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El primer Clásico del Astillero de la LigaPro de la temporada 2021 aún está pendiente (fecha 11 postergada), pero el pasado sábado 12 de junio los planteles femeninos de Emelec y Barcelona protagonizaron en la Superliga 2021 un abreboca del tradicional duelo de los principales clubes de la ciudad, en el estadio Holcim Arena.

Aunque faltó el gol y también el público en las gradas, las Eléctricas mostraron 90 minutos de actitud, pundonor e hidalguía para representar los colores azules y no dejarse superar por un rival, que en técnica, juego y nombres se presentaba superior, pero en la cancha fueron 11 contra 11 de igual a igual.
Este es el análisis una a una del equipo dirigido por el entrenador Ronaldo Salvatierra:

Valeria Ramírez: la arquera colombiana fue la figura del elenco eléctrico y también del partido, pues mantuvo su arco en cero. En dos ocasiones soportó una triple arremetida de las toreras, bloqueando los remates de las potentes Jhojandry Monsalve Clarivel Tenorio, Luisa Espinoza y Karla Muela, a quienes les frustró la celebración. Estuvo acertada en sus coberturas áreas, al ras de piso y en las estiradas laterales.

Las zagueras Joselyne Borbor, María José Coronel, Tahiry Macas y Carol Suárez jugaron como un bloque sólido. Es difícil destacar el trabajo de una sobre otra, ya que mostraron coordinación y sincronía, evidenciando su compenetración. Majo y Tahiry cumplieron un exigente trabajo filtrando los pases hacia a su zona de las toreras.
En el mediocampo hay que resaltar la labor de Jazlin Guerrero y Camila Troya, que si bien jugaron al filo del reglamento, eso precisamente es parte de la función de las volantes de contención con personalidad, aunque el sacrificio signifique una tarjeta amarilla para cada una.

Como resultado de las acciones friccionadas del mediocampo, un capítulo aparte protagonizó Cami Troya con su homóloga en puesto del equipo rival, Patricia Hidalgo. Ambas revivieron esos duelos individuales saca chispas tan tradicionales en los Clásicos con pecheada incluida, y aunque estuvieron cerca de un enfrentamiento absurdo, sus compañeras las separaron y evitaron manchar el entretenido partido, en el que siempre debe primar la confraternidad.

La petiza Joselyne Piguave no se sintió mermada por su talla y luchó cada balón, poniendo en riesgo incluso su físico. Intentó soportar los golpes y desgaste físico, pero fue reemplazada en el segundo tiempo por Shirley Roque.

La capitana Britney Guadamud no en vano se ganó su banda. Su contextura, astucia y experiencia guían al equipo. Es de aquellas jugadoras que cuando no salen las cosas, saca un zapatazo con tal de marcar. En sus pies, Emelec tuvo la mejor oportunidad de anotar, pero su remate pegó en el horizontal. Si su tiro entraba seguro era la reina de la tarde.

Kerly Corozo es una jugadora que no teme ir por el centro de la zona de ataque, busca la oportunidad y esta vez estuvo cerca de provocar un penal, pues la frenaron en el área, pero la jueza consideró que no ameritaba decretar la pena máxima.

Alisson Ochoa, su función es arrastrar marca, pero también aprovechar cualquier oportunidad, aunque en el Clásico estuvo algo opacada, pues el juego se concentró en el medio campo. En la segunda parte fue sustituida por Yeimi Arias; Adriana Valenzuela también entró por Guerrero antes.

Otra protagonista del clásico, aunque desde las gradas, fue Ivone Tufiño, presidenta del equipo femenino de Emelec, quien al final se sintió orgullosa de sus chicas. Tufiño comparte su tarea de directora de marketing del club eléctrico con sus funciones al frente del plantel femenino y también se da tiempo para apoyar en los graderíos a las Eléctricas.

En el Clásico del Astillero, Emelec femenino mostró que va de menos a más y que merece estar en un mejor sitial en la Zona 1 de la Superliga. Por ahora, al técnico Salvatierra le toca potenciar las cualidades de cada una de sus guerreras azules.

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