Asad contento con EMELEC en playas argentinas

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«Mar del Plata es completísima, sirve para despejarte»
Entrevista a Alejandro Rafael, preparador Físico de Emelec.
Al profesional le gusta trabajar con pelota. Las pretemporadas hoy son de 25 días y hay que meter todo ahí.
Un general se rodea de sus mejores hombres, de los de su más estrecha confianza y afinidad. Omar Asad no es la excepción: su mano derecha es el ayudante de campo Raúl el – Pacha» Cardozo, amigo y campeón de Copa Libertadores e Intercontinental del Vélez de Carlos Bianchi. Su otra mano de auxilio es Alejandro Rafael, otro viejo conocido del – Turco» en Liniers.

«Yo trabajaba en el club allá por 1995, cuando Omar todavía era jugador. Y cuando se retiró en el 2002, pasó a trabajar en las Inferiores. Desde el 2004 que no nos separamos…», relata el preparador físico.

El cuarteto del cuerpo técnico lo completa otro preparador físico, Patricio Pisano, un ex jugador de Vélez que no llegó a debutar en Primera, que jugó en el Ascenso de la Argentina y, además de tener muchos años al lado de Rafael, compartió las experiencias en Boca, Central y San Lorenzo con el grupo de trabajo de Miguel Ángel Russo.

Todo ello hasta que Godoy Cruz los unió y EMELEC reafirmó esa convivencia de grupo. – Acá estamos tirando todos del mismo carro», asegura Rafael.

La innovadora idea de romper con la tradición de pretemporadas en Ecuador llamó la atención en el mundo futbolístico local. Pero el PF Alejandro Rafael fue de los primeros que se alegraron con el apoyo de la directiva – millonaria».

60.000
esa es la cantidad que EMELEC gastaría en su pretemporada, según se conoció

Como el cuerpo técnico tenía todo estudiado desde mediados de año para realizar el acondicionamiento físico en Mar del Plata con Godoy Cruz, una vez que Asad arregló con EMELEC sólo restaba el OK de la gente del – Bombillo».

«Mar del Plata es completísima. La conocemos; sirve para despejarte la cabeza, es una ciudad hermosa, vienen equipos de primer nivel a trabajar. Una vez que lo acepta el club, para nosotros es espectacular. Acá tenés todos los medios para trabajar», comparte Rafael para luego entrar en detalles.

«Si hubiésemos sentido una manifestación en contra por parte del Emelec, de incomodidad económica (se pudo conocer que el presupuesto de la pretemporada allá bordea los 60.000 dólares), lo modificábamos y listo. Pero si a uno le dan todas las condiciones y puede elegir, dice Mar del Plata. Por eso nosotros agradecemos esta posibilidad de desarrollar nuestro trabajo como nos gusta y creemos que es mejor».

«La prioridad es que el – Turco» conozca al plantel. Si yo uso dos semanas para trabajar solo la parte física, no es lo conveniente»

¿Qué es lo primero que mira el cuerpo técnico a la hora de diagramar una pretemporada?
Depende de cada caso, porque las pretemporadas hoy están marcadas por la competencia. Lo primero en que me fijé cuando arreglamos fue cuándo teníamos competencia, porque uno tiene una idea y hay que rediagramar ya que te aparecen partidos que antes no estaban. Por ejemplo, el amistoso con Universidad Católica de Chile.

Nosotros prevíamos el primer partido para el 30 de enero (será el 15). No es que implique demasiados cambios, pero algo sí… A un partido de entrenamiento podés llegar medio duro, pero si es un festejo como el chileno, donde hay intereses económicos en la gira, no se puede ir y hacer un papelón. Entonces empiezo a guiarme a partir de eso.

¿Esa es la prioridad?
La prioridad es que el – Turco» conozca al plantel. Si yo uso dos semanas para trabajar solamente la parte física, no es lo conveniente. Y, además, me gusta trabajar mucho con pelota, por eso la guía es lo físico-técnico. Las pretemporadas hoy son de 25 días y hay que meter todo ahí.

Por eso enseguida les metimos la pelota en los trabajos. Las tareas aeróbicas van en la primera semana, en la segunda les meteremos más balón, reacción y velocidad. Es como una puesta punto más fina en espacios reducidos, buscando precisión con pelota en lo físico. También se harán carreras cortas, piques y contra piques, además de pasadas cortas.

A la arena han ido una sola vez. ¿Se acudirá en más ocasiones?
En pretemporadas tan cortas no solemos hacer más que una o dos veces arena, porque eso es un esfuerzo significativo y se utilizaba mucho en otras épocas de pretemporada de 45 días como mínimo.

Lo que hicieron en la arena el viernes fue un poco de potencia luego del fondo (trabajo duro) en Parque Camet. Mucha tracción y salto en la arena.

Posiblemente haya sido el único trabajo de este tipo porque el plantel ya está sintiendo las cargas.

¿Qué se hará en la arena?
Básicamente los ejercicios que se realizarán en playa serán: trote con pesas, piques en espacio reducido, trabajos de resistencia física combinados con técnicas de respiración, para mejorar la capacidad pulmonar de los deportistas.

No queremos abusar de los trabajos físicos, ya que los jugadores pueden sufrir alguna lesión y estamos cerca de iniciar la Copa Libertadores y el campeonato local.

Hay que tener en cuenta que, en el 2010, EMELEC jugó 58 partidos, muchísimo. Este año habrá una para de dos meses por la Copa América y se junta todo, una seguidilla de 60 partidos en casi ocho meses. Salvo equipos de élite de Europa, por ejemplo Barcelona o Inter, el calendario no es tan cargado, y encima allá las distancias a recorrer son cortas.

¿Cómo se aguanta el ritmo de competencia entonces?
Hay que hacer una ensalada y ver todo. Por ejemplo, tener una buena cantidad de jugadores, por más que sean juveniles. Encima, en Ecuador, de doce equipos, nueve son de la altura y, aunque ellos estén acostumbrados y lo sufran menos, es un desgaste extra. Y en la Copa debemos ir a Porto Alegre, a la altura de Bolivia, quizás a Chiapas. Lo bueno es que este es un grupo muy trabajador y eso ayuda un montón.

¿Encaja en el estilo de ustedes?
Nuestro estilo no es puramente físico; el técnico, además, tiene que conocerlos. Mezclamos mucho trabajo con pelota. Con la cantidad de partidos y los cortos períodos de descanso, es muy difícil que los jugadores pierdan el estado de forma. Lo ideal es llegar al 100% a las competencias. Yo me manejo más con lo que veo y lo que me dicen los jugadores: – Profe, estamos bien, mal, cansados…».

Y también hay que acostumbrarse a otro tipo de futbolista que, comparado con el jugador argentino, en cuanto a técnica quizás no sea tan dotado, pero sálo es físicamente.

¿Ya sintonizaron la modalidad de trabajo?
Están acostumbrados a trabajar y se enganchan. Omar desarrolla un juego ofensivo, de toque de pelota, va metiendo conceptos, en el año con los ejercicios de la semana intentamos mejorar el remate de media y larga distancia, o desbordar y definir de cabeza, reducidos a un toque o dos, la triangulación… Ir repitiendo hasta que salga en la cancha lo mejor y lo más natural posible. Además, ¿cómo se hace para derrotar a la altura? El único secreto es jugando bien al fútbol. No vas a hacer tiempo, a tirar la pelota afuera… No. La fórmula es jugar bien, meter la idea futbolística y respaldar eso con lo físico.

¿Tratan de modificar algunas costumbres alimentarias?
Teníamos la idea de que comían diferente y cuando hablamos con la nutricionista y el médico nos dimos cuenta de que no. Por ejemplo, les gusta mucho el arroz y por eso les metimos dos platos para que se sirvieran la cantidad que quisieran.

Después, los gustos son más o menos parecidos. Si bien la sociedad ecuatoriana disfruta mucho con las frituras, los que están acostumbrados a la alta competencia saben que no es saludable y se cuidan. Evolucionaron mucho ese aspecto.

¿Y la adaptación a una ciudad nueva cómo va?
Acá en Mar del Plata no extrañan nada. Les gusta la ciudad, salen un poco de su rutina. Argentina, al ser un país tan futbolero, les llama la atención, los motiva.

Nosotros, como cuerpo técnico, tratamos de que los jugadores sean felices, que tengan ganas de trabajar, de verse las caras, de entrar a la cancha, hacer bien las cosas y ganar.

Por: Antonio Serpa
[email protected]

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