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Hoy se cumplen cinco años del deceso de la gloria del Bombillo. Lo rememoran personajes de la historia del club millonario.

A Eduardo Ñato García se lo permite rememorar desde diferentes ámbitos, pero dondequiera se haría uso del mismo respeto : “Sensacional arquero”, “gran director técnico”, directivo triunfador, “excelente empresario” y, sobre todo, “extraordinaria persona”.

Hoy se cumplen 5 años del perecimiento –dos semanas antes de cumplir 71 años de edad, a causa de un paro cardiaco– de la imborrable figura de Emelec, club con el que el oriundo de Colonia (suroeste de Uruguay) esculpió su nombre en la historia del fútbol ecuatoriano, primero como portero, luego como director técnico y finalmente como dirigente, desde todos los bandos logró ser campeón nacional y sumar estrellas para el Bombillo.

García, cuyos inicios futbolísticos iniciaron en Peñarol, se unió a Emelec por primera vez en 1968. Ese fue su aproximación inicial con el club que se lo dio, en sus conmemoradas palabras, “absolutamente todo”.

Otón Chávez en aquel entonces presidente de la Comisión de Fútbol del club eléctrico cuando el Ñato llegó al equipo, el 30 de diciembre de 1967. “Lo recibí en el aeropuerto. Él llegaba con unas maletas por las que tuve que pedir ayuda para que las pusieran arriba del auto Volkswagen que yo conducía. Lo escolté a un hotel. Pasó el tiempo, se fue (luego de 1969). Cuando regresó (en 1972, sin oportunidades en el club carbonero, además de Nacional y Bella Vista), me volvió a contactar y lo fui a recibir otra vez. Nos hicimos grandes amigos”, recordó el exdirectivo millonario.

Y agregó: “Él tenía excelentes condiciones. Fue titular siempre. Un extraordinario arquero, increíble, sensacional”.

De arquero capitán a director técnico

El paso inaugural de García por Emelec alcanzaba para quedar en la historia como portero del cuadro guayaquileño cuando este se convirtió en el primer club ecuatoriano en avanzar de eliminatoria en la Libertadores al superar en Quito (0-1) a El Nacional, el 3 de marzo de 1968. Precisamente frente a los criollos y en el torneo continental el portero se había inaugurado de forma oficial semanas antes, el 4 de febrero (0-0). Empero, ya el 11 de enero de hace 53 años figuraba por primera vez en un amistoso con la selección de Checoslovaquia (0-0).

Luego de dos temporadas de retorno en Uruguay, el Ñato se reincorporó a la tienda eléctrica y no se fue más. Cuidó el arco del equipo campeón de 1972, logro nacional que reeditó en 1979, cuando a medio torneo colgó los guantes –era el capitan además– y agarró el tambaleante timón del cuadro millonario, ya habiéndose nacionalizado ecuatoriano en 1975 y vestido el uniforme de la Tricolor en la eliminatoria al Mundial de Argentina 1978. Así lo rememora su excompañero y dirigido el argentino Carlos Horacio Miori: “Para hablar de Eduardo es muy difícil poner una palabra justa. Fue compañero, técnico y amigo. Fue gran mérito suyo que Emelec fuera campeón en 1979, porque no habíamos comenzado bien (había desacuerdos con el entonces entrenador Guillermo Reynoso), después agarró él como técnico y amalgamó un gran equipo, de gran compañerismo. Fue gran parte de la razón por la que logramos el campeonato”.

Esa es una opinión que han expresado a lo largo de los recientes años excompañeros como José Marcelo Bruja Rodríguez, quien en una entrevista del 11 de febrero de 2018 calificó de “clave” que el entonces portero dejara el arco para asumir las riendas del plantel que al final se hizo con el título ecuatoriano.

Además, en diálogo celular desde Mar del Plata, Bombillo Miori habló de García más allá de las canchas: “Un extranjero que no es un ser humano derecho, limpio, no habría podido quedarse en un país tantos años como le pasó a él. Es la prueba que demuestra todo. El Ñato fue todo en Emelec: arquero, técnico, campeón, directivo… Por eso se lo recuerda tanto en la institución, además de haberse radicado en Ecuador tantos años con un emprendimiento gastronómico que dio frutos. Pasa a ser, más que uruguayo, un ecuatoriano más”.

Empresario y dirigente deportivo

Tal emprendimiento culinario era fácil de detectar, la popular y muy bien cuidada Parrilla del Ñato, y abrió su primer local en 1980. Chávez conserva su propia “gran anécdota” sobre aquello: “Él tenía por costumbre preparar parrilladas en la concentración de Emelec. Cuando se retiró, me pidió un consejo. Le dije: ‘Ñato, tú puedes hacer algo extraordinario, tu propio negocio de parrilladas, y te irá muy bien’. Siguió mi consejo, puso su primer local, pequeño, muy elegante, muy uruguayo. Fui el primer invitado. Después creció mucho y se volvió famosísimo”.

García conformó la directiva de Emelec en los campeonatos nacionales de 2013, 2014 y 2015, el único tricampeonato en la historia del club millonario. Así cerró el círculo de la gloria inmortalizada desde febrero de 2018 en un monumento en el estadio George Capwell, donde sus restos fueron velados hace un lustro.

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