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FRANCISCO “CHIQUI” ARCE: La decepción de un grande. Es increíble pero cierto. Después de una semana tormentosa en la que debió decir adiós al club de sus amores, Francisco Arce (34) mantiene al cien por ciento la sonrisa con la que siempre lo identificamos desde sus primeros años en la selección paraguaya.


Yo nunca fui callado, es que nadie me miraba nomás“…
Ese mismo “Chiqui” sonriente y afable es el mismo “Chiqui” que hoy habla frontalmente de su pasado, presente y futuro. Una historia llena de campeonatos, goles y récords que se contraponen con un presente que el cañonero jamás pensó vivir. Y es que el lateral derecho de Paraguaráno pudo concretar el sueño de culminar su carrera en “su casa”, Cerro Porteño.

Cuando llegaste al Brasil en 1995 para jugar por el Gremio, dijeron: “llega un tal Arce” ¿Cómo te recibieron?
No tuve problemas de adaptación por mi estilo de juego y porque conocía a muchos brasileños. Eso sí, tuve problemas en responder a la prensa porque un portero brasileño que jugó en Cerro Porteño (César Tadeus Da Silva) les dijo a los periodistas que Gremio hizo una contratación equivocada porque yo jugaba aquí como carrilero con la camiseta número 7 y él argumentó que yo era puntero derecho y volante por la derecha.

¿La prensa brasileña no creía en vos?
Se burlaron de máporque lo odioso que tienen los brasileños es que creen que Paraguay comienza y termina en Ciudad del Este. Esa era una pelea constante, siempre les decía: ustedes son los profesores y nosotros los aprendices, en Ciudad del Este los que menos lucramos somos los paraguayos porque somos mano de obra. Y si Brasil fuera tan perfecto nadie iría a comprar allí, les sobrarían fuentes de trabajo y no irían tantos sacoleiros a comprar.

Entonces también se tomaron contigo porque eras paraguayo…
Yo era el “paraguayo falso”, ellos tenían la costumbre de decirme a má”gringo falso” y yo odiaba eso. Además decían
que contrataron al jugador “3 en 1”, lateral, puntero y mediocampista.

¿Y cuándo empezaron a cambiar de opinión?
En mi partido debut en la Libertadores perdimos ante el equipo mágico del Palmeiras con jugadores como Rivaldo, Cafú, Edmundo. En el mismo grupo estaban los equipos de Ecuador (El Nacional y Emelec) y Palmeiras perdió contra ambos. Y en el partido ante El Nacional en Ecuador ganamos 2-1 con dos goles míos. El segundo fue de penal a los 44 minutos del segundo tiempo. Recuerdo que nadie quería patear, los brasileños habilidosos arrugaron y yo pateé. A Felipao lo habían expulsado y él le dijo a Paulo Nunes: “decile a Arce que le mire al arquero”. Vino Paulo a decirme el recado del DT y yo le dije: “¡qué le voy a mirar!, yo voy a cerrar los ojos y le voy a arrancar la cabeza (risas)!”. Pateé alto al medio, metáel gol y ganamos. Ahí fue que comenzaron a mirarme con ojos diferentes…

EL QUERIDO FELIP:O
¿Qué tiene Felipâo (Luis Felipe Scolari) para ser tan exitoso?
Tiene todo. Él no hace diferencias entre sus jugadores, él me puede putear a máque me quiere como si fuera su hijo o a un pendejo que está comenzando. Sin embargo la mayoría de los técnicos, hasta los más renombrados, hacen esa diferencia y se nota mucho. Él es muy frontal, se preocupa por todo, por tu esposa, por tus hijos. Es honesto y competente, tiene todo.

¿Y en lo futbolístico?
Él no es tanto como Carpeggiani o Luxemburgo por ejemplo, que mirándolos parecería que tienen más recursos. Felipâo es más simple, pero es detallista al cien por ciento. Pero siempre prioriza el grupo por sobre cualquier calidad técnica. Como ocurriera cuando no llevó a Romario al Mundial (Corea Japón 2002). Él a un gran jugador que sin embargo destruye al grupo lo echa y cumple su palabra.

¿Y cómo te convenció Felipâo para ir al Palmeiras?
Después de dirigir en Japón, pidió por mácuando llegó al Palmeiras y no me quisieron liberar ese año. Después volvió a pedir por mí, y yo le dije: “no me quiero ir, me quiero quedar aquí porque amo Porto Alegre” y él me dijo un día: “¡Filho da put… tenés que venir”! Finalmente me fui y me quedé cinco años en Palmeiras.

Aunque ganaste la Libertadores con el Gremio y con el Palmeiras, te quedó como cuenta pendiente ganar la final Intercontinental. ¿Por qué crees que no se pudo dar?
Si fuese realmente justo tendríamos que haber ganado alguna de las dos. El partido del Gremio ante el Ajax hasta ahora no me animo a mirar, fue un absurdo como perdimos, y al Manchester le dimos un baile y en una equivocación nos marcaron el gol. Capaz que todo estaba predestinado.

¿Volviste a hablar alguna vez con los periodistas que te dijeron “futbolista falso”?
Después muchos dijeron: “había sido que era verdadero”. Yo era muy ermitaño en esa época, me fui solo a tres programas deportivos, al de Milton Neves y dos veces al de la ESPN Brasil porque me gustaba cómo hablaban de fútbol y no de otras cosas que no tienen que ver con el fútbol, porque a máeso no me gusta.

¿Por qué creés que los programas deportivos cada vez hablan menos de fútbol?
Porque es eso lo que vende. Se están volviendo cursis y chabacanos. Yo le dije eso hace un año y medio a uno de los monstruos del periodismo deportivo paraguayo y se enojó, pero esa es la verdad. Aquí los programas deportivos radiales del mediodía parecen más de chismes que de fútbol, les están copiando a los argentinos. Un día le llamaron a Julio Dos Santos y le preguntaron si tenía un hijo. ¿Qué les importa eso a ellos?

¿Vos creés que eso le gusta a la gente o es solo porque eso es lo único que le presentan?
Las dos cosas: o porque no tienen capacidad para hacer bien una sola cosa y en el mucho tiempo que tienen solo pueden hablar de algo, porque capaz que no tienen mucha información y pierden el tiempo con eso y también porque eso le gusta a la gente. A la gente también le gusta meterse en la vida privada de otro y no resolver sus propios problemas. Porque vos podés tener el 99 por ciento de virtudes, pero es ese uno por ciento de defectos lo que destacan, ¿y quién es perfecto?

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