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( Por: Diplomático Azul )

Las crí­ticas realizadas en varios editoriales y comentarios del foro de esta página, luego de 6 fechas en el campeonato, han abierto un espacio para el debate del funcionamiento de nuestro equipo. Algunos quieren el buen juego, otros la efectividad y otros los resultados. La gran mayorí­a sin embargo, queremos los tres.

El fútbol vive momentos en los que los cálculos frí­os, los resultados positivos y la acumulación de puntos han tomado la prioridad en el deporte. De ahí­ que el estilo de muchos equipos y en especial de sus técnicos sea golpear en el momento indicado y esperar al rival para aprovechar sus errores y contragolpearlo.

Las primeras seis fechas del campeonato son la muestra de que nuestro equipo a adoptado esa práctica y, al parecer, el técnico no está dispuesto a cambiarla.

Concuerdo con muchos en que es el peor técnico para cambiar de técnico. Por ello justifico los reclamos y crí­ticas de muchos hinchas al sistema táctico de EMELEC. Siendo realistas, no es conveniente que se vaya el técnico, pero estamos pidiendo que cumpla con su trabajo y rectifique.

Como lo he repetido en oportunidades anteriores, en mi opinión los resultados son mentirosos y mucho han dependido de las individualidades de nuestros delanteros, de la indiscutible calidad de nuestro arquero, de los errores de los rivales y de la suerte. Muchos dirán que todo eso es parte del fútbol, cierto. Otros dirán que el trabajo de los delanteros es convertir goles y que el trabajo del arquero es atajar, cierto, y que ninguno merece felicitación por cumplir su trabajo, lo cual no comparto.

Si razonamos con esa lógica, yo digo que el trabajo de los defensas es defender con prolijidad y el del medio campo es contener bien al rival y crear oportunidades para los delanteros. Del mismo modo, es trabajo del técnico realizar los ajustes correspondientes para garantizar el adecuado funcionamiento de las lí­neas del equipo, pero todaví­a no nos convence. Cambio tras cambio, experimento tras experimento, falta de variantes, cambios posicionales de jugadores e inclusive desperdicio de jugadores probos en la banca.

No culpo a los jugadores de que el juego del equipo esté lleno de fallas, pues ellos cumplen con una orden táctica, pero no podemos esperar que un central se luzca en el puesto de volante de corte o que un delantero se luzca como mediocampista, peor aún que un central juegue de marcapunta.

Así­ algunos no lo compartan, es necesario reconocer que el técnico está fallando en su planteamiento. Estas fallas, identificadas pero no corregidas, llevan a la hinchada a un sufrimiento sobre el final de cada juego.

La desesperación de los hinchas nos lleva a poner toda nuestra esperanza en tres o cuatro jugadores cuando en realidad nuestro amor es por un equipo, un sentimiento que abarca una gran familia compuesta por dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e hinchas. Pongámonos la mano en el pecho, ¿si estos jugadores que se han dedicado a romperla en estas fechas fallan más adelante, podremos decir que ellos tienen la culpa de que no hayamos obtenido un resultado positivo? No será­a justo.

Es por lo anterior que el equipo debe sostenerse por si mismo y no depender de las buenas actuaciones de uno u otro jugador que puede fallar porque a fin de cuentas, los jugadores son humanos, no perfectos.

Ahí­ es que debe venir la mano del técnico para lograr la cohesión de todas las piezas dentro de la cancha, cosa que todaví­a no vemos. No se pide la salida del técnico; lo se pide es que rectifique y corrija los errores de los que todos los hinchas nos hemos dado cuenta. Y como el técnico sabe más de fútbol que nosotros, pues es su profesión y para eso le pagan, resulta inaceptable que insista en no hacerlo.

Como otros hinchas comentan, el juego bonito no asegura resultados, citando ejemplos de equipos que han jugado muy bien al fútbol y no han podido conseguir los tí­tulos en sus debidas oportunidades. Esto es muy cierto, pero un juego errático, con una pobre contención y poca creación, aumenta las posibilidades de que el rival los aproveche y el resultado no sea beneficioso.

Les aseguro que un juego más sólido, a lo mejor no vistoso o exquisito, pero si consistente y contundente tendrá como frutos los resultados que el equipo necesita y cuando los necesite. Igualmente, se podrán desarrollar las capacidades de los jugadores para que cada uno aporte a construir un equipo que juegue de igual a igual contra todo rival, que es justamente lo que los hinchas queremos.

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