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Llegó como goleador, pero solo ha metido dos. El – Maño”, un psicólogo y Ludueña hablan sobre su caso.

< p class="text">Los tres goles que Daniel Vega concretó ante el Huaquillas, en el amistoso que los azules cumplieron en Machala:  la semana pasada, hicieron pensar que la racha negativa del atacante – gaucho”, quien solo lleva dos dianas en lo que va del campeonato, habí­a terminado, pero no fue así­, pues el pasado domingo erró un penal que provocó el reclamo de los hinchas.

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< p class="text">El ex Platense se paró frente a ellos y en un acto de orgullo personal los escuchó en silencio, luego se retiró a la banca, pues fue reemplazado por Ángel Mena.

El – Trapito”, quien vino con la marca de goleador de la Nacional “B” de Argentina, quiso dar la cara en el entrenamiento del lunes, pero las lárgimas le impidieron su cometido, entonces su compañero en la delantera, Gonzalo Ludueña, intervino y se permitió hablar por su compatriota.

Declaraciones

“Lo de Vega nos afecta a todos, porque es un gran amigo y uno quiere que él esté bien. Yo decidí­ que el penal lo pateara él,:  ya que necesitaba reencontrarse con el gol, con la gente, pero bueno estas cosas pasan, tuvo la mala fortuna de fallarlo y ahora hay que darle todo nuestro apoyo”, explicó el – Hachita”.

Ludueña considera que la falta de eficacia a la hora de anotar no solamente:  es de Vega, sino del grupo. “Él está triste, está dolido. Se debe sentir culpable por haber errado el penal, porque eso lo cambió todo, mas acá no hay un único culpable, creo que los responsables somos los once que jugamos”, dijo.

Para el psicólogo clí­nico, Eduardo Tigua, quien ha trabajado en Barcelona y Emelec, lo que le ocurre a Vega no depende solo de él, en gran parte es culpa de la dirigencia.

Más declaraciones

“El manejo de grupo tanto en EMELEC como en Barcelona es deficiente. A estas alturas, realmente es difí­cil cambiar el pensamiento de los futbolistas, porque cuando se codifica psicológicamente a un jugador es en la pretemporada. Nada se arregla poniéndole ahora tres, diez o veinte psicólogos a cada uno.

Para resolver esta deficiencia el profesional piensa que debe hacerse una reestructuración desde arriba. “Reponer lo que ocurre implica una reingienerí­a, porque la falla viene de arriba hacia abajo. El directivo:  no tiene la autocrí­tica suficiente como para reconocer que ha estado fallando, comienza a votar jugadores y eso origina que el plantel se hunda más”, explicó.

Tigua hizo énfasis en que el principal fallo en estos casos es el manejo grupal por parte de los directivos. “Tiene que haber un baño de verdad, hay que decirle al directivo que está haciendo mal. No se pueden crear solamente directrices a nivel de jugadores, ellos no son los únicos que participan, ellos son el resultado del manejo que se le de al grupo”.

Más que profesional

El profesional sostuvo que esta deficiencia de manejo de grupo afectó al jugador. “Si Pelé, Maradona han fallado penaltis, cómo no puede fallar él. Es humano, no es una máquina; la máquina es la que rinde uniformemente, pero el fútbol en sí­ tiene un margen de azar, en el que el jugador se mueve por rachas, entiéndase temporadas.

En las cuales si lo manejan bien, si le dan la confianza, le sale todo y le va muy bien, pero si esa racha no se da y, encima vienen las crí­ticas, las presiones, los maltratos, solo va a empeorar. El jugador es un artista al que tiene que creársele condiciones para que rinda, si no se le dan, por más bueno que sea fracasa”, aseguró.

Por su parte el estratega azul indicó que Vega es el único que puede sacarse del problema. “Nosotros le hemos dado la confianza, permanentemente lo hemos puesto. Esto pasa pura y exclusivamente por él. Vega debe salir adelante, pero antes debe convencerse de que puede hacerlo”.

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