Los Culpables

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( por Fernando Flores )

Ayer mencioné en mi editorial que habí­a escrito con el corazón más que con la cabeza. Hoy con más calma y analizando todo lo ocurrido se puede establecer a los culpables de la tragedia:

1.-) Galo Roggiero Rolando: El presidente del club que organiza el espectáculo deportivo es el responsable directo de la tragedia ocurrida el domingo. Sobretodo si uno de los delincuentes miembros de esa pandilla llamada Sur Basura indica en un diario de la ciudad que el «arsenal» (así­ lo calificó) lo dejan adentro del estadio ya que es muy peligros transportarlo el dí­a del partido. No me venga Roggiero a decir que él no sabí­a que dejan petardos y bengalas en el estadio, y de ser verdad que no sabí­a igual es culpable por omisión.

2.-) Los pseudo periodistas: Toda la semana se pasan amenazando, insultando y calentando el ambiente, realizan comentarios despectivos en contra de EMELEC y leen mensajes insultantes que enví­an por celular con el pretexto de que «aquí­ si leemos todo porque no tenemos miedo», ¿no es así­ «señores» Coello o Aní­bal II?

3.-) Jaime Nebot Saadi: Después que han destruido en repetidas ocasiones las instalaciones del estadio Capwell, después de que lanzaron una bomba lacrimógena en el Tasa Blanca, después que destruyeron a pedradas los vehí­culos de sus propios jugadores, después de que quisieron destruir su propio estadio porque perdí­an un clásico, después de todas esas barbaries el Alcalde de Guayaquil condecora a los delincuentes y los sienta en el salón Municipal como si fueran el ejemplo a seguir, simplemente un insulto a todos los Guayaquileños, ¿la próxima vez, condecorará a los narcotraficantes?

4.-) La Sur Basura: Cada vez que van a un escenario deportivo estos delincuentes hay problemas,:  en todos los clásicos se dedican a provocar, ya que sus cantos sólo incluyen insultos y el festejar las destrucciones que han realizado en el Capwell, incluso le lanzaron un proyectil a Elizaga, que estuvo cerca de impactarlo, ni quiero imaginar lo que hubiera pasado si el criminal que lo lanzó lograba su objetivo.

5.-) Todos los que asistimos a los estadios: que aplaudimos y celebramos la llegada de las barras bravas, que nos reí­mos cuando se insulta al contrario o cuando algún objeto lanzado alcanza a un rival. Basta de eso, el fútbol es una fiesta, es un deporte para disfrutarlo en familia y lejos de estos vergonzosos actos de violencia.

De todos los que amamos este deporte depende rescatarlo de las garras de la violencia, que lo sucedido con Carlitos no quede en el olvido y menos en la impunidad.

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