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He visto con indignación la manera en que ciertos periodistas han utilizado el nombre de nuestro querido equipo para emitir textos irúnicos o burlones. El editorial – Sólo nos queda Lula”, del señor Fernando Larenas, publicado en el diario El Comercio, es una demostración de la falta de ideas para expresar una opinión.

Más allá de que alguien famoso tenga un equipo de sus amores, cualquiera que este fuere, no es justo utilizar el buen nombre de otro equipo para hacer mofa de cuestiones políticas. Zapatero a tus zapatos; cuando se habla de política, no se debe hablar de fútbol, pues hacerlo pondría en evidencia que quien lo hace desconoce ambos temas.

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Si el editorialista trató de crear un nuevo estilo literario para entretener a una audiencia, debió recordar que los diarios son públicos y que los lee la mayoría de la población, mucha de la cual se sentirá ofendida. En tal sentido, es necesario tener tino y prudencia para no ofender al lector.

Resulta pues, que el malestar de los hinchas emelecistas no proviene del hecho de que se nombre a nuestro equipo, a costa del mal momento que vive nuestro rival tradicional, equipo que tiene la mayor hinchada del país, dato irrefutable. La ofensa tiene que ver con la injusta, vacía y temeraria sugestión o aseveración de que nuestro equipo logra resultados debido a la suerte o porque uno o más políticos influirían en decisiones arbitrales para favorecerlo.
Condenamos el hecho de que se asocie a nuestro equipo con la política nacional y regional. Relacionar un triunfo en una cancha de fútbol con simpatías ideológicas y políticas es una muestra de ignorancia.

Apoyo de auspiciantes

Es cierto que Barcelona no tiene el apoyo de grandes empresas venezolanas, pero dígame usted señor Larenas, ¿acaso no ha tenido el apoyo de Quaker, Lotería de Guayaquil, Coca Cola, Cerveza Pílsener, Banco del Pichincha, Teleamazonas, entre otras? ¿No son todas esas grandes marcas y empresas ecuatorianas, cuyo valor y apoyo ha sido fundamental?

¿No ha tenido Liga de Quito el apoyo de Parmalat, Holcim, Movistar, Siemens, además del apoyo tácito de Produbanco? ¿No tiene El Nacional el apoyo de las Fuerzas Armadas? ¿Son acaso estas empresas e instituciones económica y comercialmente despreciables? ¿No fue el ex Presidente Bucaram presidente de Barcelona? Cierto es que el Presidente de la República es hincha confeso del Emelec, pero no es el presidente del club. Entonces, ¿no son los otros equipos tan culpables como el nuestro de conseguir auspicios económicos? Espero que haya caído en cuenta de la barbaridad que consta en su editorial.

Por otro lado, el fútbol es el rey de los deportes, aquel que tiene el mayor poder de atracción en el mundo. A diferencia del tenis, fútbol americano y basket, es un juego continuo, vibrante, en el que no necesariamente debe haber ganador. La pureza de este juego radica en la probabilidad del error humano. No se olvide usted que los partidos no son dirigidos por robots.

Tampoco olvide que en el fútbol no hay sensores, cámaras de video, repeticiones instantáneas, ni otras maravillas tecnológicas que sirvan de apoyo a los árbitros. Los fuera de juego se dictaminan gracias a dos jueces de línea que también son humanos. Recuerde usted señor Larenas, que en la final del Mundial Inglaterra 1966, se validó un gol en el que, con el pasar de los años, la tecnología demostró que el balón nunca pasó la línea. Recuerde igualmente, que los humanos pueden cometer errores groseros, como alargar un partido más tiempo del necesario o como suspender un partido por falta de garantías cuando quedan unos pocos minutos y decidir volver a repetir el partido, episodios que se han dado en nuestro país y que han beneficiado a equipos como Liga de Quito y Barcelona.

Asimismo, se han pitado pénales inexistente y se han obviado aquellos que realmente sucedieron, agravados en ocasiones por la expulsión del delantero objeto de la falta. Las posiciones adelantadas son comunes en todos los partidos y los errores de apreciación de los jueces de línea también. Las jugadas son rápidas y en ocasiones los jueces no están en la mejor posición. Le sugiero revisar las reglas de la International Board, que dicen que en situación de duda en offside, se debe dar la preferencia al jugador que ataca. EMELEC ha hecho bien sus deberes, sin un juego vistoso ha sido efectivo y sus logros son producto de una correcta planificación.

¿Qué nos queda entonces señor Larenas? Ciertamente no es Lula, ni alguna alianza bolivariana. En el fútbol, a nosotros nos ha quedado, nos queda y siempre nos quedará Emelec, a los barcelonistas la esperanza de que su equipo no descienda y a los liguistas los logros internacionales de su equipo. En política internacional, personalmente, me queda la esperanza de que vuelva la armonía a la región.

En el fútbol y en la política, ¿a usted qué le queda?

Xavier Muñoz

C.I. 091489897-8

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