Pocos clubes le dieron a la historia del fútbol argentino
tantos intérpretes de calidad como lo ha hecho su flamante campeón desde los días de Isaac Newell, un siglo atrás.
La lista es tan asombrosa como interminable.

Valdano, Simón, Balbo, Dezotti, Batistuta, Sensini, Pochettino, Berizzo, Biagini, Samuel, Scaloni, Duscher, Bernardi, Mateo, Guiñazú, Quiroga, Heinze, Maxi Rodríguez. Ciudadanos del fútbol del mundo en tiempo pasado o presente. Algo los iguala, algo los distingue. Todos pisaron fuerte lejos de la patria futbolera. Todos vieron la luz en Newell’s, el criadero de cracks de la Argentina.
Pontoni, Perucca, Musimessi, Colman, Benavídez, Lombardo, Sacchi, Belén, Yudica, Solari, Obberti, Zanabria, Gallego, Santamaría, Alfaro, Ramos, Almirón, Basualdo, Gamboa, Martino, Zamora y, desde luego, el más grande: Diego. Todos ellos hicieron en pie en Newell’s. Allánacieron, allácrecieron, allálos conocieron, alláreprodujeron fútbol, genio, emociones.
El destino fue generoso con Newell’s. Desde que en 1903 don Isaac Newell, su esposa Ana Margareth Jockinsen, su hijo Claudio y un grupo de estudiantes le dieron la vida en el Colegio Comercial Anglo Argentino de Rosario, el equipo que tomó el nombre de su fundador y los colores del escudo de ese establecimiento se impuso una misión: preparar el almácigo del fútbol argentino y formar a muchos de los mejores jugadores que se hayan visto en las canchas de esta tierra. Podrá parecer ingrato o injusto afirmarlo. Pero es así: el fútbol del país estará en problemas el día que el semillero de Newell’s deje de echar a rodar por el verde césped, su camada de talentos frescos, hoy inagotable.
De la mano de su rival de toda la vida, Newell’s llegó a los campeonatos de AFA en 1939. Ese año terminó cuarto. Y dos años más tarde, a punto estuvo de dar el primer grito grande de campeón con un equipazo: Honores, Gilli y Sobrero; Carlucci, Perucca y Reynoso; Belén, Canteli, Pontoni, Morosano y Ferreyra. El comienzo fue impresionante. En las tres primeras fechas les ganó 5-1 a San Lorenzo, 2-1 a River y 3-2 a Boca. Después, siguió dando exhibiciones apoyado en la presencia y la voz de mando de Perucca en la mitad de la cancha, en la elegante contundencia de Pontoni en el centro del ataque y en los goles de José Canteli. Ese Newell’s fino y positivo finalizó tercero, detrás de la Máquina de River y de San Lorenzo, y fue el equipo más goleador del campeonato con 78 tantos, 50 de ellos marcados entre Canteli y Pontoni.
Dos quintos puestos en los torneos del ‘48 y el ‘49 fueron el preámbulo de una década gris, descartable. Entre 1950 y 1958, Newell’s no superó el noveno puesto en la tabla a pesar de que por sus filas pasaron Musimessi, Juan Carlos Colman, el tucumano Benavídez, Yudica, Nardiello, jugadores que, a su debido momento, fueron refuerzos importantes de los clubes grandes de Buenos Aires. En 1959, pareció que el viento volvía a soplar a favor: Newell’s ocupó la sexta posición con Federico Sacchi resplandeciendo en el fondo. Pero fue el anticipo del infierno.
En 1960, Newell’s salió último y descendió por primera y única vez. En 1961, creyó tomar revancha al ganar el torneo de Primera B con un equipo cargado de brasileños (Diogo, Zucca, Eduardo, Conceicao). Pero la ansiedad por reincorporarse a Primera le jugó la peor pasada de su historia: al comprobarse que había incentivado a Excursionistas para que derrotara a Quilmes a tres fechas del final, la Asamblea General de la AFA anuló el ascenso en febrero de 1962 y mandó a Quilmes a la A.
Newell’s volvió a Primera en 1964 luego de que sus dirigentes desistieran del juicio que le habían iniciado a la AFA por aquel ascenso prohibido. Esos años también fueron malos. Hasta 1970, Newell’s siempre vio de lejos los éxitos ajenos, a tal extremo que no consiguió clasificarse para los tres primeros campeonatos nacionales. De aháen más otro fue el cantar: entre Dellacha y el Gitano Juárez armaron entre el ‘70 y el ‘71 otroequipazo que, a puro toque, dio que hablar: Fenoy; De Rienzo, Jara, Solórzano, Ledesma; Cabrero (o Berta), Montes, Zanabria; Marcos Pereira Martins, Obberti, Heraldo Bezerra. En el Metro ‘71 llegaron cuartos. En el Nacional, salieron segundos en su zona. Para entrar a la final, debían jugar con el primero de la otra zona: Central. Eso pasí el 19 de diciembre. Ese fue el partido de la famosa palomita de Poy. Ese inolvidable 1-0 en cancha de River dejó en el camino a un equipo que tenía todo para ser campeón. Pero retempló los ánimos para un desquite que habría de suceder pronto, dos años y medio más tarde.
Dos de junio de 1974. Ultima fecha del cuadrangular final del campeonato Metropolitano: definen Central y Newell’s en Arroyito. Con el empate, Newell’s da su primera vuelta olímpica. Pero pasada la primera hora de juego, las noticias no pueden ser peores para el equipo del Parque Independencia, que pierde 2-0. A 19 minutos del final un cabezazo de Armando Capurro abre una veta de esperanza en miles de corazones rojinegros. Diez minutos mas tarde, Marito Zanabria clava un extraordinario zurdazo de volea desde fuera del área en el ángulo superior izquierdo del arco de Biasutto. Y es empate, y es campeonato, el primero de la historia.
Catorce años debió esperar Newell’s para su próxima alegría. Fue en el campeonato 87-88, con José Yudica como técnico y con Gerardo Martino como director de orquesta. Ese equipo estaba tan afinado que sólo empleó 16 jugadores y puede recitarse de memoria: Scoponi; Basualdo, Theiler, Pautasso, Sensini; Martino, Llop, Rossi; Dezotti, Alfaro, Almirón, con Abel Balbo entrando a hacer goles en los segundos tiempos. Ese Newell’s les ganó los dos partidos del año a Boca (5-1 y 4-0) y a River (2-1 y 2-0). Pero no pudo llegar a su otra ambición: la Copa Libertadores. Nacional le ganó 3-0 en Montevideo y le dejó la ilusión en lista de espera.
Quedan las emociones frescas, las de los ‘90. El título del Apertura ‘90 con aquel golazo de Cristian Ruffini de tiro libre a San Lorenzo, el plantel sufriendo por la radio el final de River-Vélez y el festejo desaforado de Marcelo Bielsa de cara a su tribuna. Los penales que Scoponi atajó en el barro de la cancha de Boca para dar la vuelta en la mismísima Bombonera en el campeonato más heroico de todos. El título del Clausura ‘92 con Martino y el Negro Zamora como estandartes. El penal de Gamboa que dio en el palo en el Morumbáy volvió a dejar a medio Rosario llorando la pena de otra Libertadores perdida. La bienvenida a Diego en el Parque ante Emelec y aquellos siete partidos en el Apertura ‘93. Postales todas de un tiempo de glorias que se creía ido e incapaz de volver, sepultado por las malas administraciones y una alocada política que requería promover muchos jugadores de las inferiores para venderlos lo mas rápido posible. Hoy las tristezas no tienen lugar, las discusiones quedaron para más adelante. Newell’s, el gran proveedor del fútbol argentino, ha vuelto a sonreír. En el criadero de cracks brilla una nueva estrella.

CAMPEON METROPOLITANO 1974.
– Campaña: 21 partidos, 12 ganados, 5 empatados, 4 perdidos, 38 goles a favor, 31 en contra.
– Goleador: Alfredo Obberti (11).
– Plantel: Carrasco, Rebottaro, Pavoni, Capurro, Barril, Picerni, Berta, Zanabria, Santamaría, Obberti, Rocha, Barreiro, Garrido, Ribecca, Coullery, Giusti, Valdano, Marangoni, Scolari, Magán, Nicoletti, Promanzio.
– DT: Juan Carlos Montes.

CAMPEON 1987/88.
– Campaña: 36 partidos, 20 ganados, 12 empatados, 4 perdidos, 68 goles a favor, 22 en contra.
– Goleador: Raúl Alfaro (14).
– Plantel: Scoponi, Basualdo, Theiler, Pautasso, Sensini, Martino, Llop, Rossi, Dezotti, Alfaro, Almirón, Balbo, Ramos, Fullana, Cozzoni, Sialle,
– DT: José Yudica.

CAMPEON 1990/91.
– Campaña: Torneo Apertura: 19 partidos, 11 ganados, 6 empatados, 2 perdidos, 30 goles a favor y 13 en contra. Finales con Boca: 1-0 y 0-1 (3-1 por penales).
– Goleador Torneo Apertura: Cristian Ruffini (7).
– Plantel: Scoponi, Saldaña, Gamboa, Pochettino, Berizzo, Martino, Llop, Franco, Zamora, Boldrini, Ruffini, Pancirolli, Fullana, Garfagnoli, Stachiotti, Roldán, Sáez, Taffarel.
– DT: Marcelo Bielsa.

CAMPEON CLAUSURA 1992.
– Campaña: 19 partidos, 11 ganados, 7 empatados y 1 perdido, 27 goles a favor y 8 en contra.
– Goleador: Alfredo Mendoza (5).
– Plantel: Scoponi, Saldaña, Gamboa, Pochettino, Berizzo, Martino, Llop, Rossi, Zamora, Domizi, Mendoza, Romero, Tudor, Lunari, Raggio, Stachiotti, Berti, Garfagnoli, Fullana, D’Agostino, Cerro, Bihurriet, Roldán, Escudero, Lenzi, Ruffini, Soria.
– DT: Marcelo Bielsa.

CAMPEON APERTURA 2004.
– Campaña: 19 partidos, 10 ganados, 6 empatados, 3 perdidos, 22 goles a favor, 11 en contra.
– Goleador: Iván Borghello (4).
– Plantel: Villar, Vella, Maidana, S. Domínguez, Ré, Belluschi, Rosada, Marino, Ortega, Scocco, Borghello, Capria, Zapata, Penta, Garay, Steinert, Rodas.
– DT: Américo Gallego.

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