El ex mejor lateral izquierdo de América ahora enseña su arte en Santo Domingo de los Tsáchilas.

< p class="text">Dicen que a los negros no se les nota la edad y tal vez por eso a Luis Enrique Capurro Bautista está igual que en su época de futbolista -décadas de los 80 y 90-, con la sabrosura de siempre para hablar.

De inmediato salta la pregunta de rigor, ¿el porqué de su presencia por esos lares? No se inmuta y responde que está:  “camellando”. Que tiene un proyecto en mano con el colegio American College que está ubicado de Santo Domingo, a 5 kilómetros de la:  ví­a a Quevedo.

< p class="text">

En pleno centro de Santo Domingo de los Tsáchilas, conversa:  amenamente con sus actuales jefes -profesores de esa institución-, planificando lo que será su escuela de fútbol y quiénes lo acompañarán en este nuevo reto que tiene por delante.

El fútbol, del quien fuera el mejor lateral de América, sigue aún en las retinas de quienes se dieron el gusto de verlo jugar. Un elemento con temple para disputar el balón. Fuerte por arriba y seguro por abajo. Un elemento de ida y vuelta. No mal intencionado. Fuera de la cancha solidario a tiempo completo.

Incluso al momento de hacer el balance de su vida, no tiene riquezas ni vive rodeado de lujos, pero sí­ posee un corazón enorme para seguir siendo el mismo de siempre.:  Sencillo, humilde. Aquel tipo que le gustaba que lo llamen “Don Capu” o “Chocolate” -como le decí­an en Paraguay-.

Es de esos personajes que se agranda cuando le preguntan el dí­a de su nacimiento, ya que a viva voz dice “nací­ el 1 de mayo. por eso soy el más bacán del Ecuador”.

Es por ello que sus respuestas son las mismas. Directas y sin pelos en la lengua. No escatima esfuerzo al señalar que el fútbol ecuatoriano se encuentra en retroceso luego de las dos últimas clasificaciones mundialistas y si no se ponen “pilas” – así­ habla- es muy difí­cil que la Tricolor llegue a Sudáfrica 2010.

Lucho, ¿en busca de un nuevo Capurro?
Mi molde se rompió hace rato y no fabrican otro parecido. No hay más Luis Capurro y ni habrá – sonrí­e y deja escapar unas cuantas carcajadas al aire-.

¿Por qué afirma aquello, no le llenan los valores que tiene el balompié nacional?
No es eso sino que el fútbol que uno practicaba era de otra estirpe. De ida y vuelta. Velocidad pura. Entrega durante los 90 minutos de juego y aquello como que se ha perdido.

Entonces, ¿qué le falta al jugador ecuatoriano?
Entrega. Jugar por la camiseta. Olvidarse de los verdes y entregarse por completo. Eso le falta. No puedo juzgar a nadie, pero para mí­ ahí­ radican los altibajos que se ven en los jugadores ecuatorianos.

¿Cuál fue su secreto para mantenerse con la misma regularidad en cualquier equipo que le tocó defender?
Ser un trabajador incansable en el terreno de juego. Ahí­ radica el éxito. Todo está en que el jugador ponga lo suyo y el resto viene solo. Ese es el verdadero secreto para triunfar en el fútbol.

Hubo muchos equipos que contaron con sus servicios, ¿con cuál se queda?
Con todos. Mi paso por Filanbanco, Emelec, Barcelona, Liga de Quito,:  Cerro Porteño y Racing fueron bien marcados y cada uno tiene un poquito de Capurro en su historia.

¿Pero debe haber uno que lo marcó?
Mejor no digo porque se pueden resentir. No, mentira. Filanbanco abrió las puertas para empezar, también puedo decir que Cerro Porteño me trató bien. Logré triunfar afuera, algo que pese a los años no lo habí­a hecho y eso es valioso. Y qué decir de Emelec, que tuvo una fanaticada maravillosa y qué me dice de Barcelona. Por eso no querí­a nombrar a ninguno, porque fueron momentos especiales que viví­ en cada uno de esos equipos.

Y no nombró a Santa Rita.

Bueno, eso fue otra nota. Fue por apoyar al lí­der de los pobres. Pero eso ya pasó y estoy agradecido de aquello, pero nada más.

¿Era el momento justo para que Sixto Vizuete asumiere como técnico de la Selección Nacional?
Hace tiempo yo lo habí­a dicho. Por suerte se dio y en buena hora le tocó a Sixto Vizuete hacerse cargo de la Selección. Aquí­ han venido muchos técnicos malos, que no han dejado ninguna enseñanza:  y se han llevado la plata. Qué mejor que sea un técnico ecuatoriano el que nos dirija, ya que conoce nuestra idiosincrasia y sabe de dónde escoger y hacer un mejor trabajo.

¿Santo Domingo es una ventana para sacar nuevos prospectos?
Por supuesto. Aquí­ hay valores para trabajarlos y pulirlos. Es como un diamante en bruto, al que simplemente hay que prestarle atención. Ojalá se pueda hacer un buen trabajo y descubrir elementos que lleguen a aportar al balompié nacional.

Y su tierra Esmeraldas.
Esmeraldas. pobre. Pobre Esmeraldas. La verdad que es una pena que esa provincia se haya muerto de esa manera y que ya no sea la cantera de grandes futbolistas como antes.

¿Quiénes tienen la culpa?
Usted lo sabe amigo. Quiénes más. los dirigentes, que se llenan de promesas y no cumplen y dejan abandonadas a la suerte a las provincias pequeñas, ellos se llenan de cuentos, promesas falsas y nunca cumplen nada. Eso es lo malo y lo peligroso. Y aquello da mucha pena. Mejor no me haga decir más cosas que me acuerdo de muchas injusticias que hay en el aire.

¿Cómo cuáles?
Ya le dije. No me haga decir más cosas que no quiero decir. ¿Está grabando, verdad? Entonces, mejor ahí­ nomás.

Hablemos de cosas más simpáticas. ¿Cómo ve este proyecto?
Muy bueno. César Cedeño y Fernando Garcí­a han confiado en mí­ para lograr sacar nuevos elementos y no deseo defraudarlos. Ya fue la presentación y acudieron cerca de 50 niños de todas las edades y parece que llegarán más. Por suerte, es un proyecto muy bueno, estoy rodeado de gente seria y a la espera de que todo me salga bien. Vamos a ver qué pasa. Vamos por parte y despacio, sin apresurarnos para nada.

< p id="ctl08_ctl00_pnlDespiece" class="additional">

< p class="entryPart">

Su trayectoria como jugador y seleccionado

Empezó a formarse como jugador en el Patria de Esmeraldas, luego pasó a un club de la segunda categorí­a, Milagro de Guayaquil.
En 1984, sin haber debutado en primera categorí­a, fue llamado a la Selección ecuatoriana de fútbol para jugar partidos amistosos. En 1985 debutó con Filanbanco y el mismo año jugó su primer partido oficial con la Tricolor.
El momento cumbre en su carrera fue en Emelec, ahí­ se consagró como futbolista y fue capitán por muchos años. También jugó en Barcelona, en el que obtuvo el vicecampeonato de la Copa Libertadores en 1998 y LDU de Quito.
Internacionalmente jugó en el Cerro Porteño de Asunción y tuvo un paso por Racing de Avellaneda.

En 1992, cuando jugaba para EMELEC fue considerado el mejor lateral izquierdo de América y fue contratado por el Cerro Porteño.
En el 2003 se retiró como futbolista en un partido de despedida defendiendo a la Selección ecuatoriana de fútbol contra la selección de Estonia, en el estadio Modelo; cumplió además su partido número 100 como internacional.
Su debut fue en Guayaquil ante la Selección de fútbol de Alemania Democrática el 6 de febrero de 1985.
Estuvo en las Eliminatorias al Mundial México 1986, Italia 1990, USA 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002.
Jugó varias Copa América 1987, 1989, 1991, 1993, 1995 y 1997.

Antonio Rodrí­guez
[email protected]
Subeditor Deportes

Fuente : Diario El Telegrafo

Facebook Comments