La imagen Armando Paredes debí­a debutar con Emelec en el campeonato hace una semana pero, por irrespetar al técnico Juan Urquiza, enfrenta una suspensión temporal. Una más en su vida deportiva, llena de actos indisciplinarios en Barcelona, Emelec y la Tricolor.¿Por qué siempre tiene problemas; qué influye?
Pienso que para la fama hay que estar preparado. Vine desde abajo, luchando contra todo y llegar a esto por el fútbol me afectó mucho. De lo que no tení­a nada llegué a esto. Decidí­ ser independiente y vivir lejos de mi madre, eso me afectó. Además en mi niñez yo era muy rebelde, me escapaba de la escuela y el colegio para practicar fútbol. Así­ mi mamá me pegara yo querí­a jugar.

¿Y le pegó alguna vez?
No recuerdo, pero siempre me regañaba. Era el engreí­do de mi padre, él sí­ me consentí­a. Por eso esperaba que él llegara para entrar a la casa.

¿Le disgusta concentrarse?
A eso ya me acostumbré. Pero la fama, el entorno me afecta.

¿Cuál es ese entorno?
Cuando estás bien están los amigos que nunca estuvieron a tu lado. Al llegar al fútbol aparecieron amigos de todo lado, que tienen dinero, y es diferente, uno se confunde, se olvida de los verdaderos amigos.

¿Qué es para usted la familia?
Es lo más lindo que tengo y siempre me dan la mano, apoyo incondicional. Mi mujer y mi hija son parte de mi vida y siempre están conmigo. Si uno decidió casarse, la mujer de uno es para siempre.

Pero se ha hablado de romances hasta con unas modelos.
Eso es momentáneo. Yo he hablado con mi esposa porque a veces he tenido problemas por eso. Uno ha tenido sus cosas, pero eso ya pasí.
Una vez llegó a una cancha a medianoche, un dí­a antes de un partido.

¿Le gusta tanto el fútbol que hace eso?
Debe haber sido con mis amigos de Vinces. Ellos me invitan y si me niego se disgustan. Por eso me voy, por ellos.

En una ocasión ud. molestó a una azafata durante un viaje con la selección, ¿ha dejado ese tipo de comportamientos?
Eso te queda como superexperiencia y no se va a repetir. Hoy estoy maduro, tengo a mi hija. Ahí­ era un chiquillo que veí­a cámaras y pensaba que alcanzó todo; estaba equivocado.

¿Por qué no cumple sus promesas de portarse bien?
Porque no soy perfecto, esa es la ley de la vida.

¿Qué le hace perder el control, como cuando se rebeló ante el técnico Urquiza?
En general, es que yo no me dejo de nadie. Así­ de simple. Si tú me dices una cosa yo te digo tres. Si tú me respetas, te respeto. Es mi ley de vida:  y mi ideologí­a, no me dejo de nadie por más mayor o más alto que yo. Lo que pasa es que todos se van contra el más débil.

¿Un complejo de inferioridad?
Puede ser, y que eso venga de mi niñez, puede ser, o no.

Una vez, de niño, le robaron la loterí­a que vendí­a y que habí­a dejado cerca de la cancha,:  en Vinces. ¿Eso marcó su vida?
(Se sorprende y pregunta quién lo dijo) Puede ser. Eso me afectó, fue complicado.

¿Otro hecho que le marcó?
Una vez, con mi trabajo me gané un dinero. Vino un drogadicto y me ofreció vender un par de zapatos. Di el dinero y nunca me los dio. Me quedé la Navidad sin zapatos y llorando. Eso me dolió tanto. Ahora él está rehabilitado.

¿Pero le guarda rencor?
Sí­. No como antes. Él está recuperado y lo felicité. Hasta me ha invitado a su grupo de recuperación para que cambie de genio. Solo eso, porque yo no soy mala persona. Es que no me gusta perder…

Tiene gente que lo admira, niños. ¿Piensa en eso?
Hay ocasiones en que mi papá me dice hazte el cojudo. Pasa que ya estoy cansado de hacerme el cojudo. Yo sé que me porto bien, pero hay un momento en que no me controlo.

Pero, ¿por qué la violencia?
Depende. Todo el mundo me mira de otra manera, pero yo soy el más indefenso del mundo. Pienso que perdí­ el respeto y hay gente que me ataca.

¿Alguien lo comprendió?
Sí­. El profesor Torres Garcés estaba a mi lado, me comprendí­a, me trataba con cariño.

¿Es cierto que en Vinces se cree superior?
Es mi pueblo y lo quiero mucho. Cuando era chico todo mundo me quiso humillar, ahora no me gusta dejarme de nadie. Yo vivo mi mundo, saludo a todos y nada más.

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