La imagen Por: Diplomático Azul

Dicta la expresión popular. “partida de caballo, parada de burro”. Hoy hemos tenido un inicio de campeonato inmejorable, como en aquellos viejos tiempos en que nuestros jugadores eran la base de la selección. Esas épocas en que todos los equipos que iban al Capwell salí­an goleados, como aconteció este domingo. Lo que todos querí­amos ver, un equipo que no solo gane, sino que golee; que siendo local infunda miedo al rival.

Y es que en años anteriores, los equipos considerados más “débiles” eran los que nos arrancaban puntos de nuestro estadio o nos hací­an sufrir para ganar un partido. Hoy no. Hoy el equipo aprovechó las debilidades del rival y logró una mejor efectividad para concretar las oportunidades que se presentaron.

Convengamos en que habrá rivales que nos van a exigir más, tanto de local como de visitante. Necesitamos entonces un mejor nivel de nuestros volantes de contención, que no terminan de convencer. Lo anterior lleva a la reflexión de que estos volantes tienen fí­sico y oficio para recuperar el balón, pero necesitan juntarse más con los volantes de creación, de modo que se conviertan en otro peligro para la contención del rival. Si eso no sucede, se corre el riesgo de que el rival adelante sus lí­neas y tome el control del medio campo, como sucedió hoy. Repito, no hay equipo fácil, pero si habrán equipos que nos exijan más y ahí­ se pueden desnudar las limitaciones de la lí­nea media.

Recordemos que este problema no es de ahora, es un problema del que venimos adoleciendo hace algunos años, lo que nos debe llevar a analizar si es cuestión del planteamiento técnico o de capacidad de jugadores. Eso se deberá determinar a la interna para ver si se necesitan correctivos y que estos sean tomados a tiempo.

No comparto con que un equipo local caiga en el juego del rival y pierda el control del partido, como nos paso hoy. Nos quitaron la pelota y eso no nos gusta. No se trata de que al tener una diferencia de tres goles se pueden retroceder las lí­neas irresponsablemente poniendo en riesgo a nuestra defensa y nuestro arquero. Nuevamente, al técnico, si quiere aguantar el resultado y jugar cl contragolpe, busque un jugador que recupere y al mismo tiempo sirva para ese esquema, pero no cambien la figura táctica sin tener los jugadores que respondan. Y si vemos que el rival es débil, para que retroceder, vamos a buscarlo y a acabar el partido de una vez por todas. Creo que a ningún técnico le molesta que su equipo haga goles, por lo menos a nosotros, los hinchas, no. Me parece que hay falta de ambición.

Podrán decir que han sido muchos partidos, que hay que cuidar el fí­sico, etcétera, pero para eso se puede tomar la decisión de no jugar partidos innecesarios. Adicionalmente, ya no estamos en la época de pretender jugar un partido por semana. El futbolista profesional debe estar listo para jugar, por lo menos, dos partidos por semana.

En todo caso, me quedo contento con la victoria del equipo, acá el resultado habla por sí­ solo. Ha sido un triunfo contundente que sirve para levantar el ánimo de todos, especialmente luego de una derrota que todos queremos olvidar y que solo lo lograremos con resultados de este tipo.

Tengamos fe en lo que este equipo puede dar. Los partidos en los que hay puntos en juego son los que realmente importan. En esta primera prueba, el equipo ha respondido. Hay mucho trecho para terminar de perfeccionar el juego y las variantes que sean necesarias cuando un planteamiento especí­fico no de resultado. Lo interesante es ir acumulando puntos que nos permitan estar en el primer lugar e incrementar el gol diferencia, factor que siempre tiene peso, especialmente en las instancias finales.

Lo de hoy fue definitivamente una “partida de caballo”. Esperamos que continúe con una “carrera de caballo” y que no tenga parada. Queremos un equipo ganador, ambicioso y con hambre de gloria. Que el í­mpetu, el ánimo, el buen juego y el apoyo incondicional de la hinchada no terminen.

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