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Emelec consigue un peculiar triunfo ante el Espoli, en el Capwell, por cuatro a cero, cuando no estaba para aquello, al menos en el primer tiempo, en donde prácticamente estuvo más perdido que la economía del país, y más desorientado que papa Noel en agosto. Pero aún así, Carrasco se las ingenio en el segundo tiempo, con los cambios pertinentes, de llevarse la victoria…y no otra decepción.

emelexista emelec Estadio Capwell


Fue muy evidente el constatar que el esquema puesto por el técnico uruguayo, en el partido en contra de la Espoli, no fue el acertado, refiriéndome específicamente a la primera etapa del encuentro. Había dejado en la banca a D. Quiroz, y a Méndez (destacable), y con línea de tres en el fondo…para darle más – contención” en la media y dosificar la ofensiva con más elementos… en teoría, completamente ofensivo, en la práctica… simplemente inofensivo. Pero porque??

El Espoli es un equipo al que debía jugarse con ese planteamiento, y, a los que se les debe ganar obligadamente, el empate no es un consuelo, una derrota, una enorme humillación, a la que estuvo expuesto en gran medida, el Emelec. En la época de Sampaoli, quedó constatado que la línea de tres era muy nociva para los azules, y se terminó jugando con el tradicional esquema de cuatro. Para no sufrir derrotas, mucho menos, terribles goleadas. Hecho que fue desterrado cuando el pelado, así lo entendió. El suponer, como lo dije antes, jugar con un método ofensivo, implica que se debe ser también muy defensivo, no timorato…porque el deseo de ir con muchos delanteros, deja debilitada la media, creando un severo trastorno en la zaga. En el clásico, ese nerviosismo fue latente, con el cuenca lo volvimos a sufrir, y ahora pasamos serios apuros con el último equipo de la tabla. Si leemos entre línea, veremos que esos planteles no tenían un gran nivel para desafiar al Emelec, sin embargo, sufrimos contra ellos, por no entender cómo se debe realmente plantear un equipo en la cancha. Esa terquedad, que solamente se debe a la filosofía del técnico, y ha creado incomodidad dentro, como afuera de la institución.

Lo bueno del partido, que fue en el segundo tramo del encuentro, fue irúnicamente el replanteo, y lo cambios precisos. La entrada de Gaibor a la cancha, le dio esa claridad que necesitaba en la media, como también la de Mena, para aumentar las llegadas y asociaciones que eran inexistentes hasta ese entonces, y la incursión de Bagüí para tapar esa brecha abajo. Los goles fueron esa muestra que si hay, de donde, que solamente se debe encontrar, el cómo…Me pregunto, se lo extraño a Méndez?…mejor dicho, para que mencionarlo más. EMELEC encontró ese equilibrio, esa idea perdida, ese futbol que lo tiene, pero que se pierde con falsas apreciaciones, con simulaciones tácticas que forzadamente se quieren volver realidades, y solo vemos espejismos. El ganar también puede confundir, si no se lo hace con categoría…ahora se goleó, y está bien, pero también debemos ver a quien…

No se puede ocultar con una victoria, el malestar que existe en torno al equipo, hay una profunda discordia que envuelve el presente del bombillo, debido al rendimiento de él, que tiene con los ánimos caldeados a la hinchada azul, que hace enérgico sus reclamos, apuntando todo esa frustración en contra del técnico Carrasco, que al parecer, es inmune a esa creciente tempestad, que de no tener hechos satisfactorios, terminaría convirtiéndose en una terrible huracán. Esperemos que no se llegue a esas instancias, con resultados positivos, pero sobretodo jugando bien.

Emelec logró sacar un resultado positivo, cuando parecía negativo…pasó del susto, al gusto…en un solo tiempo, con reflexiones y con el deseo de comprender que no siempre tenemos la razón, y cierta inteligencia para aceptarlo…porque el único que va a salir ganando de toda esa experiencia, va a ser el bombillo…y esencialmente, su gran hinchada.

Numa Pompilio Llona Cárdenas

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