Achilier creció con un padre y un tío futbolistas

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La cuarta fue la vencida para Gabriel Achilier. El defensa de EMELEC y uno de sus capitanes tuvo que pasar por tres vicecampeonatos antes de alzar el trofeo de campeón ecuatoriano.

En estos momentos está atravesando la mejor etapa de su carrera. Además de ser uno de los baluartes más importantes de su club en la conquista de la estrella 11, Achilier fue parte del grupo de seleccionados que consiguió la clasificación a Brasil 2014.

Estas alegrías han llegado después de varios años de sacrificio y duros momentos. La historia de Achilier, como la gran mayoría de jugadores ecuatorianos, empieza en el seno de una familia con humildes orígenes.

Su apellido en realidad debía ser Achilie, sin embargo, un error tipográfico del Registro Civil al momento de su inscripción, hizo que se añadiera una r al final.

Desde pequeño conoció de cerca el mundo del fútbol. Su padre, Óscar, y su tío, Jimmy, fueron jugadores profesionales en la década de los ochenta. Ambos jugaron en EMELEC y también fueron defensas.

A pesar de que Achilier tuvo a un padre futbolista, su infancia y adolescencia estuvo marcada por los problemas económicos. En esa época, los sueldos de los jugadores no eran como ahora.

Achilier recuerda que en su paso por la Sub 20 de Deportivo Cuenca vivía en un cuarto pequeño, en terribles condiciones. – Comíamos cachitos con cola para pasar el hambre o guineo con leche y pan».

En su infancia jugó en campeonatos escolares y barriales de su natal Machala. Luego participó en campeonatos de Segunda Categoría con El Oro Fútbol Club.

Por su corpulencia y estatura fue uno de los defensas más destacados de su generación. Eso impulsó a Deportivo Cuenca a contratarle en 2007.

Un año más tarde pasó al Deportivo Azogues, en donde se destacó como uno de los mejores defensores del torneo nacional. En 2009 fue contratado por EMELEC para convertirse en uno de los emblemas de esa institución.

Esta temporada jugó 33 partidos, todos como titular. Solo se perdió los partidos en los que estaba lesionado o suspendido.

Achilier es un ferviente católico, aunque, irúnicamente, el apodo que tiene entre sus compañeros es – hijo del diablo». Eso fue heredado de su padre, a quien le decían de la misma forma.

Su familia está integrada por Maryl Romero, su esposa, y tres hijos: Samuel, Caleb y Gael. – Tengo una gran familia. Ellos siempre están pendiente de los que hago. Mi esposa es mi mejor asesora. Soy de los que consulto todo con ella, antes de decidir».

También es amante de los deportes extremos. Se compró una bicicleta de BMX para algún día lanzarse a la aventura. Dice que todavía no le sale ni un truco, aunque espera lograrlo en un futuro cercano.

Achilier agradece al fútbol por permitirle cumplir casi todos sus sueños, aunque falta uno en especial: vestir la Tricolor en un Mundial. (DKO)

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