agosto, cuando los miembros de la agrupación accedieron a cambiar su ruta, tomaron la Machala, y marcharon en buen sentido. Alláse dirigieron en línea recta hasta el colegio Guayaquil.

En ese trayecto, la familia Haro Morales sufrió un inconveniente. El pequeño Samuel, de 5 meses, comenzó a llorar en los brazos de su madre, María, por lo que su padre, que lideraba la marcha, tuvo que regresar para hacer calmar al bebé.

Él (Samuel) quería cantar, pero como aún no puede hablar, se expresó por medio del llanto. Cuando crezca dirá: “¡Cómo no te voy a querer…!”, señaló entre risas María.

Una vez dentro del estadio llebaron la general y hasta se cantaron el feliz cumpleaños.

fuente : Diario El Telegrafo

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