Si no apelamos a nuestras conciencias, si no reflexionamos profundamente, si no asumimos nuestros deberes y responsabilidades de ciudadanos amantes de la paz y el orden, prontamente nos veremos desbordados por el caos, por las bajas pasiones y por el irrespeto. Entonces seremos prisioneros del temor y del terror.
El fútbol es una fiesta, siempre lo fue, y como fiesta está lleno de algarabÃa, de cantos, de felicidad… Recuerdo perfectamente a mis doce o trece años. VivÃamos en el barrio Orellana y caminábamos en gallada hasta el legendario estadio Modelo, solos. Emelecsistas, barcelonistas y los pocos everianos, octubrinos o patricios que todavÃa quedaban. Todos juntos caminábamos, chachareándonos, gozándonos, disfrutándonos unos a otros con las tÃpicas cargadas que sin lugar a dudas eran parte de la fiesta del fútbol y principalmente del ya añejo “Clásico del Astillero”, la máxima expresión de fiesta futbolÃstica del Ecuador.
De un tiempo para acá, se presentan todo tipo de agresiones, insultos, barbaries en lo que debe seguir siendo una fiesta, y lo peor de todo es que esta situación ha venido siendo alentada por seudoperiodistas, que con un micrófono en mano y con la camiseta puesta emiten cualquier cantidad de comentarios estúpidos, por autoridades y dirigentes alcahuetes que llegan hasta la barbaridad de nombrar a los jefes de barras, miembros del directorio de los clubes. ¡Hasta dónde ha alcanzado la insensatez! ¿Tendrán que presentarse mas vÃctimas inocentes, que como el niño que perdió la vida ayer, que como él pudo ser cualquiera de nuestros hijos, sobrinos o nietos? BASTA YA de estos forajidos, delincuentes comunes y ahora asesinos que están perfectamente identificados y organizados. Que les sigan dando condecoraciones los polÃticos que quieren valerse de cualquier situación para mantener popularidad y que con el mayor irrespeto para la ciudad hasta han convertido el Palacio Municipal en el salón de prensa de un club de fútbol.
Que la FiscalÃa actúe de oficio y dé con los culpables, sin perdón ni justificativo alguno. Que la Federación Ecuatoriana de Fútbol sancione ejemplarizadoramente el estadio donde se dio y se den en el futuro estos estúpidos brotes de violencia. Que los clubes a los que se pertenecen estas masas de desadaptados pierdan puntos, y si son reincidentes lleguen hasta perder la categorÃa, pues la fiesta del fútbol debemos volver a vivirla en paz, por el bien de todos los que en verdad amamos este deporte.
Gustavo Gutiérrez V.






