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La estabilidad de los técnicos depende más de su estilo que de los resultados.
Compartimos con vosotros un editorial de Diario El Clarin desde la Argentina donde mencionan a Rodolfo Motta.

RADIOGRAFÍA DE LOS TÉCNICOS DE PRIMERA : EN EL FUTBOL LOCAL SE JUEGA MAS A LO QUE SE PUEDE QUE A LO QUE SE QUIERE

Algunos se apegan férreamente a la táctica como método de superación, otros postulan que el talento de los jugadores puede disolver e inutilizar el mejor esquema. Los más creen en la fórmula de armar los equipos de atrás para adelante, los menos en la contraria. Unos son más audaces, otros más conservadores. En la Primera División del fútbol argentino hay técnicos para todos los gustos. Pero la gran cuestión es otra: a la hora de mandar sus equipos a la cancha, ¿pesan más las convicciones de los entrenadores o las necesidades de sus equipos, juegan a lo que quieren o a lo que pueden?

Hay una primera observación ineludible. En las catorce fechas que lleva el Torneo Apertura, ya se alejaron de sus equipos, por convicción propia o por decisión ajena, nueve de los veinte técnicos ¿casi la mitad¿ que comenzaron el campeonato al frente de los planteles.

Dicho de otro modo, los técnicos dirigen cuando y si pueden, y de poco valen los apellidos e incluso los afectos. Entre los desempleados del Clausura hay varios que a los que hasta ayer nomás en sus clubes se los nombraba entre reverencias, como Reinaldo Merlo (Racing), Jorge Burruchaga (Independiente), Pedro Troglio (Gimnasia La Plata) y Rodolfo Motta (Chicago).

En casi todos los casos, la estabilidad de los técnicos parece depender mucho menos de su estilo o inclinación táctica que de la urgencia de resultados. Más allá de la discusión de cuántos hinchas querí­an que se alejara y cuántos no, está claro que el paso a paso de Merlo ya no convencí­a a la mayorí­a de los simpatizantes de Racing. Pero en 2001, cuando ese mismo esquema cauteloso fue efectivo y llevó al club al tí­tulo después de 35 años, muy pocos se opusieron a que se le levantara una estatua.

Eso no quiere decir que los técnicos más propensos al riesgo tengan mejor suerte. Néstor Gorosito, uno de esos entrenadores a los que le gusta cambiar ataque por ataque, se fue de Central en medio de una crisis institucional, pero también porque sufrió una seguidilla de resultados negativos. Si su equipo hubiese estado peleando los primeros puestos ¿hubiese ocurrido lo mismo?

De las respuestas que dieron los técnicos de los 20 equipos de Primera a un cuestionario propuesto por Clarí­n ¿una sí­ntesis de esas respuestas puede leerse en la página 51¿ puede concluirse que el plantel de jugadores disponibles no es el único dato que evalúan los entrenadores a la hora de elegir el planteo táctico.

Algunos, entre ellos el DT de Boca, Miguel Angel Russo, hicieron hincapié en que la historia y la “idiosincrasia” de cada club deben ser tenidas en cuenta. Otros, como Ricardo La Volpe (Vélez), creen que hay un esquema superior al resto, y tratan de que los futbolistas (y también los hinchas) se adapten a él.

La mayorí­a cree que los esquemas tácticos muchas veces deben ser variados por las circunstancias del partido, el resultado parcial, las lesiones o las expulsiones, y prefieren entonces que su plantel tenga ensayadas esas variantes que puede necesitar.

Hoy no hay técnicos que le den poca importancia a lo táctico. Incluso Ramón Dí­az (San Lorenzo), un entrenador que se define a sí­ mismo como “sencillo”, respondió que lo táctico está en primer lugar. Al mismo tiempo, todos saben que el talento individual de los futbolistas es un arma para desequilibrar. En todo caso, se puede hablar de una escala en las que cada DT otorga mayor o menor relevancia a uno y otro factor.

El mayor grado de rigidez táctica y la preferencia por armar los equipos desde atrás suelen asociarse con la etiqueta de defensivo. La idea es errónea: ¿alguien puede tachar de defensivo, siquiera de cauteloso, al Estudiantes de Diego Simeone, uno de los muchos técnicos que cree que lo primero a organizar es la defensa?

Hay un aspecto en que todos los consultados coincidieron: un buen entrenador debe observar atentamente a los jugadores de divisiones inferiores. Sin embargo, muchos reconocieron que a medida que crece la presión por conseguir resultados, la promoción de pibes a Primera se posterga. Como decí­a Mafalda, lo urgente le gana a lo importante.

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