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Probablemente el partido de hoy fue uno de los peores que nuestro equipo ha jugado en condición de visitante. El resultado es comprensible si se toma en cuenta que el técnico alineó un equipo con varios alternos, entre los cuales hay jugadores que actuaban por primera vez en la altura.

Es correcto que se coloque un equipo con variantes en vista de que el jueves próximo se jugará el partido de vuelta por la Copa Sudamericana. En mi opinión sin embargo, habían otros elementos que debieron ser tomados en cuenta por el técnico, entre ellos Rivera y Mena. Me pregunto también si el caso de Miguel Bravo no debió correr mejor suerte. En todo caso, a pesar del resultado, los minutos y la experiencia en la altura que puedan acumular los nuevos extranjeros es de suma importancia, considerando que la mayor parte del campeonato la jugamos en la sierra.

Sobre el clásico

Por otro lado, quiero referirme al clásico. Honestamente durante ese primer tiempo pensé que se nos venía la noche. El equipo contrario fue muy superior y corrimos con suerte de que el marcador no fuera más abultado, al igual que hoy. Afortunadamente, el equipo salió con una actitud totalmente distinta que dio vuelta a la cancha y que permitió alcanzar el empate e inclusive crear oportunidades para ganar el partido. Los del equipo visitante no deben jactarse de que en el primer tiempo pudieron habernos goleado, pues nosotros en el segundo tiempo también pudimos haberlo hecho.

Comparando aquel primer tiempo y el partido de hoy, dejando de lado el controversial primer gol del clásico, el cual desconcentró al equipo, hay dos factores que aquejan al equipo y que no deben ser descuidados. El primero de ellos es el daño que nos hacen los centros. En el clásico, el segundo gol del contrario lo convierte el delantero cabeceando sólo.

Siguiente partido

En el partido de hoy, en el primer gol, el jugador de Espoli se eleva sólo para cabecear. En el segundo gol, el centro es frontal y no alcanza a ser despejado por Mina. Las falencias en el juego aéreo me llevan al segundo factor, pues de éste nacen los centros.

El equipo, especialmente el mediocampo y la banda izquierda es deficiente para entregar el balón. Si contabilizamos las ocasiones en que Aguirre, Achilier, Quiñónez, Mena, Estacio y otros entregan balones divididos, o lo que es peor, balones al contrario, nos daremos cuenta de por qué nos llegan los equipos rivales.

De local

Incluso jugando de local, el rival no necesita presionarnos tanto para quitarnos el balón porque nosotros mismos se lo entregamos. Al parecer hay mucha desconcentración al momento de entregar el balón, lo que de local se convierte en un arma de doble filo, pues el equipo juega más abierto en busca del arco contrario.

Desde hace varias temporadas nuestro equipo no ha tenido una línea de contención sólida, como la tuvo en las mejores épocas de Hidalgo o Borja. Quiñónez, Caicedo, Bran y otros que han pasado por la media cancha no han sido suficiente aporte para aliviar el trabajo de la defensa, pero no necesariamente porque no sean eficientes para quitar el balón, sino porque son deficientes para entregarla, lo que anula el primer esfuerzo. La dirigencia prefirió concentrarse en reforzar el ataque, lo cual aplaudo porque es mejor hacer goles aún cuando se los reciba que recibir menos goles y no ser capaces de convertirlos.

El partido ante Zamora en Venezuela me dejó una muy grata impresión, al igual que el segundo tiempo del clásico. No se puede negar que el equipo va mejorando. Hay más volumen de juego y los jugadores ponen más garra en los partidos. El técnico deberá trabajar en la entrega del balón. Esta etapa es importante para probar alternativas y para concentrarse en el torneo continental. Es necesario sin embargo, no descuidar el campeonato, pues dadas sus características, los puntos de bonificación serán decisivos.

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