Hoy empatamos 0x0 ante Mushuc Runa. Pobre rendimiento, salvo García y Rodríguez, el resto para el olvido… estamos viviendo un momento nefasto. ¿Llegaremos a la Libertadores? O ¿Estaremos en la Sudamericana?

Como persona que mira fútbol duelen los ojos ver jugar a Emelec, como hincha Emelecista duelen los ojos y el corazón. Mushuc fue MUCHO más profundo que Emelec. Los azules sólo circularon bien hasta tres cuartos de cancha, pero arriba quedaba en inferioridad numérica y para sortearlo no mostró ni desequilibrio en banda, ni cambio de ritmo por dentro, ni desmarques a espacios vacíos y escaseó el juego a un toque. De no ser por Pedro Ortíz salíamos goleados del Bellavista de Ambato.

Es impresionante como algunos jugadores de Emelec, que son dotados de talento, han bajado su nivel considerablemente. Y es increíble que exista alguien como Rescalvo tan aferrado de mala manera a un puesto donde no es capaz de sacar buen fútbol en casi 4 años de “trabajo”. Emelec se dedicó a pasar la mitad de la cancha para dar pases hacia atrás. Cero criterio, ideas, conexiones… Cada quien se mueve por su lado y además, muy pocos disparos de afuera. Realmente no entendemos qué entrena Rescalvo durante la semana. Lo de esta noche de Emelec fue: Deprimente, Decepcionante, Desastroso, Penoso. El bombillo hoy participó 90 minutos en los que no jugó a nada, a nada. El año 2022 lo va a cerrar de la peor manera, ya que no pudo ni siquiera hacer su trabajo, para aferrarse a alguna mínima ilusión y por dignidad.

Si Emelec sólo estaba logrando llegar con claridad hasta 3/4 de cancha, pues debió probar más entonces rematando desde ahí o mandando centros. El problema fue que recién a los 82 minutos armó doble 9 y que antes Cevallos no entró tantas veces al área, mientras que Sebastián Rodríguez casi nunca la pisó. Si era obvio que Rodríguez-Cevallos no funcionaron como «ida y vuelta» de «área a área» y Emelec era lento arriba, pues debió probarse con Rodríguez como «doble 5» (para disimular su poca llegada al área) y Cevallos de «10» (para que no arranque tan atrás). Así además se desgastaban menos.

¿Qué pensarán Chalá, Vera o el propio García cuando ven que Rescalvo prefiere IMPROVISAR a Carabalí como extremo izquierdo antes que a ellos? ¿Y dónde está Johan Mina? ¿Y qué dirán los ojos «clínicos» que elogiaron la llegada de K. Rivera a Emelec pese a que por 6 meses fue suplente en Olmedo? Pese a su presupuesto y desgaste por Copa Ecuador, Mushuc Runa hoy bombardeó a Emelec cada vez que rebasó la media cancha. LE REMATÓ 20 VECES. Otra vez quedó desnuda la poca contención de Garcés (y aún así lo contrataron). Y Leguizamón quedó desubicado, eludido o alejado en la mayoría de contrataques.

¿Dirá Ismael Rescalvo en rueda de prensa que Emelec aún tiene posibilidades?. Lo cierto es que Emelec jugó 90 minutos deprimentes, que colocó a Bryan Carabalí a jugar en una posición totalmente desconocida para él y para todos, y que los cambios fueron tardíos como muchas veces.

Sumando ambas sedes, se corta racha de 8 victorias seguidas de Emelec al enfrentar al Mushuc Runa en partidos por la Serie A de Ecuador, el balance tras 20 partidos totales queda así: MRU 2-16 EME y 2 empates.

Error tras error dejan a Emelec fuera de toda aspiración de alcanzar el liderato, lo cual hubiese sido demasiado premio para Rescalvo, que una vez más muestra su ineptitud para estar al frente de un equipo grande como lo es la escuadra azul. Sólo es la necedad de Rescalvo puede llegar que en 5 minutos sus jugadores de reemplazo pueden solucionarle un encuentro, que estaba en la obligación de ganar para seguir en pelea, pero sus errores técnicos siguen siendo los mismos que hace 4 años.

Emelec de Rescalvo es muy predecible en su juego, todos lo conocen, todos saben qué va hacer y por eso a los técnicos rivales saben las ideas tácticas que deben tomar para hacerle daño y para cerrarle las vías para que cauce daño. Rescalvo insiste en jugadores que no le dan resultado como Carabalí y Cabezas, sacando en todos los compromisos a García, único que le podía dar algo de idea a ese juego ofensivo. Pero así ha sido siempre el español, un hombre sin sangre en la cara para irse.