Compartimos con ustedes esta entrevista realizada a Luis Capurro, por Revista Estadio. En esta entrevista nos podemos dar cuenta que por mas que Barcelona siempre quiere comprar jugadores simbolos de Emelec, el sentimiento eterno de amor hacia la camiseta azul plomo se lo lleva hacia la tumba, quizás a muchos de los que traicionaron la camiseta al jugar para el eterno rival, cuando cuelguen los botines los escucharemos decir que son emelecistas, los jugadores son profesionales, trabajan por dinero, pero eso se acaba algun dia, en cambio la lealtad es algo eterno en los corazones de los hinchas azul plomo. Juzguelo usted mismo :

A sus 44 años, el gran capitán de Emelec y la Selección, sigue jugando fútbol. En el parque de Flushing en Nueva York no sólo es figura, sino también ídolo de la gente. Asegura que nunca fue estafado ni que botó el dinero que ganó por el fútbol. Culpa a la dirigencia de la Ecuafútbol por no haber jugado el Mundial. Y habla de la trinca que siempre ha existido en Barcelona y los buenos años que pasó en EMELEC y Liga de Quito… Un diálogo entre recuerdos y nostalgia de un crack…

¿Cómo andas Lucho? R: Con los pies…

No, en serio ¿cómo estás?R: Sentado…

Las risas se apoderan del entorno… Luis Capurro le responde al golero Ronald Araujo, su compañero de equipo en las ligas del parque de Flushing en Nueva York conocido como “Manos de agua”… El “Gran Capitán” es el mismo de siempre, aquel que bromeaba de igual forma con los ‘entradores’ reporteros de cancha en sus años de futbolista profesional, en las canchas del Capwell, Monumental, Ponceano y Fedenador…Han transcurrido algo más de cinco años desde que el mejor lateral izquierdo de todos los tiempos que parió el fútbol ecuatoriano dejó las canchas, pero “Don Capu” sigue igual de figurita… “cero grasa”, afirma con su blanca sonrisa mientras se levanta la camiseta para mostrarle a todos los presentes los ‘cuadritos’ de su abdomen… Y aunque no tiene tanto fútbol como cuando paseó su clase por Filanbanco, Emelec, Barcelona, Liga de Quito, Cerro Porteño de Paraguay, Racing de Argentina y la Selección del Ecuador, propio de la falta de entrenamiento y del pasar del tiempo que no tiene compasión ni con el crack, quien ya pinta de blanco parte de su cabellera, lo que aún posee le alcanza para ser cotizado por muchos equipos que juegan en las innumerables ligas barriales de Flushing.A sus 44 años “ya no tengo nada que demostrar, ni aclarar, no extraño nada del fútbol profesional y tengo tiempo para hacer lo que no pude realizar con mi familia por las constantes concentraciones…”. Y vaya que tiene razón esta figura que entre las décadas del ochenta y noventa, fue considerado el mejor lateral de América en 1987 y 1993 jugando por la Selección, bicampeón con EMELEC (1993 y 1994), y campeón con Barcelona (1997) y Liga de Quito (1999), y que por ahora decidió radicarse “momentáneamente” en el Bronx, en Nueva York… “Llegué acá aceptando la invitación de unos amigos que quieren formar una escuela de fútbol; vine por tres meses, pero si hay la posibilidad de trabajar me quedo de largo”, añade sin reparo…

¿Y acá cómo lo admira el migrante ecuatoriano, como el jugador de EMELEC o el de Barcelona?El ecuatoriano me ve como uno de los mejores futbolistas que ha dado el país, sin distingo de camiseta. El respeto que yo me gané en el fútbol no fue por defender una u otra camiseta de clubes, fue por lo que le entregué a la Selección, por eso siento el mismo cariño del emelecista como del barcelonista.

¿Extraña el fútbol profesional?Para nada… Toda mi vida la pasé concentrado y al haberme retirado de la profesión estoy haciendo cosas que no pude realizar por muchos años, debido a la entrega que le puse a mi trabajo como futbolista profesional. Ahora vivo libre de tensiones, me siento tranquilo, y además no tengo que tratar con dirigentes desagradables…

¡Alto ahí! No hay que adornar mucho la píldora para entrar en las preguntas y respuestas sobre quiénes lo ‘lastimaron’ en el fútbol… Capurro asegura: “No lo digo solamente por mí. Hay muchos ex futbolistas que le dieron tanto al país y la dirigencia ni siquiera les hizo un partido de despedida. Por decirte, jugadores como Carlos Morales, Hólger Quiñónez, Jesús Cárdenas, Kléber Fajardo, Israel Rodríguez, Raúl Avilés, todos de cartel a quienes el fútbol, o más bien los dirigentes, les fueron ingratos”…

¿Por lo visto hay mucho resentimiento en usted?Es que en realidad todos se olvidan de lo que fuimos en algún momento, de quienes nos entregamos completamente por la camiseta de un club o de la Selección, de las alegrías que dimos a la hinchada. Yo llegué a jugar 100 partidos y fui capitán de la Selección por muchos años, fui el mejor lateral izquierdo en todos los equipos que jugué, Filanbanco, EMELEC y Barcelona en Ecuador; la Conmebol me homenajeó en varias ocasiones como el mejor en mi puesto en Sudamérica; pero en mi país nadie me dio una verdadera despedida.

¿Entonces lo que hizo la Ecuafútbol no lo dejó conforme?Es que no fue un partido de despedida hecho con aprecio, con cariño. Fue algo más obligado, por la presión de la prensa y la hinchada, que no dejó satisfecho a nadie. Y no es que ahora esté pidiendo un partido especial, pero me hubiese gustado vivir algo que me llene, por decir un enfrentamiento entre los dos equipos que más amé y que más veces defendí, EMELEC y la Selección. Pero no sólo a mí, repito, hay muchos futbolistas de élite que se merecen una despedida, entre otros Morales, Quiñónez, Villafuerte, Torres Garcés, Avilés, Cárdenas y muchos más. Lamentablemente la dirigencia del fútbol ecuatoriano es ingrata.Es cierto que está en EE.UU. porque en Ecuador se quedó sin dinero, porque perdió todo lo ganado en la inversión con la sociedad Galarza…Acá llegan doctores, ingenieros, arquitectos y muchos profesionales que en su país no tienen oportunidades y vienen a buscar un futuro. Una vez que me retiré el fútbol decida venir los veranos a Nueva York y ganarme unos dólares jugando para los equipos que me invitan. Sobre mi inversión con la compañía Galauto, un día decide retirar mi dinero y separarme de la sociedad, no es como muchos dicen en Guayaquil que me estafaron y que perderá todo. Simplemente decida separarse porque no tenía tiempo para atender el negocio, yo pasaba viajando y concentrado y mi esposa dedicada al hogar y mis hijos, por lo que creímos conveniente que lo mejor era cortar por lo más sano y abrirse de la sociedad.

¿Es decir que Capurro no está en bancarrota?Lo que gané lo invertí, me fue en unos casos bien y en otros no también, pero el fútbol me dio para vivir. Y si a mis casi 44 años puedo seguir jugando porque no seguirme ganando unos dólares acá en las ligas del parque de Flushing…

A la “vejez” Capurro “pierde” por momentos la humildad y saca a relucir el rostro de jugador “canchero” para considerar que si quisiera, a su edad, aún estaría jugando profesionalmente… “Como dijo la “Uva” Quinteros -Ubaldo Quinteros, ex futbolista esmeraldeño que actuó en EMELEC entre las décadas de los 80 y 90-, a quien lo encontré por aquí ‘yo me preparo bien físicamente y puedo seguir jugando’… Pero ojo, vuelve Capurro el bromista: ¡No!… todo es joda, ya a la edad que tengo sería difícil entrar en las mismas condiciones, tanto físicas como técnicas, con jugadores jóvenes… Y para el bien del campeonato ecuatoriano es mejor, porque este ya no se mantiene viejo como antes. Yo recuerdo que hasta hace pocos años, siempre eran los mismos veteranos los que actuaban, ahora se le ha dado paso a la juventud y eso es muy bueno porque la competencia crece…

En tantos años que jugó fútbol, seguramente hay etapas… Para empezar hablemos de la Selección ¿Qué recuerdos le vienen a la mente?Fue una etapa muy linda, junto a la de Emelec, las mejores. Jugué alrededor de 13 años. Toda mi juventud se la di a la Selección y siempre fui capitán; pero lamentablemente no se me pagó, y no hablo de lo económico porque en ese aspecto me fue bien, sino de otro punto que tiene que ver con la dirigencia, como se debía pagarme.

¿Sigue creyendo que un verdadero premio hubiese sido ser tomado en cuenta para jugar el Mundial de Corea y Japón?Por supuesto… Y no sólo por los años de vida que le entregué a la Selección, sino porque aún consideraba que tenía condiciones para jugar, o por lo menos retirarme después de esta cita.

¿Por dónde pasó el inconveniente que no fue tomado en cuenta, pese a que fue convocado varias veces, lo hicieron completar los 100 partidos y hasta se habló de una verdadera despedida?Yo creo que pasó por la dirigencia de la Ecuafútbol, ellos ordenaban y el técnico hacía caso. Y por último, sino me llevaban como jugador, al menos creo que deba viajar como invitado…

¿Este fue el momento más triste de su etapa en la Selección?No de tristeza, más bien de bronca porque yo fui uno de los que inició el sueño. Porque esto no lo consiguió solamente Hernán Darío Gómez, el trabajo bien hecho arranca desde el momento que dirigió Dusan (Draskovic) y luego el “Pacho” (Francisco Maturana), quienes prácticamente le fueron dando forma al equipo. El “Bolillo” logró ensamblarlo, manejarlo con un planteamiento que terminó teniendo orden y buen toque, y en el que en varias ocasiones entré como jugador titular cuando él se inició como técnico, lo que pasa es que a mí me tocó jugar los partidos más difíciles, ante Brasil, Argentina, Paraguay y Colombia, y quizá no terminé convenciéndolo… Pero más allá de aquello, repito, yo fui parte de este proceso y me merecía jugar el Mundial.

¿Qué significó EMELEC en su vida profesional?Fue el equipo que me llegó al corazón, viva tantos momentos de alegría, con dirigentes buenos que me respetaron y nos hicieron sentir muy bien. Para citarlo, Nassib Neme, directivo que se preocupaba por el jugador, que conversaba a diario y nos daba su amistad. Otros que destaco son el doctor Fernando Aspiazu y Miguel Fellman. Con dirigentes como estos EMELEC mostró siempre ser un club organizado, por eso logramos un vicecampeonato y un bicampeonato. Además la hinchada nos respaldó en las buenas y las malas. EMELEC va a ser siempre el club de mis amores…

¿Usted cree que la hinchada le perdonó el hecho de haber jugado por Barcelona?Ellos deben entender… Lamentablemente la dirigencia de EMELEC de entonces no me apoyó y tuve que buscar un nuevo equipo, Barcelona se interesó y negociamos. A mí me apena saber que en EMELEC siguen los problemas con los dirigentes, que tiene un equipo pobre futbolísticamente, cuando siempre fue grande. Creo que todos los que somos emelecistas nos sentimos tristes por la situación que atraviesa el club… Este EMELEC no se compara para nada al EMELEC con el que nosotros conseguimos muchos éxitos, incluso el que manejó Omar Quintana fue muy superior…

Barcelona, otra etapa en su vida… ¿Es cierto que la camiseta amarilla pesa?Sin querer ser agrandado, yo creo que al buen jugador no le pesa ninguna camiseta. Lo que pasa es que Barcelona como equipo nunca ha sido hospitalario como lo es Emelec, en donde los jugadores nuevos eran recibidos como en casa y se acoplaban de inmediato. Barcelona es un club muy difícil, en el cual sus jugadores antiguos no le permiten al nuevo integrarse rápidamente. Cuando yo llegué me quisieron hacer “la casita“, eran unos cuatro o cinco trinqueros que armaban grupos y jugaban sólo entre ellos y los que les hacían caso. Un día en camerino salté en contra de este grupo y les manifesté que todos teníamos que arrimar el hombro, ser un verdadero equipo y dejarse de trincas, si queremos el título. Así fue que logramos ser campeones en 1997, el último título que consiguió Barcelona, para orgullo personal.

¿Se imaginó el trato que recibió en Liga de Quito?En parte, eran tiempos en los que todavía había resistencia de los serranos en aceptar a los costeños o viceversa; pero tenía la confianza que con el fútbol que yo poseía me metería al bolsillo a su hinchada. Y así fue, con el chileno Manuel Pellegrini se formó un gran equipo que logró el bicampeonato en 1999. Y la dirigencia se portó muy bien conmigo…

¿No extraña las entrevistas, aparecer en los programas deportivos de radio, televisión y prensa?Yo siempre tuve un perfil bajo con el periodismo. Muchos creían que yo era idiota, pero nunca le negué una entrevista a nadie. Yo era figura, pero la foto y la entrevista tenía que salir cuando era de salir, no siempre. Pero en general tuve una muy buena relación con la prensa, incluso nos hacíamos bromas…

¿Se va a quedar en Nueva York?Yo vengo todos los años en verano porque me invitan amigos ecuatorianos, ahora lo hizo el Barcelona de NY con su dirigente Orlando Pasto, quien tiene en mente volver a formar el equipo y quiere que yo sea parte de la directiva del club. Hay en carpeta algunos proyectos, como formar la escuela de fútbol y realizar una gira por España.

Luis Capurro se despide… No falta la broma “ponga la plena, no me vaya a estar cambiando el verbo, mire que yo hablo bien…“. Sigue siendo el jugador que todo el mundo idolatra, por carisma, sencillez, por fútbol y porque aún posee el cartel de un grande, al que todo se le puede perdonar… Esta su verdad, esta la nostalgia de un crack…

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