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Yo vine para triunfar aqui

El ex Espoli se inició profesionalmente en el club Tolita de Esmeraldas, luego pasó por Huracán, Rocafuerte, Esmeraldas Petrolero, entre otros. Ahora comanda la banda izquierda – millonaria”.

El – Odontólogo” se ganó la titularidad en el once de Perrone. Hoy jugará ante el D. Quito en el Atahualpa.

Ni su – look” a lo Vágner Love, delantero brasileño del CSK (Moscú) que juega con sus trencitas de colores al viento, ni el hecho de que el año pasado le sacara dos dientes a Daniel Vega, para defender al Espoli, hizo que Freddy Nazareno llamara la atención de Gabriel Perrone.

El técnico eléctrico reclutó al marcador izquierdo en filas azules por su aplicación en la marca y porque cuando se presenta la oportunidad se desprende como carrilero.

El – Odontólogo”, como fue bautizado luego del incidente con el – Trapito”, llegó a EMELEC como suplente, pero poco a poco se fue ganando la titularidad, la cual asegura que defenderá hasta con los dientes.

“Yo vine para triunfar aquí­, aunque sé que mi contrato es solo por un año con opción a compra. Ahora tengo la oportunidad de ser titular y voy a tratar de hacer prevalecer mi juego”, dice con seguridad Nazareno, al salir del entrenamiento de EMELEC en el Capwell.

El defensa, quien hoy estará sobre el gramado del Atahualpa enfrentando al Deportivo Quito, se inició futbolí­sticamente allá, en su natal Esmeraldas, en el equipo la Tolita.

Al preguntársele a qué edad, Nazareno responde: “Uhhh… pelado, como a los 16 (años), es que yo viví­a cerca del club, que quedaba ví­a Atacames. Tení­a una cancha pequeña, pero igual me fui a probar y allí­ empezó todo”, rememora el ex jugador policial.

Luego de jugar en la Tolita, Nazareno comenzó su recorrido por equipos de segunda categorí­a; pasó por Huracán, Rocafuerte, Ciudad de Pedernales, Delfí­n y Halley Jipijapa.

Haciendo un esfuerzo recuerda que su primer entrenador fue Miguel Angulo, del que dijo haber aprendido mucho. Aunque no lo parezca, este defensa fue un “habilidoso atacante”, según cuenta él mismo. “Antes yo era delantero, pero me dijeron que tení­a condiciones para estar atrás, y bueno…, me quedé ahí­”.

El – Odontólogo” afirma que no extraña ser atacante, es más, le causa gracia el que le pregunten eso. “No, ja, ja, ja, ahora me toca defenderlos”, comparte para luego confesar: “como marcador a uno se le presentan oportunidades para concretar. Los carrileros subimos por la banda y nos quedamos casi siempre cerca del arco”, revela.

La ventana para jugar en primera “A” se le abrió en 2006, luego de que su equipo, en ese tiempo el Esmeraldas Petrolero, perdiera 3-2 frente a Espoli.

“Esmeraldas Petrolero y Espoli jugaron un partido decisivo hace tres años. El que caí­a descendí­a y a nosotros nos tocó hacerlo, pero fue una pérdida con sabor a triunfo porque en ese partido me vio el – profe” (Carlos) Calderón y de ahí­ pasé al equipo de la policí­a”, agrega.

En el 2007 Espoli hizo una gran campaña y se ganó el boleto para estar en la serie de privilegio en 2008.

Pese a que el fútbol lo ha llevado por varios rumbos hay dos cosas que Nazareno nunca ha cambiado: su amor por las joyas -lleva dos cadenas de oro y una de plata colgadas en su cuello- y su estilista.

“Tener tres cadenas o más es tí­pico de nosotros allá en Esmeraldas”, dice para luego entrar en detalles sobre sus frecuentes cambios de – look”.

“Mi señora -Raquel Vivero- es la que me los hace; hoy estoy estrenando uno, ¿no se ha dado cuenta?”, pregunta el jugador, quien además reconoce que no tiene ninguna cábala. “Antes de entrar a la cancha me encomiendo a mi señora”, dice en son de broma.

“Ya hablando en serio, antes de cada partido pienso en mis hijos Danna (2 años) y Denilson (4)”, dice Nazareno, quien le puso el nombre de su í­dolo, el extremo izquierdo brasileño que actualmente juega en el Palmeiras, a su pequeño.

Pasando a lo futbolí­stico Nazareno reconoce lo difí­cil que es el Deportivo Quito como rival, pero afirma que se lanzarán a ganar los tres puntos.

“El – profe” nunca me ha dicho que no suba, pero sí­ que no descuide la marca; cuando se presente la oportunidad atacaré, pero hay que ser conscientes de que en la altura si se da la oportunidad de hacer el primero el gol tendremos que defenderlo a muerte y tratar de que no nos anoten, porque el Quito es un rival duro”.

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