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Sin fuego pasional, no hay clásico. No hay perdón para la tristeza. El clima enfervorizado no deja de aumentar. Las venas de los relatores hinchadas, la voces tensas, pasadas de extenuación de los entrenadores, los ojos de los comentaristas paralizados, las pulsaciones de los fotógrafos desenfrenadas.

Las manos de la multitud temblorosas. Las piernas de los jugadores (a veces) traicionadas por la tensi√≥n. El secreto del f√ļtbol est√° en los jugadores. Los entrenadores solo est√°n para ordenarlos. La muerte del domingo tiene que esperar. Y, el aficionado del astillero, el m√°s sangu√≠neo (voz ronca, garganta no vencida, con convulsiones en el cuerpo. Est√° para estrangular a los fantasmas de la derrota).

Siempre con actitud positiva

Un hombre que contagia optimismo. Optimismo interpretado por gloria, que va por m√°s gloria. Observarlo, solo observarlo a cantar y saltar, es un espect√°culo en s√°mismo. Para que usted se quede sin aliento.

“El cl√°sico se juega por el orgullo y el honor. Un encuentro para vivirlo con presi√≥n. Queremos salir del s√©ptimo puesto, la zona pobre en que estamos”, dijo Aguinaga. Barcelona, en el partido inmortal, siempre encuentra en la crisis, la fuerza del amor propio (le basta el espacio de una grieta para renacer). As√≠ lo han demostrado hist√≥ricamente sus futbolistas, que con el argumento de la tenacidad, derrotaron a los pesares m√°s aberrantes.

La nostalgia queda encendida en la infalible memoria popular: han jugado 190 partidos, 58 partidos ganados para cada uno. Barcelona convirtió 205 goles y EMELEC 207.

La idea de atacar defendiendo.

Omar Asad: su manera de entender el f√ļtbol es en torno a la pelota. Para este entrenador se inicia el juego de posici√≥n a partir de la situaci√≥n de la pelota; formando tri√°ngulos alrededor del bal√≥n con un arma desequilibrante: el cambio de ritmo constante. El objetivo es combinar sin perder posesi√≥n de bal√≥n, con una velocidad alta.

En cuanto exista una fisura en la defensa contraria provocada por el continuo movimiento del bal√≥n, se cambia el ritmo, para meter un pase vertical, que deja al jugador que hace el desmarque de ruptura, solo frente a la porter√≠a. Asad tiene como dogma de fe, que tener la pelota es la mejor manera de defender. EMELEC pierde el bal√≥n y comienza el achique, el repliegue, mantiene la iniciativa y el dominio del juego. Ser√° el √ļltimo cl√°sico de Omar Asad, antes de partir a San Lorenzo su nuevo club (a partir del 24 de mayo, San Lorenzo que tiene que pagar ciento cincuenta mil d√≥lares por cl√°usula de rescisi√≥n de contrato. – Bombillo” llega en ganador (puntero del torneo con 36 puntos), despu√©s de ganar a Liga, con un gol memorable de Marcos Caicedo. Un taponazo homicida, un gol para guardar.

¬ŅSe puede llegar a algo sublime sin caer en la obsesi√≥n? La obsesi√≥n en el f√ļtbol, ¬Ņes una obligaci√≥n? ¬Ņes posible la pasi√≥n sin la obsesi√≥n? EMELEC y Barcelona en el partido inmortal, pelean por la victoria, por la vida, porque la muerte es un pa√≠s donde no se puede vivir.

Via : expreso
Pateando tachos
Roberto Bonafont – Columnista de Diario Expreso

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