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por Ricardo Vasconcellos :

Hoy que el fútbol guayaquileño vive una larga agoní­a ¡cómo no recordar con nostalgia a los jugadores de antaño que hicieron de los clubes porteños un sí­mbolo de bravura y calidad! Galo Solí­s Granda es uno de esos grandes jugadores guayaquileños de antaño. Galo se hizo futbolista en las inmediaciones de La Concordia, el barrio de la Piscina Olí­mpica, junto a Enrique y Jorge Cantos.

Un dí­a de julio de 1939 publicaron un aviso en un diario donde llamaban a los muchachos a inscribirse en la llamada Escuela de Cadetes del Panamá S.C. La idea era de Dantón Marriott y Pablo Ansaldo Garcés. Nunca, hasta el dí­a de hoy, han surgido tantos grandes futbolistas como sucedió con la Escuela del Panamá. En 1941 y hasta 1946 no hubo ningún equipo juvenil que pudiera derrotar a los panamitos. Se cansaron de ganar campeonatos.

En 1943 los cadetes empezaron a incursionar en la primera serie. Un año más tarde, el 5 de junio de 1944, volvieron a ganar el tí­tulo juvenil venciendo a Estrella por 4 a 1. Galo Solí­s fue premiado como el jugador más técnico de la temporada.

No tení­a Galo 20 años cuando lo llevaron a una gira por Colombia. El 4 de febrero de ese año debutó internacionalmente ante el famoso Boca Juniors de Cali. Ese dí­a Panamá jugó con Carrillo; Leyton Zurita y Ricaurte; Manuel Valle, Jorge Cantos y Fausto Montalván; Chévez, Enrique Cantos, Federico Zenck, Pelusa Vargas y Galo Solí­s. El resultado fue un empate a dos.

Fue el inicio de una carrera esplendorosa. Así a fines del 46 a Barcelona con los cadetes panameños y empezó la tarea de construir la idolatrí­a del club. Pasó de ser alero zurdo a “half de ala” como llamaban entonces a los marcadores de punta.

En agosto de 1949 las puertas del corazón porteño estaban abiertas para Barcelona, Sólo faltaba un golpe de efecto. Y ese llegó el 31 de agosto de 1949 cuando Barcelona derrotó por 3 a 2 al famoso Millonarios de Bogotá con Néstor Rossi, Adolfo Pedernera y Alfredo Di Stéfano. Jugaron esa noche Romo; el Pibe Sánchez y Juan Bení­tez; Fausto Montalván, Jorge Cantos (Heráclides Marí­n y Galo Solí­s; José Jiménez, Enrique Cantos (Ví­ctor Lindor), Jorge Mocho Rodrí­guez, Pelusa Vargas y Guido Andrade. La idolatrí­a se desbordó como un torrente que inundó Guayaquil y se extendió después al paí­s entero.

Colombia invitó al Barcelona a jugar en Barranquilla. Querí­a ver si era cierto que se trataba de un gran equipo. El amarillo se paseó y ganó el torneo internacional. Aquela lí­nea media de Montalván, Jorge Cantos y Solí­s es considerada una de las mejores de la historia de nuestro fútbol.

Galo fue seleccionado nacional al Sudamericano de 1953. Debutó ante Bolivia entrando en reemplazo de Carita Izaguirre, pero su consagración fue ante Brasil. Le encargaron marcar a Didí­ que iba por la derecha y los elogios de la prensa fueron unánimes: el arquero Bonnard y Solí­s fueron los mejores hombres de nuestra selección. Integró también la selección al Sudamericano de 1955.

En 1953 pasó a EMELEC donde ratificó el brillo de su espléndida carrera.

Cuando se retiró, en 1957, tomó a su cargo el armar el equipo de Favorita, con el que fue campeón y ganó el ascenso. Después dirigió a Aduana y también fue campeón. Se hizo marino mercante y un dí­a recaló en Nueva York donde se quedó y ha escrito grandes páginas del fútbol y de la amistad.

El viernes 29, en el Rincón Latino, en Queens, Galo Solí­s recibe un homenaje de sus amigos de Barcelona Astillero de Flushing Meadow. Será una gran oportunidad para mostrarle un afecto enorme por todo lo que dio a Barcelona, EMELEC y la selección nacional. Informaciones sobre este acto en el (201) 927-9695.

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