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( por : Daniel Solórzano Salazar )

La verdadera camiseta es la que cada uno viste en su corazón.

No importa si es rayada, parchada, cruzada, con vivos o de un azul pálido. Si por allí­ se cruza el amarillo o hay estampado rojo. O si el auspiciante no nos gusta. Eso déjeselo a los noveleros. A los que creen que el amor se gana con marketing.

Con los años me he dado cuenta que el diseño de la camiseta del Club Sport EMELEC es lo de menos para el verdadero emelecista. Y si del diseño dependiera la fidelidad de un hincha, muchos no hubieran celebrado aquel campeonato de 1993, con una camiseta que poco tení­a que ver con la tradicional banda ploma, pero contrariamente, muchos, que digo.

Emelec vs Barcelona

Miles celebramos ese campeonato y nos deleitamos porque más allá del modelo de la camiseta de aquel año, lo que siempre contó para los emelecista fueron esos colores azul y plomo que para muchos son como un sello estampado en los corazones.

Soy del barrio del Centro Cí­vico, de allá, de los bloques, de la calle Bolivia, y por eso fui testigo de muchas tardes de gloria azul. Recuerdo que de adolescente los amigos del otro equipo me preguntaban por qué me gustaba EMELEC y siempre decí­a por los colores. Esos colores reflejan una historia que los grandes la tejieron con sudor, con goles, con sufrimiento y que hoy no puede ser menospreciada solo porque a alguien no le guste el diseño de una camiseta. Emelecista, ser un hincha de EMELEC va más allá del diseño de una camiseta.

Editorial de emelec

En este principio de campeonato, la polémica no ha estado esquiva en las huestes azules. Criterios sobre el diseño y estilo de la camiseta no faltaron. A favor o en contra, pero siempre con un mismo sentimiento de amor y de querer siempre lo mejor para el equipo. En eso coincidieron todos. Pero más allá del diseño de este año, la camiseta genera de por sí­ una fidelidad que no la tiene ningún equipo de Ecuador.

Ningún hincha pregona un amor tan incondicional e irracional por esa combinación tan emblemática y seductora. Azul y plomo es la camiseta que viste mi corazón desde el dí­a en que me enamoré del equipo. Por eso, sea cualquiera el diseño de la campaña del año 2008, estoy seguro que el amor por el equipo seguirá creciendo, con un plantel que invita a soñar con cosas grandes, con golazos y con campeonato.

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