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“Aucas se desinfla, ya verás”, es la frase que más se repite por estos días entre los entendidos de fútbol que se dejan llevar más por la función de adivinos o porque el equipo quiteño, a pesar de ser un ídolo, es considerado pequeño.

En lugar de esperar que el sorprendente puntero del torneo nacional de fútbol comience a tropezar es prudente resaltar su evolución, no solo en esta temporada, sino desde que luchó en la segunda categoría para recuperar su espacio en la primera A. Aucas sigue demostrando que las adversidades lo hacen fuerte y que es un ejemplo de perseverancia.

¿Por qué un club que recién ascendió a la primera A, con menos presupuesto que los llamados grandes y después de una primera etapa en la que fue antepenúltimo, se convirtió en la revelación en cuestión de meses? ¿Fue tan determinante el cambio de entrenador y la llegada de refuerzos o era solo de esperar a que el equipo se asentara en el torneo? Facilista sería decir que le llegó un golpe de suerte o que los rivales no tienen un buen nivel, pero Aucas aprovecha las dos situaciones porque se tiene confianza, lejos de que no cuente con un plantel tan poderoso -económicamente- como el de Barcelona, que marcha sexto con 13 puntos, al igual que El Nacional (séptimo) y apenas con uno más que el Deportivo Cuenca (octavo) y River Ecuador (noveno). Con 6 triunfos, un empate y dos derrotas, Carlos Ischia ha vuelto a ganar protagonismo en el fútbol ecuatoriano, como lo hizo en Deportivo Quito, y ha demostrado que sus palabras van acompañadas de hechos.

“Mentiría si digo que no tengo la ambición de pelear la punta. Empiezo un campeonato de cero y, aunque estamos en desventaja con cuatro o cinco equipos por las nóminas, vamos a luchar a muerte”, dijo en julio pasado, al mes de haber tomado la batuta del plantel. Que quede claro, eso sí, que el cambio de estratega y la llegada de refuerzos no aseguran buenos resultados y el mejor ejemplo de que esos supuestos correctivos no bastan es Barcelona, que en medio campeonato ha intentado variar de estilo futbolístico como si fuera fácil de lograr.

La dirigencia, empujada por ciertos sectores de la prensa y la hinchada, pensó que la salida de Israel le traería mejores días a un equipo que se acostumbró a ser irregular: gana un domingo y pierde el siguiente. Ya un mes de las elecciones para elegir al presidente que sustituya a Antonio Noboa y a tres de que finalice el torneo lo más normal es que se quede sin festejar.

Con Israel, el ‘Ídolo’ era defensivo y jugaba de acuerdo a sus limitaciones; con Guillermo Almada apuesta a ser el protagonista, pero se queda a medio camino, sin alcanzar el cometido. El DT, cuestionado por los resultados cambiantes, dio a entender hace un par de semanas que la calidad del plantel no da para jugar a lo ‘Guardiola’, apelativo con el cual llegó al país. Mientras Almada lucha por cambiarle la cara a Barcelona, otro exestratega del ‘Ídolo’ se ilusiona con el título de 2015. Luis Zubeldía, incapaz -al igual que otros técnicos- de ganarle a Liga en Casa Blanca dirigiendo a Barcelona, ahora festeja un nuevo triunfo ‘albo’ en 18 años de invicto ante los canarios en el estadio de Ponciano.

Con Zubeldía, Liga sigue fortaleciéndose y se afirma como el candidato principal para arrebatarle el puesto al Aucas y ser campeón. Si el Aucas se desinfla como dicen algunos entendidos, Independiente se estanca y EMELEC no reacciona, Zubeldía logrará quitarse la espina de 2012 cuando salió de un Barcelona que pintaba para campeón -y lo fue- por culpa de un gol de Bieler en el Monumental.

A 13 partidos del final del torneo y de acuerdo a las ubicaciones y las realidades de cada equipo, más que adivinar si Aucas se desinfla o no, lo idóneo es preguntarse si EMELEC resurgirá o permitirá que un club de Pichincha le arrebate la corona. Por ahora, la tabla de posiciones permite pensar que Liga podría quedar campeón sin final o que disputará la final con Aucas o Independiente, en ese orden.

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