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Se inició como goleador, hasta lo apodaban ‘Pelé’. Defendió las dos divisas del Astillero, pero la eléctrica se le incrustó en el corazón.

Aguerrido. En su época en EMELEC (1997) sufrió una lesión que lo marginó 5 meses de la actividad, tras un choque con el también volante Edwin Tenorio (Aucas), en el Capwell.

Las palabras de Miguel Fellman (+) estallaron como bombas para Eduardo Smith y aún producen un eco rimbombante que no se pierde en el tiempo. Una tarde de 1989, el extinto directivo azul condicionó para siempre la afición futbolera del ex centrocampista, por esa época jugador del Audaz Octubrino de Machala.

¿Hincha del Barcelona?

Fellman preguntó a Smith de qué equipo era hincha. – De Barcelona“, respondió el negro de ojos verdes por su ascendencia inglesa.

Pues bien, te vamos a comprar. El día que te pongas la camiseta azul, la vas a llegar a querer“, sentenció el dirigente.

Un tanto anonadado, el jugador no atinó a replicar de inmediato. – Yo soy profesional y defenderé a Emelec“, contestó luego. La transacción se fijó en 8 millones de sucres.

Es que el corazón del futbolista, a quien en la infancia apodaban ‘Pelé’ en su barrio de Boyacá y Juan Montalvo, era propiedad del Barcelona, plantel al que llegó en 1988 tras sus primeros pinitos en Luq-San.

Fueron los hermanos Landetta los que me apoyaron. Desde afuera, yo veía jugar a Carlos Luis Morales, Galo Vázquez, Hólger Quiñónez y después ya era compañero de ellos“, recuerda.

Formó parte del equipo por tradición familiar

Con Barcelona se encariñó en la niñez, quizá por tradición familiar. Hijo de un taxista y de una mujer hogareña, el pequeño Eduardo se inició en el asfalto de su barriada.

En esas jornadas de fútbol, un balonazo, cuando tenía 10 años, lo hizo flirtear con la muerte, ya que el impacto le reventó la apéndice. – Luego murió mi papá. Entonces yo empecé a trabajar cargando fundas en un comisariato, para comprarme mis útiles escolares, pese a la oposición de mi mamá”, revela Smith, quien – no se avergüenza” al mencionar que también ofició de franelero. – Cuidé carros. En la parte de atrás de mi sector, por las calles Piedrahíta y Ximena, era peligroso. Los mismos delincuentes me decían que me vaya, que iban a robar. Yo con temor salía corriendo, para no ganarme una puñalada o un tiro”, agrega con dejo temeroso.

No tan buenas ofertas realizadas

Pese a la atmásfera hostil que lo rodeaba y las tentativas para integrarse al ‘club del hampa’, los preceptos morales inculcados en el seno familiar hicieron que deseche las malas ofertas. – No tuve el valor para irme por el camino de la delincuencia ni por el mundo de las drogas”, sostiene.

Antes de recalar en Barcelona, probó suerte en Filanbanco, Nueve de Octubre, Universidad Católica y América de Quito.

Ya en tienda amarilla, su primer técnico fue César Guillermo Reinoso. Ante la espectacular constelación de estrellas del elenco fue relegado a la suplencia, hasta que llegó el DT brasileño Edú, hermano de Zico, y le confió más responsabilidad en la gramilla.

Fue partícipe del título nacional de 1989, pero una lesión en el quinto metatarsiano concluyó su primera aventura canaria. – El directivo Octavio Hernández me dijo que esa lesión terminó con mi carrera. Entonces me fui a Audaz Octubrino con (José) Gavica y (Raúl) Noriega y no pude jugar la Copa Libertadores de 1990, cuando se llegó a la final”.

Hincha de los rivales de Barcelona

Fue entonces que la bronca lo aturdió. Admite, sin inmutarse, que llegó a hinchar por los rivales de Barcelona en la travesía copera. – Me dejé llevar por el resentimiento y no quería que logre el campeonato”.

Con el club de la banda gris vivió sus mejores momentos. Debutó con el estratega argentino Oswaldo Veiga en un cuadrangular internacional por la reinauguración de un atiborrado estadio Capwell .
Llegó a ser el ‘comodín’ del Bombillo. Cuando Kléber Fajardo, Wilfrido Verduga, Máximo Tenorio o Iván Hurtado padecían lesiones o estaban suspendidos, Smith estaba presto para ocupar su puesto.

Se apoderó de la titularidad en 1996 y por su regularidad llegó la chance de vestir la tricolor en la Copa América de Bolivia, en 1997. Con la selección disputó 25 partidos.

Emelec y sus extraterrestres

Apaga su voz cuando habla de su salida de Emelec. El proyecto ‘Los Extraterrestres’, comandado por Omar Quintana, lo apeó del camino tras la campaña de 1998. No hubo enfado, pero sátristeza.

Lo cíclico del fútbol hizo que regrese a Barcelona en el 2000, por intermedio de Jimmy Montanero. Jugó dos años más en Santa Rita de Vinces (2001 y 2002), hasta que llegó el momento del adiós definitivo.

El Capwell, escenario de sus máximas alegrías, coreó su nombre por última vez el 4 de junio de 2003.

¿Quién es?

Guayaquileño, nacido el 23 de febrero de 1966. Casado con Marisol Duque, tiene tres hijos: Michelle (14 años), Eduardo (12) y Josué (5). Su carrera la realizó en Luq-San, Barcelona, Emelec, Audaz Octubrino y Santa Rita. Conoció toda Sudamérica, Estados Unidos y México. Nunca fue a Europa. Es admirador de las canciones de los Bee Gees.

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