Inicio Emelecista Biografias El eterno recuerdo de Daniel ‘Pata de chivo’ Pinto

El eterno recuerdo de Daniel ‘Pata de chivo’ Pinto

0
1457
emelec partido quito
emelec primer campeón ecuatoriano en 1957

El tiene la perennidad de lo inmortal en mi memoria de niño y adolescente. Lo tendré presente mientras viva por toda la alegría que me dio cuando yo recién descubría el encanto del fútbol bien jugado.

Desde que apareció en el famoso y aguerrido Norte América, de Guayaquil, se supo que iba a ser un crack.

De regular estatura, por sus piernas blancas y macizas que las movía a saltitos cuando eludía los trancazos rivales, el pueblo, sabio en eso de poner apodos, lo llamó – Pata de chivo». un mote que por poco borra su nombre de pila: Daniel Melquiades Pinto Chico.

Juego relevante en cancha

Perteneció a una era de románticos que cobraban poco y se divertían en la cancha. Por lógica, la diversión la transmitían al público que llenaba los estadios para vivir una fiesta que no tiene nada que ver con los dramatizados partidos de hoy.

En el Norte América hizo ala con otro superdotado, Víctor – Venado» Arteaga. Fue campeón de 1947 y 1949. En 1952 Norte volvió a ser campeón.Todos los grandes caían ante ese equipo al que bautizaron como – El que jamás tembló».

¿Quién podrá olvidar al Norte de Daniel Pinto que enfrentó al Racing de Avellaneda de Grisetti, Dellacha, Giménez, Balay, Pizzutti, Cupo y Ezra Sued y le ganó por 3 a 1 en un partido emocionante?

Ese mismo mes Pinto y Arteaga reforzaron al Patria que se medía con el River Plate de Vernazza, Prado, Walter Gómez, Labruna y Loustau. Estos dos últimos empezaron un show de regates, cruces, túneles, pero Arteaga y Pinto no se quedaron atrás y le dieron a los 25 mil espectadores del Estadio Capwell una de las más bellas demostraciones de fútbol.

Estadio George Capwell

En 1956 el espectáculo en el Capwell llegó el cenit cuando EMELEC incorporó a Daniel y lo juntó con otro desenfadado y pícaro: el Loco José Vicente Balseca. Ambos eran eximios gambeteadores y jugaban de memoria. Enloquecían a sus rivales no sólo con el balón sino con una cháchara vaciladora que descontrolaba a sus marcadores. Con bromas y todo llevaron a EMELEC a ser campeón de 1956 y 1957 y primer campeón nacional en 1957.

Daniel fue al Everest, a Barcelona y a LDU de Guayaquil y allá estaba cuando un fanático ebrio le disparó provocándole la muerte el 8 de septiembre de hace 45 años.

Al día siguiente El Universo dijo esto de esa noche aciaga: – Sinfonía de tiros se oyó por las calles de Santa Elena y Gómez Rendón, y entre esos tiros y el humo, segado por una bala, por un plomo pequeñito, cayó el más famoso de los nortinos.

Defensa en cancha Emelec

El que burló defensas grandotes, rompió redes y puso goles de sutilidad muy suya. Quien esquivó a los más pintados defensores, no pudo sacar el cuerpo, amagar hacia un lado ese plomo que dio fin a su existencia ( ..) Se va un pedazo del alma popular hecha fútbol.

Y entre los que hoy se disputen llevar su cadáver al cementerio hasta la última y tranquilizadora morada de quienes rinden tributo al destino, estarán aquellos que lo acompañaron en la época más gloriosa que tuvo Norte América: Arteaga, Pinto, Leyton, Lindor y De la Torre, línea famosa a la cual le falta uno de sus hombres, el mejor de todos.

El que sobresalió con su dribling y su casta de de futbolista inmaculado, no logró impedir que lo arrinconaran en una esquina traidora. Su fútbol, ese fútbol agradable y lindo, ya no se verá en acción, pero cuando se hable de los grandes que estuvieron por el ala derecha, cuando el tiempo empiece a florecer en el recuerdo, Daniel Pinto seguirá viviendo en la mente de aquellos que gozaron con el espectáculo de sus habilidades, como para decir ¿Recuerdas? fue grande Daniel».

Fuente : Ricardo Vasconcellos para El Diario New York

Facebook Comments