Así­ es el fútbol

Cabreado!!, es la palabra que mejor define mi estado de ánimo como hincha, al ver que jugadores que han sido sí­mbolo de nuestro equipo pasan a vestir los colores del equipo contrario. No de cualquier otro equipo, sino del mismí­simo rival de siempre.
Es verdad que el fútbol es hoy una profesión. Y que como profesionales los futbolistas están sin duda en su derecho de escoger como tales lo que mejor convenga a sus intereses. Lo entiendo muy bien. Desde ese exclusivo punto de vista, el que un jugador, referente de una divisa, se pase a jugar para la del equipo rival, no tendrí­a nada que reprochar.

Pero, el fútbol es una profesión diferente. El fútbol es pasión. Pasión que junta alrededor del llamado “mi equipo” a un grupo de personas, tan distintas unas de otra, llamados “hinchas”, unidos por ninguna otra razón que el sentimiento que tienen por ese equipo.

Por tanto el futbolista es un profesional también diferente. A diferencia de otros profesionales, este, es uno sujeto al sentimiento de su hinchada. El futbolista que en el buen desempeño de su profesión, atrapa lo que se da en llamar la “idolatrí­a” de su hinchada, se convierte en referente de la divisa, en un sí­mbolo de la misma.

Muy pocos profesionales del fútbol ven ambos lados de lo que esta profesión significa. Para aquellos que así­ lo ven, los poquí­simos, que a pesar de haber tenido la oportunidad de militar en el equipo rival y no lo han hecho por consideración al sentimiento que despertaron en su hinchada, mis respetos y agradecimiento como hincha. Aparte de sus recompensas económicas, legí­timas y muy merecidas como profesionales, tendrán el reconocimiento de su hinchada, que sin duda sabrá llevarlos siempre presente, trascendiendo en su sentimiento vestidos con los colores de su divisa.

Para los demás, gracias por las alegrí­as que nos dieron, suerte como personas y profesionales. No pidan trascendencia, es difí­cil darla a quienes un dí­a alentaron la ilusión de la victoria; autografiaron las camisetas; se tomaron las fotos que los chicos guardan en sus mesas, mochilas, cuadernos; y después, alientan desde la orilla más contraria de todas, la desilusión de la derrota. Así­ es el fútbol.

Jamás entendí­ el paso de Morales, sí­mbolo de Barcelona al EMELEC. Se lo veí­a tan raro con nuestros colores, no le quedaba la camiseta. No ganó ningún espacio en el sentimiento de nuestra hinchada, y sin duda perdió mucho en el sentimiento de la de su ex equipo. Les dio tanto, fue todo un sí­mbolo, y por pasar a nuestro equipo pasó de ser tan aplaudido, a ser tan “madreado”.

No entendí­ tampoco en su momento el primer paso de Iván Hurtado a Barcelona. Menos, muchí­simo menos entiendo este segundo. Luego de reivindicarse históricamente ante la hinchada haciéndose socio, proclamando reiterativamente su cariño por la divisa que lo vio nacer y catapultó como futbolista, al punto de manifestar su ilusión de retirarse del fútbol jugando por EMELEC, y de querer incluso en algún momento participar como su dirigente; firma a esta altura de su carrera nuevamente con el equipo rival. Si por cualquier razón no estaba ahora para EMELEC, creo que pudo haber estado para cualquier otro equipo, ofertas no le faltaban, dentro o fuera del paí­s; pero no para ellos.otra vez!! .

No sé si luego de esto él tenga todaví­a la misma ilusión de volver a vestir la camiseta de EMELEC, de retirarse vistiéndola, de continuar siendo socio, etc. De mi parte, Yo como hincha, ya no la tengo. Así­ es el fútbol.

Carlos R. Rodrí­guez
CI 09 0583651 6
Socio EMELEC 3486

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