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El charrúa es el hombre indicado para alzar el ánimo del Bombillo, pues eso indica el brazalete de capitán que lleva puesto. Sebastián Rodríguez, capitán de Emelec afirmó: ‘El dolor nos servirá; el objetivo ahora es, sí o sí, ganar la LigaPro’.

Del fútbol moderno, tan cautivo de las prisas y ahora de las opiniones en las redes sociales, Sebastián Rodríguez (28 años) comprende que la voz de mando suya debía ser oída la misma noche de la eliminación de Emelec por la Copa Sudamericana. El uruguayo es el hombre llamado a erguir el ánimo del plantel, porque eso indica el brazalete de capitán que lleva puesto, frente a otros veteranos como Óscar Bagüí, de 38 años, con diez campañas en el club. El pasado jueves, cuarenta horas después de la catástrofe en el Capwell a manos de Talleres (1-4), Rodríguez concluyó que a la cancha “no se salió con humildad sino demasiado confiado de que la clasificación ya estaba” segura. Tras una charla en el camerino, muy confiado el charrúa dijo que, aunque en el equipo persiste “mucho dolor” por el revés en la Copa, Emelec se va a levantar para seguir en lucha por la fase 1 de la LigaPro, porque el objetivo común es asegurar el cupo a la final del campeonato ecuatoriano y el billete a la Copa Libertadores-2022.

¿Cómo explica su adaptación casi inmediata en Emelec? Porque rinde desde que llegó.

La clave es que a los 17 años, cuando debuté en primera división en Uruguay, fue la primera vez que me vendieron a España (UD Almería), entonces ya desde joven sé lo que es irse a otro país, sé lo que es integrarse en otro plantel, la cultura y adaptarse. Creo que esa es la clave.

¿Cree que afectará el resultado de Talleres en la parte anímica el domingo contra Independiente del Valle?

No, no podemos permitir que nos pase factura. La tarea mía es hacer que el equipo esté bien, motivarlos y hacer que todo el mundo levante la cabeza, sobre todo porque el fútbol es así también, hay resultados de ganar y perder. La facilidad está en saber levantarse rápido de esos momentos. El equipo tiene una prueba el domingo, primero para demostrar que está luchando para ganar la etapa, y segundo para demostrar que a días de una eliminación se puede levantar la cabeza, salir, jugar y ganar.

¿Su tarea de convencer al equipo de la recuperación empezó la misma noche del partido?

Empezó enseguida que terminó el partido, la primera charla la tuve en el vestuario; más allá de que a veces hay que saber cuando son los momentos (de hablar), por la temperatura, por la pulsación en los jugadores, creí que era el momento indicado porque nos estamos jugando cosas muy importantes, porque Emelec tiene que ganar esta primera fase, asegurar el cupo en Copa Libertadores y jugar la final de la LigaPro.

¿Es difícil ser el capitán?

Sí, porque es un equipo grande, de mucha envergadura en el país, conocido en América; entonces son muchas responsabilidades. Como yo cuento en mi entorno: en Emelec implica el día a día, tanto en el entrenamiento como fuera de la cancha. Es una responsabilidad para la que me siento preparado y todos los días se aprende. Me siento a gusto siendo el capitán.

¿El equipo sigue ‘destrozado’, como exteriorizó Joao Rojas?
No. Pero sí como mucho dolor, y está bueno que tengan ese dolor dentro y que lo sufran, para darse cuenta de lo que pasó, porque si al otro día a uno no le duele quiere decir que no le importa mucho o que realmente no estaba comprometido. Entonces ese dolor sí está bien que persista unos días, reitero, para darse cuenta de lo que no tiene que volver a pasar.

Sabemos que esa charla es confidencial… Dada su personalidad, ¿en qué hizo énfasis?

Como bien lo marca mi personalidad, que ya se ha notado y más o menos la conocen, fue una charla encaminada a que hay que tener personalidad, a ver lo que teníamos por delante (en Sudamericana y LigaPro) y lo que nos jugamos este domingo, un partido importante.

Después de la derrota con Talleres se ha mantenido que la realidad de Emelec es la de un equipo en formación. ¿Es así?

Esa puede ser la realidad capaz para otra gente, pero yo no lo creo. La realidad de nosotros es la que marca el día hoy, que estamos primeros en el campeonato, que estábamos primeros en la fase de grupos (de la Copa), y eso por algo es. Lo que sí pasó es un mal partido, pero no creo que por perder seamos el peor equipo del mundo y otra la realidad.

Hay quienes sugieren que Emelec tuvo suerte en algunos partidos de la Copa y con eso consiguió resultados positivos.

No coincido con esa gente. Yo en el fútbol no conozco de suerte, y eso que llevo varios años en esto y dentro de la cancha, entonces opino con propiedad. En el campeonato local vamos por la fecha 13 y que el equipo esté primero, no creo que haya sido que las doce fechas hayan sido de suerte.

¿Juega cómodo Emelec con línea de tres en el fondo?

Nosotros nos sentimos cómodos con el sistema que el técnico planteó, creemos en eso, por algo estamos como estamos. Han faltado jugadores, el sistema se ha mantenido, ha entrado uno en el mediocampo y otro en la defensa, y el equipo ganó. Entonces el otro día no tendría por qué haber sido diferente, y nosotros, los jugadores, no íbamos a cuestionar eso por si faltaban más o menos jugadores, simplemente (íbamos a) creer que eso fue lo que nos llevó a estar primeros en la fase de grupos (por 5 jornadas seguidas).

¿La eliminación prematura en la Copa altera su proyecto a largo plazo con la institución?

No altera. No te puedo decir si a largo plazo, eso por un tema de cómo soy yo. La pandemia nos ha enseñado que mucho a largo plazo hoy en día no se puede planificar. El objetivo principal es ganar el campeonato ecuatoriano, sí o sí.

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