El 17 de Diciembre del 2014 se jugó la primera final entre Emelec y Barcelona. Para evitar disturbios se decidió jugar sin público visitante en ambos encuentros, por lo cual la dirigencia de Emelec junto a sus auspiciantes habilitó 2 monitores en el terreno de juego para permitir el acceso a los hinchas eléctricos y asádisfruten del encuentro. La entrada fue gratuita.

Los hinchas alentaron al equipo millonario para que ingrese al terreno de juego y entonaron cánticos tal como si estuvieran en el estadio. Enviaron su energía positiva a nuestros gladiariores. Quienes consiguieron un empate 1×1.

Azul es el color que se impone y alegra a los vecinos del Capwell.

En las inmediaciones del estadio George Capwell son pocas las familias fundadoras del barrio que aún viven en el sector. Asálo dijeron con nostalgia vecinos más antiguos que habitan en casas de construcción mixta y que se ubican cerca al escenario eléctrico.

De una ventana enrejada color café aparece Modesto Criollo, de 61 años. Él recuerda pasajes de su vida como si los hubiese vivido ayer, más que nada si evoca anécdotas del barrio de antaño y de los encuentros de Emelec, el equipo de sus amores y dueño del Capwell.

Hoy, a las 16:30, en ese estadio, ubicado en el cuadrante de Quito, San Martín, Pío Montúfar y General Gómez, se juega la segunda final del campeonato ecuatoriano de fútbol. Emelec se enfrenta en su cancha, solo con su público en las gradas, a Barcelona, su tradicional rival, luego del empate a 1 en el Monumental, el miércoles 17.

Entre las anécdotas de Criollo constan las veces que junto con su papá entró gratis al Capwell en el segundo tiempo, en el conocido “portazo”. Recuerda que había asientos de madera y que ingresaba por la puerta de la General Gómez. Cuenta que su padre, que tenía igual nombre, testificó en 1945 la apertura del Capwell y que le contaba que la calle llegaba hasta Guaranda y que el resto era lodo.

Guillermo Mendoza (75), uno de los pocos ebanistas del sector, corrobora la descripción. Junto con su amigo de toda la vida, Vicente Vera (68), detalla que a la esquina de Portete y Pío Montúfar llegaban los buses de las líneas 5 y 6, que recorrían el centro en la década del cincuenta. Reseña que ocasionalmente pasaban camiones municipales recogiendo los desperdicios del vecindario.

Ellos son barcelonistas, pero como hinchas del fútbol también aprovecharon los ‘portazos’ para ver jugar a los eléctricos. “Siempre nos hemos llevado bien con los vecinos emelecistas”, comenta Mendoza.

Cuando juega el Bombillo más de 50 comedores improvisados se instalan en torno al estadio. Se vende guatita, llapingachos y demás platos típicos. Además, un centenar de cuidacarros hallan ahátrabajo.

En las calles Guaranda entre General Gómez y Portete, María Elizabeth España, dueña del asadero de pollos Emelec –con más de 14 años de funcionamiento– cuenta que en esos días los comensales hasta comen en el piso mientras ven el partido en el televisor.

En esa zona, Segundo Torres y Gabriela Alcívar subsisten con la venta de camisetas azules.

El cántico de la hinchada retumba en las paredes de las casas cercanas, asegura Piedad Roche (53), moradora de Pío Montúfar y Portete. “Mi abuelo Segundo Roche compró aquá(terreno) en 1952”, refiere.

Ella también es emelecista y acudió de pequeña al Capwell junto con su papá, Luis Alfredo Roche. Rememora que los partidos de mayor trascendencia se disputaban en el estadio Modelo, ahora Alberto Spencer.

Mis abuelitos fueron barcelonistas, y de ahátoda mi familia es emelecista, mi hijo fallecido está entre los que siguen cantando en la Boca del Pozo, aunque desde el cielo”, expresa la mujer con nostalgia.

Ella cuenta que a su hijo, Pedro Luis Mazzini Roche, lo mataron en el 2008 por robarle el sueldo. “El día que mi hijo se estaba velando, un domingo, hicieron un minuto de silencio en el estadio. Parecía que un jugador había muerto”, señala. (I)

Remodelación
Por los trabajos de remodelación del George Capwell, Emelec jugará en el estadio Los Chirijos, de Milagro, sus encuentros del campeonato como local en el 2015.

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