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Si EMELEC no gana el campeonato nacional en 2009 igualarí­a la sequí­a que arrancó en 1995.Resignación. EMELEC vio diluidas sus esperanzas de entrar a liguilla este año, tras perder 3-0 el Clásico del Astillero en el estadio Capwell, el 14 de septiembre .

“Momentos de drama en el Capwell. A dos minutos del final Wellington Sánchez corre por el sector derecho, habilita al – Mellizo” Quiñónez, quien enví­a un centro al segundo palo. Entonces aparece la figura de Augusto Poroso para batir con imponente chilena al golero – oriental” Bone. “Un golazo”, con esas palabras El Telégrafo calificó la consecución de la décima y última estrella para los eléctricos en 2002, tras vencer 2-1 al Aucas.

Los azules, en ese entonces bajo la dirección de Rodolfo Motta,:  hicieron delirar a su hinchada con un nuevo bicampeonato luego de 7 años:  de sequí­a. No levantaban la Copa dos veces consecutivas desde la década del 90, cuando los estrategas Salvador Capitano y Carlos Torres Garcés los guiaron al tí­tulo en 1993 y 1994, respectivamente.

La “maldición” de los 7 años volverá a extender sus tentáculos sobre el – Ballet”, si los eléctricos no consiguen hacerse del torneo local en 2009.

Carlos Torres Garcés y Carlos Sevilla, ex técnicos campeones con el – Bombillo”, este último en 2001, hablan sobre las claves que sirvieron para erigir a EMELEC como el mejor equipo del paí­s cuando pasaron por el banquillo.

“En ese tiempo se cumplió con un proceso. En la cancha estaban jugadores que vení­an trabajando juntos desde 1992, cuando el señor Nasib Neme se hizo cargo de la presidencia de la comisión de fútbol. Eso se vio reflejado en la obtención del tí­tulo en 1993 y luego en 1994, cuando yo llegué al equipo”, recordó el – Palillo”, para quien el respeto de los ciclos de evolución de los futbolistas es uno de los principales ejes del éxito.

“El equipo de 1994 era un equipo que estaba muy bien formado, en su mayorí­a eran jugadores de la selección nacional. Nosotros hicimos en ese momento lo que tení­amos que hacer, desde el punto de vista deportivo y los dirigentes también”, dijo Torres Garcés.

Para el también ex jugador del – Ballet” en la década del sesenta, es mejor cuando una sola persona se hace cargo del plantel, pues esto evita disputas que puedan repercutir en la plantilla.

“En ese tiempo EMELEC era conducido desde la parte directriz por el señor Fernando Aspiazu, como único dirigente, él tení­a su grupo de trabajo, pero compartí­an la misma idea y eso ayudó mucho. En esos momentos ha sido cuando ha funcionado el club a lo largo de su historia, cuando ha sido llevado por una sola persona”, enfatizó el profesional.

El pensamiento de Carlos Sevilla no dista mucho de lo argumentado por el – Palillo”. Para el actual técnico del Deportivo Quito, una dirigencia bien organizada es fundamental para lograr la estabilidad en un club, que a la postre se proclame campeón.

“La confianza de la dirigencia en los jugadores y en el:  cuerpo técnico fue la razón primordial que nos permitió ganar en 2001, porque de esta forma los futbolistas colaboraron con nosotros y pudimos trabajar”, sostuvo Sevilla.

El adiestrador nacional destaca también que se cumplió con los relevos, es decir se les dio oportunidad a los juveniles que vení­an de un proceso de formación desde las inferiores, pues estos ayudaron a reforzar al equipo.

“Se trabajó con un grupo muy joven, creo que fue el equipo más joven del fútbol ecuatoriano que ha quedado campeón. Toda la armoní­a, las buenas relaciones que existieron entre los miembros del plantel y la dirigencia ayudaron muchí­simo. A esto se sumó el apoyo de una gran hinchada como lo es la de Emelec”, compartió el técnico.

El panorama expuesto por Torres y Sevilla concuerda en su gran mayorí­a con el vertido:  por dos de los jugadores que fueron parte de los mencionados perí­odos. Jesús Cárdenas (campeón en 1993) y Carlos Hidalgo (bicampeón 2001-2002).

“En gran parte sirvió el apoyo incondicional del dirigente Nasib Neme. Él se preocupaba de mantenernos al dí­a económicamente y también hablaba continuamente con nosotros para darnos apoyo moral. Asimismo, le ofreció el respaldo total al cuerpo técnico, lo que nos brindó estabilidad y a la larga la obtención del campeonato”,:  señaló el – Jechu”.

Para el ex delantero eléctrico, si existe una buena relación dirigente-jugador, esto se aprecia en el campo.

“Era un apoyo total, de ayuda constante en todas las necesidades que el jugador tení­a:  y por eso de parte nuestra existí­a reciprocidad dentro de la cancha. Además, contábamos con un cuerpo técnico que:  nos indujo a buscar nuevos rumbos, ganadores”, recalcó.

Para Cárdenas el haber mantenido la base del 93 repercutió en la obtención del tí­tulo al año siguiente.

“Cuando hay una base sólida en un equipo es como cuando se tiene bases sólidas en un edificio; se puede mantener en pie por mucho tiempo. En EMELEC habí­a jugadores jóvenes, ayudados por otros que tení­an mucha experiencia y eso influyó”.

Pero los:  malestares al interior del conjunto comenzaron a crecer, producto de los continuos cambios de técnicos y por eso el – Ballet” no ganó la Copa con amplitud en 1994, cuando su coronación dependí­a de otros resultados.

“Si se hubiera mantenido el mismo cuerpo técnico, con la misma mí­stica, lucha y unión que habí­a, no se hubiera llegado a esa instancia de estar comprometidos con resultados posteriores”.

Luego del vicampeonato comenzó el exilio de jugadores, que se debió en gran medida a la falta de liquidez del plantel. No se les aumentó los sueldos a los jugadores y además se aprobó una nueva ley FIFA que facultaba a los futbolistas a ser dueños de sus pases cuando terminaran sus contratos con el club de turno.

“La salida de jugadores produce un desfase en todas las lí­neas, porque se rompe el juego de grupo que ha mantenido. Las razones de la salida fueron principalmente de orden económico. “Siendo bicampeones los jugadores, con justa razón, tení­an derecho a pedir un incremento en sus mensualidades y primas, lo cual no se dio, entonces el equipo se resintió y como no habí­a dinero el club tuvo que desprenderse de ciertos elementos”, rememoró.

El – Jechu” reconoce que el tiempo que debió esperar EMELEC para volver a ser bicampeón fue demasiado largo, porque cuando se va la base se tiene que volver a armar el grupo y eso toma tiempo.

“Tras la salida de los futbolistas en 1994, la distancia que tuvo que pasar para que EMELEC volviera a ser protagonista fue bastante dura – 7 años- y eso es lo que está volviendo a suceder”, explicó el ex atacante, que ahora trabaja en las divisiones inferiores azules.

“Todaví­a quedan rezagos de la nueva – camada” de jugadores que armó EMELEC en esa época:  (2001-2002), pero por lo que ha sucedido las cosas tienen que reestructurarse. Se tiene que buscar nuevos jugadores y los dirigentes deben unirse más al grupo, estos deben escoger a los mejores y sobre todo aportar económicamente, que es lo fundamental para estar tranquilos”.

Hidalgo, por su parte, afirmó que la crisis por la cual EMELEC atraviesa en estos momentos se debe estrictamente al pésimo manejo dirigencial, que viene arrastrando el – Bombillo” desde el 2002.

“La mayorí­a de los que éramos “Los Extraterrestres” salimos de EMELEC por los malos dirigentes. En ese entonces ya se habí­a ido Quintana, quien habí­a apoyado a la gente joven, porque al principio todo el mundo nos hizo pedazos, pero después nos fuimos consolidando como jugadores y quedamos bicampeones, gracias a su apoyo”, indicó, para luego entrar en detalles.

“Todo estaba bien hasta que llegó el señor Arosemena, quien nos marginó y salimos del equipo, cuando nuestro deseo era continuar en Emelec. Él no nos querí­a”, dijo el – Huncavilca”.

Y rescata a pocos integrantes de la corporación. “Los dirigentes actuales no tuvieron ese:  diálogo que debe existir con el jugador y el cuerpo técnico, que es necesario si se quiere salir campeón. Cuando se hacen mal las cosas eso se refleja en la cancha. Solo rescato el trabajo del señor Tarré -ya no está en la dirigencia- y algo Bonard, pero el resto no hizo las cosas bien”, aseguró.

El ahora jugador canario:  tampoco exime de responsabilidad a cierta parte de las barras. “Giuseppe Cavanna también tiene la culpa, porque votó por ellos. Dijo que apoyaba al equipo y ahora está que le da palo”, manifestó el ex D. Cuenca, quien se solidarizó con los azules.

“Me da mucha tristeza y pena que EMELEC esté así­. Los jugadores que están ahí­ merecen respeto, porque ellos son la base y les hicieron falta los refuerzos; es muy feo quedarse sin trabajo 3 meses y más si se tiene familia. Los dirigentes dijeron que iban a hacer:  maravillas y al final no consiguieron nada”, sostuvo Hidalgo.

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