Una gloria del fútbol en el olvido

Hace tres meses falleció su esposa y desde entonces comenzó a presentar algunos problemas, agravados por su condición de fumador crónico y el mal de Alzheimer.

Gina Raffo, hija del ex goleador, permanece junto a él. Pocos son los amigos que se han hecho presente en este momento

Su mirada perdida busca de forma desesperada de dónde proviene aquella voz que interrumpe su descanso en la sala de cuidados intensivos de la clínica Panamericana. El efecto del sedante no impide que Carlos Alberto Raffo despierte brevemente y salude a su hija Gina.

Ya habían pasado más de 24 horas del momento en que tuvo que ser internado de emergencia, por un fuerte dolor de cabeza que paralizó la parte derecha de su cuerpo. La doctora Ana Ávila, directora médica de dicha casa asistencial, explicó a EXPRESO que el ex goleador de Emelec y de la selección ecuatoriana había sufrido un problema cerebro vascular, aparentemente isquémico, derivado de su hipertensión.

Es un fumador crónico. Un amigo de la familia nos dijo que consume hasta dos cajetillas diarias. Lo han medicado para tratar su problema y él no cumplió con el tratamiento, por eso su presión arterial se disparó. La tarde del jueves sufrió una cefalea, con disminución de la sensibilidad del lado derecho del cuerpo y un dolor leve a nivel del pecho”, indica la profesional.

Hace tres meses el ‘Flaco’ Raffo sufrió uno de los golpes más fuertes de su vida. Su esposa Laura María Orbea falleció víctima de un paro cardiorespiratorio. Desde entonces su salud se fue deteriorando.

Mi papá padece de Alzheimer. Cuando está lúcido dice que no va a llorar, pero en la madrugada se despierta, la recuerda y llora como un niño. Ellos estuvieron juntos tanto tiempo y ahora le hace mucha falta”, dice Gina.

Tratando de dejar atrás el mal momento que atraviesa, la señora recuerda la forma anecdótica en que sus progenitores se conocieron.

Mi papá había sufrido una lesión y asistió a una clínica donde una de mis tías estaba ingresada. Como mi mamá tenía cabello largo y trenzas, le dijo al técnico de Emelec (Fernando Paternoster) que le consiga una pluma de pavo… cogió una cinta y se la amarró en la frente. Cuando ella volvió a pasar por la habitación le dijo ‘ven india, que acá está tu indio’. Como ella lo rechazó, se hizo amigo de mi abuela, se ganó a la suegra y asállegó al corazón de la hija”, dice Gina, antes de soltar una leve sonrisa.

El diálogo se interrumpe por la llegada del terapista físico, quien inicia el trabajo de rehabilitación con el paciente.

En uno de sus momentos de lucidez, aunque con las dificultades propias de su edad (83 años), Raffo inicia la tarea.

Actualmente su condición es estable, pero presenta una patología crúnica descompensada y debemos mantenerlo controlado. Podría sufrir un derrame y por eso se le realizó una resonancia magnética del cerebro, donde se comprobó que hay un infarto local a nivel de una protuberancia”, añade la doctora Ávila.

Los galenos no se atreven a pronosticar cuánto tiempo permanecerá internado. Ayer se le programó un ecocardiograma para analizar su función diastólica y sistólica, con el fin de conocer si las válvulas del músculo cardiaco están bombeando correctamente el flujo sanguíneo.

Nacido en Villa Urquiza, (Buenos Aires) el 10 de abril de 1926, Carlos Alberto Raffo ingresó al mundo del fútbol cuando apenas tenía 14 años, en el club Platense. También jugó en Rosario Central. En 1952 llegó a Ecuador para vincularse al equipo Argentina de la capital (actualmente Deportivo Quito).

Dos años después fichó por Emelec, equipo en el que alcanzó sus máximos títulos. Fue seleccionado ecuatoriano y se retiró en 1965, con la camiseta del club 9 de Octubre.

Su deseo es regresar a Argentina

En octubre de 2008, Raffo le confesó a Diario Expreso que deseaba viajar a Buenos Aires, visitar a sus seres queridos y regresar para morir en Guayaquil.

Su nieto, Luis Raffo, inició los trámites ante el Gobierno Nacional, para que los ayude.

En cierta ocasión mi abuelo habló al presidente (Rafael) Correa y este le preguntó cómo se sentía. La respuesta fue: bueno de salud, pero chiro de bolsillo. Espero que los emelecistas de corazón se hagan presente y le permitan cumplir su sueño, porque él le dio mucho al equipo”, concluyó.

Expreso.ec Redacción Guayaquil – García Díaz Modesto Enrique

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