El sábado los jugadores de EMELEC perdieron el invicto en el Capwell, el respeto a la hinchada y casi, el trabajo de toda una etapa.

Presencié con amargura la deplorable presentación de nuestro equipo ante Independiente, una plantilla de muchachos que juegan en un equipo sin hinchada, sin prensa, y con 2/4 de lo que podría llamarse un estadio.

Declaraciones

Lo de EMELEC es inexplicable, rescato la actitud de Narváez, Lastra, Vera y Dreer que resaltaron entre la mediocridad generalizada de quienes ese día vistieron con muy poca vergüenza la azul y plomo.

A Marcos Caicedo, Vinicio Angulo y Polo Wila parecía no llamarles la atención el hecho de que por un pelo seguimos siendo punteros y había que aplicarse en este partido vital. Caicedo, cuyo nivel viene en picada hace varios partidos, no llega ni a la sombra de lo que fue en los primeros partidos. Angulo, a quien considero más técnico que el propio Marlon de Jesús, no demuestra ni un tercio de la entrega y compromiso que el jugador al que le tocó reemplazar.

Sobre partido

Hago un párrafo aparte para referirme a Enner Valencia. Los hinchas hemos tenido que sufrir su mediocridad desde el 2010, año desde el cual seguimos esperando que sea el jugador determinante para ganar partidos complicados, en los cuales evidentemente se esconde y falla goles fundamentales, demuestra displicencia y es una fiel muestra de la triste tradición de gran parte del fútbol ecuatoriano. Me recuerda a Ángel Escobar del equipo contrario, eterna promesa fallida.

Se notó la ausencia de Pedro Quiñónez, Gaibor, Achilier y el propio Marlon. Al capitán se lo podría acusar de manejar el camerino o de formar grupos, pero no puedo decir que le falta entrega en la cancha, siendo un jugador que no hay quien lo reemplace.

Emelec en Capwell

Rescato la campaña de Bagüí, jugador que se entrega en la cancha y con perfil bajo ahora es parte incluso de la convocatoria de la selección ecuatoriana.

En lo económico la dirigencia cumplió, gastó en Pablo Zeballos, jugador que no rindió y que su presencia en cancha se resume en ser “un hombre menos“. Se trajo el 9 que tanto habíamos reclamado los hinchas y no funcionó.

La falta de profesionalismo de ciertos jugadores contrasta con la hinchada que apoya con mucha fe y aplomo en todos los partidos. A los jugadores les recuerdo que ellos seguirán recibiendo su sueldo, comprando sus carros de lujo y teniendo una vida de privilegios a pesar de sus derrotas, subcampeonatos y goleadas. Los que sufrimos su desidia, mediocridad y vida licenciosa somos los hinchas, los que tenemos que aguantar las burlas, los que nos ilusionamos y nos hemos venido estrellando por cuatro años seguidos, gracias a jugadores que han tenido el título al alcance de la mano y han tirado a la basura el esfuerzo e ilusión de una temporada en pocos partidos.

Rojas y Ayoví cuidaron las piernas en la final del 2010 y se fueron a México con “jugosos” contratos. Quiroz se paseaba por la cancha durante los partidos, luego en la ciudad se paseaba en su Nissan Armada.

Es inaudito que la hinchada siga sufriendo por jugadores indolentes, gastando su dinero, ilusión y tiempo en apoyarlos, a ellos no les importa, después de todo, sus sueldos están al día.

Miguel Villacís A.
Socio 1042 de EMELEC
@MVillacis

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