El argentino Alberto Cabaleiro jugó solo dos temporadas en EMELEC (1970 y 1971), pero se enamoró del club eléctrico, en el que años después trabajó como asistente técnico de Juan Ramón Silva en 1995, cuando llegaron a semifinales de la Copa Libertadores. Recordado por su olfato goleador, ahora con 71 años, él devuelve el cariño a los azules con la publicación de un libro (Una vida llena de fútbol) en el que cuenta vivencias de la vida y de su pasión: el balompié.

¿Cómo llegó a Emelec?
Eso fue por mayo de 1971. Yo había rescindido contrato con Huracán (de primera división de Buenos Aires) por falta de pago. Preguntaron referencias mías a los argentinos que estaban en ese tiempo jugando en Emelec, que eran Ricardo Pegnotti y (Rubén) Mattos. El técnico era Jorge Lazo.

¿Cómo se encariñó con el club, si estuvo dos años?
Siempre he dicho que mi primer amor fue Racing, de cuando era chico. Y luego está Emelec. Me enamoré del club por el trato de la gente, de la hinchada, de los dirigentes, especialmente Munir Dassum. En los clubes que estuve no había recibido el trato y apoyo que él me dio. Cuando regresé a Guayaquil, años después, me hice socio de EMELEC y en 1995, cuando ya estaba retirado como entrenador, volváal fútbol como asistente técnico de Juan Ramón Silva.

¿A qué jugadores recuerda?
En la etapa en el cuerpo técnico, en el 1995, admiraba mucho a Kléber Fajardo, por la técnica que tenía. Al Flaco Wilfrido Enrique Verduga, Luis Capurro, Iván Hurtado.

¿Y de su época de jugador?
A Félix Lasso, a (Héctor) Polaco Gauna, José María Piriz, José Romanelly, a (Gonzalo) Pachaco Castañeda, Roberto Briones, Roberto Tomalá, a (Ángel) Liciardi.

Liciardi llegó en su misma época. ¿Por qué EMELEC no le tuvo mucha paciencia?
Hay cambios que se hacen equivocadamente. Y así pasó. Pero ese cambio le favoreció a él, porque si se quedaba en Emelec, a lo mejor no hubiese llegado a ser lo que fue (cuatro veces goleador del torneo con Deportivo Cuenca).

¿Cuál fue el defensor más difícil de enfrentar?
Hubo varios. Pero a máme impresionó mucho (el uruguayo Édison) Cacho Saldivia (Barcelona). Era un exquisito, de gran valentía.

¿Qué recuerdo de los clásicos de la década de 1970?
Eran diferentes. En la tribuna la gente de Barcelona y EMELEC se mezclaba, ahora no es así. Respecto al fútbol es lo mismo: vivir o morir. El Clásico del Astillero se juega con toda pasión y por eso a veces no se ve un buen fútbol.

¿En el EMELEC actual habría podido jugar, por ejemplo, en lugar de Emanuel Herrera?
Mis amigos dicen que en esta época yo sería mejor que en los 70. Era rápido, incisivo, manejaba los dos perfiles y me enfocaba en el arco. Tocaba y picaba; creo que ahora me podría haber ido muy bien.

¿Cómo se dio su regreso a EMELEC como miembro del cuerpo técnico?
Para 1995 ya había regresado a Guayaquil y colaboraba con el club, con los socios, como me lo había pedido don Enrique Ponce Luque (en aquel entonces presidente azul). Un día me preguntaron si podía recomendar a un técnico en Buenos Aires. Les dije que para qué, si acá tenían a un conocido: Juan Ramón Silva, que trabajaba en las inferiores, lo sacó campeón en 1988. Entonces me pidieron que colabore con él y así pasó.

¿Y cómo les fue?
Los dirigentes decían que ya estábamos eliminados de la Libertadores, aunque faltaban tres partidos. Sacamos del banco a Fajardo, a Verduga y al Tanque Eduardo Hurtado. Pasamos a segunda ronda ganándole a El Nacional, y luego a Cerro Porteño y Sporting Cristal. Tuvimos la mejor campaña (de Emelec) en la historia en la Copa. Gremio fue campeón; segundo el Atlético Nacional; terceros fuimos nosotros.

¿Y cuál es el motivo para publicar su libro ahora?
No lo hago con fines de lucro. Es un agradecimiento al hincha que me recuerda con cariño, a pesar de que han transcurrido más de 40 años.

¿Cómo ve al EMELEC actual?
Faltan ciertas cosas en el equipo. Si los jugadores erran los goles, no es culpa del técnico ni de los dirigentes. Se fue (Dennis) Stracqualursi y vino Herrera, pero no le va bien. Hay que trabajar en la parte mental. Me pasó con Hurtado en 1995; cuando llegué, él estaba en el banco, había hecho solo cuatro goles. Después hizo 22. Fue la mejor temporada de su carrera.

Si hay final en el torneo local ¿contra qué equipo quisiera ver a Emelec?
Contra Barcelona, porque es el clásico rival de nosotros y queremos ganarle la final.

26 Goles
Esa cantidad de anotaciones hizo Alberto Cabaleiro para EMELEC en dos temporadas, donde fue subcampeón en 1970. También militó en América y Universidad Católica.

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