emelec bsc machala
clásico amistoso en el estadio 9 de mayo de machala

El – Frentón” del Emelec. Su ídolo es Johan Cruyff. Le encanta leer sobre ovnis y enigmas, escuchar salsa y baladas. De chico trabajó en una panadería.

Javier Maldonado, para Diario Extra Guayaquil

Luis Guillermo Rivera Martínez habla rapidísimo y camina lento. Dice que no sabía que en Ecuador le decían – Frentón” pero tampoco le molesta la – chapa”.

En realidad no es que tenga mucha frente sino poco cabello y entradas pronunciadas. Este bogotano de 31 años y 1,78 de estatura, a pesar de ser muy serio y para algunos poco expresivo, dice que como todo buen colombiano, a la hora de rumbear no puede faltar la salsa.

El mediocampista – azul” que ha militado en Millonarios, Deportivo Cali, Tuluá, Deportes Tolima, Deportivo Pasto y Liga de Loja, cree que aunque no se estén dando los resultados esperados con el equipo, – todo va a mejorar”. Rivera jugará de titular contra Olmedo, mañana en Riobamba.

¿Cómo es EMELEC casa adentro, en la convivencia?

Es un grupo tranquilo, con gente joven, algunos de experiencia, es una convivencia sana.

¿De quiénes te has hecho amigos en el club?
Con Marcelo (Elizaga), Marcos (Mondaini) y Lucho (Escalada). No tanto por ser todos extranjeros sino porque somos vecinos. Vivimos en la misma ciudadela. De ahí me llevo buen con Juan Triviño y con Christian Noboa.

En los entrenamientos, los juveniles te piden consejos, ¿cómo te hace sentir eso?
A ellos los trato igual que a los de experiencia. Uno también fue joven. Trato de aconsejarlos, lo bueno es que ellos quieren aprender y tienen ganas de triunfar.

¿Qué tal pasar de la altura lojana al calor guayaquileño?
Uff…la humedad me afectó fuerte pero ya pasó. Lo que más costó fue ponerme a punto físicamente. Cuando estuve en Liga de Loja no había el problema del calor.

¿Y la familia?

Está en Colombia. Piensan venir pero cuando los niños terminen el colegio porque se les partiría el año. Tengo dos hijos. David Santiago, de 7 y Andrea Catalina, de 4.

¿Cada cuánto hablan?
Todos los días. Nos vemos por Internet y nunca dejamos de estar en contacto. Me hacen bastante falta.

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Paso en la casa por lo general. Me gusta leer bastante. Lecturas de temas periodísticos que dan a conocer diferentes puntos de vista sobre acontecimientos reales. De ahí J.J Benítez, un escritor más que todo basado en extraterrestres, ovnis y enigmas. Eso me fascina.

¿Música…?
De todo pero especialmente salsa y baladas románticas.

¿Con quién compartes esos gustos?
Con muchos compañeros salseros. De ahí la lectura es más difícil porque algunos no tienen ese hábito. De pronto por ahí me han visto los libros y me los han pedido prestados porque les ha causado curiosidad.

Bastantes hinchas te ven como un jugador serio, muy adulto…
Soy una persona normal, más bien tranquila pero cuando tengo la oportunidad de salir a bailar o divertirme lo hago sin ningún problema. Eso sí, todo a su tiempo.

¿Quién te puso el apodo de – Frentón”?
¿El qué? ¡Ah…no sabía que me decían así! (ríe). Ya me imagino por qué será ja, ja. En Colombia siempre me han conocido como el – Flaco” Rivera.

¿Cómo te hiciste futbolista?
Siempre me gustó desde chiquito pero empecé recién a jugar de forma seria en una liga a los 16 años. Estaba estudiando segundo semestre de Educación Física, en la Universidad, se me presentó la oportunidad de ir a probarme. Hablé con mi papá y me dijo: Anda a probarte. La prueba va en 12 años (ríe). A los 19 debuté como profesional en el Deportivo Pereira.

¿Quién es tu referente en el fútbol?
Me gusta cómo juega Zidane, el holandés Bergkamp. Pero siempre me ha llamado la atención cómo jugó y cómo se desenvolvió Johan Cruyff.

¿Si no hubieses sido futbolista, a qué te dedicarías?
A terminar de estudiar Educación Física. Es una meta que tengo pendiente. Extraño la Universidad, ahí cursé algunos niveles de inglés y de sistemas. Aprendí bastante.

¿Has trabajado en algo que no sea fútbol?
Ayudaba en la casa con el negocio de panadería. De ahí sacaba la recompensa para comprar los pupos, los guayos, esas cosas del fútbol (ríe). Tenía 10-12 años. No era el que cocinaba sino el que ayudaba a vender y a cobrar el dinero. Luego me independicé porque me pagaba el fútbol.

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