Emelec y la Bioetica

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La bioética nacional triunfa

La Dra. Elizabeth Benites se define como una investigadora innata.
«Siempre quiero conocer lo último en tecnologí­a,
me gusta estar enterada de las novedades».

Con modestia y sobre todo humildad, la doctora Elizabeth Benites relata cómo obtuvo el premio Junta General del Principado de Asturias de la Sociedad Internacional de Bioética.
Este premio, por el que obtendrá 12 mil euros, no es nada comparado con el reconocimiento médico «que solo los estudiosos en el tema y las eminencias de la ciencia en Europa saben lo que significa, señala la investigadora que desde hace 23 años trabaja en el Instituto de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez.

Aún no tiene la fecha en la que recibirá el premio en el Palacio del Principado de Asturias, dice, porque debe esperar los pasajes para viajar entre fines de enero o la primera semana de febrero a Asturias, España. De regreso vendrá con su investigación sobre alimentos transgénicos y naturales impresa en un libro.

Elizabeth Benites participó bajo un seudónimo con una investigación sobre transgénicos.

Con un brillo en los ojos que irradia felicidad, la doctora Elizabeth Benites Estupiñán recuerda la mañana del 17 de diciembre pasado. Eran las 08:00 y estaba a punto de salir de su casa, en Urdesa, para ir al Instituto de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez, donde trabaja desde 1984.

Recibió una llamada a su celular. «Al principio creí­ que era un paciente, luego escuché el acento español de una señorita y pensé que era una llamada de mi hija que vive allá», dice.

«Luego dijeron: ya está en lí­nea la doctora hable, y entonces escuché al doctor Marcelo Palacios (presidente de la Sociedad Internacional de Bioética), quien me dijo que por unanimidad el jurado habí­a escogido mi trabajo como el ganador del concurso», recuerda.

La doctora se refiere al Premio Junta General del principado de Asturias-Sociedad Internacional de Bioética (SIBI) 2007, cuya convocatoria se hizo en agosto del 2007.

Mientras recibe llamadas de medios de prensa, y responde correos electrúnicos de felicitaciones, de colegas de otros paí­ses, la doctora explica que participó bajo el seudónimo de su equipo favorito de fútbol, Emelec, pues ese era uno de los requisitos y que la investigación sea inédita.

Por ello, su libro titulado Alimentos antioxidantes, fundamentos de una polí­tica sanitaria, bioética, social y nutricional, que tiene unas 90 páginas, y que le tomó aproximadamente un año en hacer, en el 2006, aún no ha sido publicado.

La investigación se basa en estudios sobre los alimentos naturales y los genéticamente modificados, todo en relación con los antioxidantes. En el libro explica la parte técnica de las propiedades de los alimentos antioxidantes, los beneficios para la salud y para superar cierto tipo de enfermedades.

En relación con los transgénicos, expuso la parte polí­tica sobre las patentes y la situación que afecta a los paí­ses en ví­as de desarrollo o de producción natural.

Además añade en su investigación el tema ético, los pros y los contras de ambos tipos de alimentos (los naturales y los transgénicos), la parte educacional, empresarial, nutricional, lo último en tecnologí­a que es la nanotecnologí­a, y concluye con recomendaciones.

«Si bien es cierto lo natural es beneficioso, de aquí­ a 20 años vamos a tener un problema de alimentación por sobrepoblación, no habrá alimentos para todos, pero esta tecnologí­a debe ser equitativa, compartida en los paí­ses desarrollados y en ví­as de desarrollo como Ecuador. Tiene que haber equidad y justicia para poder competir. Pero uno no sabe si con la tecnologí­a estamos produciendo alimentos fallosos, o si los alimentos naturales son bien cultivados, o se usan quí­micos nocivos en las fumigaciones o fertilizantes», indica.

A Benites cuando le informaron sobre su premio, le solicitaron una foto, una minibiografí­a y un agradecimiento, porque el libro está siendo editado por la editorial Española y traducido en cuatro idiomas.

En el agradecimiento incluye a «mi Instituto Nacional de Higiene, porque me ha formado». Allí­ llegó como doctora estadí­stica y luego ejerció el cargo de subdirectora, cuyo nombre cambió ahora a Responsable del Proceso de Aseguramiento de la Calidad y del Comité de Ética Institucional, aunque tiene las mismas funciones.

Pero también le dedica su libro a su hermano fallecido, Hernán Benites, quien murió en 1999 por cáncer en el riñón. Una de sus frustraciones, dice, es no haber podido salvar a «la luz de sus ojos», con ninguna de sus investigaciones.

ELIZABETH BENITES

EDAD: 52 años.
PROFESIÓN: Médica cirujana.
OTROS TíTULOS: Dermatóloga, masterado en Salud Pública en la Universidad Libre de Bruselas, especialista en Salud Pública, diplomado en Gerencia y Administración de Salud, posgrado en Investigación Clí­nica y Farmacologí­a, entre otros.
FAMILIA: Casada y tiene tres hijos.

Textuales
RECOMENDACIÓN

«Yo invito a otros investigadores, no solo a los médicos a que participen. No es mi nombre el que queda perenne, sino el de Ecuador».

moraleja : la gente mas inteligente siempre es emelexista

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