sarah cse
un vistazo desde la hinchada: ¿faltó más juego en la clasificación?

La Navidad solidaria de Elizaga
Obra. Aunque su club le debe más de dos meses de sueldo, el arquero azul realiza labor social. (Diario Expreso)

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El pequeño Alfonso (tres años) preguntaba quién era ese “señor grande de ojos azules” que lo llamaba desde un rincón del área recreativa en la que jugaba junto a otros 15 amigos. Al principio sintió algo de recelo, pero cuando su mamá le dijo que era Marcelo Elizaga no dudó en correr a su lado.

Durante unos minutos se olvidó del columpio y de la piscina de pelotas de colores donde tanto se divertí­a, para dialogar con el arquero del EMELEC y de la selección ecuatoriana.

“Me puedes llevar al estadio. En mi casa siempre juego con los amigos y de grande quiero ser futbolista, pero no arquero, porque les hacen goles”. La espontánea frase de Alfonso arrancó una emotiva sonrisa por parte de Elizaga, quien se aprestaba a entregar regalos a 16 niños provenientes del Suburbio guayaquileño.

El evento fue posible gracias a la ayuda de un grupo de hinchas emelecistas (que prefirieron mantenerse en el anonimato) y de la señora Janet Troya, cabo primero de la Policí­a, quien tuvo la tarea de seleccionar a los niños más necesitados del sector de la 41 y Oriente (suburbio).

“Muchos de estos niños son hijos de madres solteras y para ellos tener un juguete en la Navidad era un sueño casi imposible. La idea de trabajar con ellos surgió desde hace un par de años, cuando mi hijo Alejandro me hizo ver lo bueno que será­a apoyar a los chicos con algún detalle”, dijo Janet.

La tarea no será­a fácil, porque ella no tiene los medios económicos para apoyar a tantos niños. Fue entonces cuando conoció a un integrante de la barra emelecista, que realiza labor social junto a Elizaga.

“Marcelo es un tipo generoso, que no duda en meterse la mano al bolsillo cuando alguien lo necesita. A veces nos basta con su presencia o una llamada de él para llegar a empresarios que sí­ tienen los recursos para socorrer a los más necesitados. Ellos saben que trabajan con gente con credibilidad, y gracias a eso hemos podido ayudar a otros”, comentó uno de los aficionados.

Los elogios que emitió hacia Elizaga tienen sustento. Hace una semana el golero “millonario” llevó a un grupo de chicos a un centro comercial para comprarles ropa, aunque su club le debí­a dos meses y medio de sueldo.

“Él no quiere que nadie lo sepa, porque como buen cristiano prefiere que su mano derecha no se entere de lo que hace la izquierda. En realidad no le gusta que los periodistas conozcan la labor social que realiza, pero con ustedes hizo una excepción y creo que es justo reconocer el esfuerzo que realiza”, añadió el hincha.

Mientras tanto, el “Polaco” se dirigí­a hacia el sector donde estaban ubicados los regalos. Tuvo que hacer un alto en el camino, porque las madres querí­an llevarse un recuerdo de él, en este caso una gráfica.

De manera paciente se fotografió con todas y de inmediato comenzó a llamar a los niños, a quienes personalmente les entregó un presente.

Llenos de ilusión comenzaron a abrir sus obsequios y a mostrárselos a sus madres. Elizaga solo miraba y sonreí­a.
Fue entonces cuando se animó a entablar un pequeño diálogo con nosotros.

“Mirá eso (señalando a los chicos). No hay dinero en el mundo que pague la satisfacción de hacer feliz a un niño en una época tan especial como la Navidad”, comentó.

A su alrededor, los niños jugaban y le repartí­an tiernos abrazos al personaje al que bautizaron como el “Papa Noel del Suburbio”.
Pero su labor no se limita solo a los más pequeños.

En los últimos años ha participado en la entrega de casas del Hogar de Cristo para familias que resultaron damnificadas por incendios o alguna tragedia en los sectores marginales de Guayaquil.

Es un trabajo en equipo. Algunos integrantes de la barra “eléctrica” se dedican a monitorear los noticiarios para hacer una lista de las personas que necesitan ayuda.

Verifican que los casos sean verdaderos y elaboran un presupuesto de las cosas con las que podrí­an ayudar. Luego se contactan con el – Polaco”, quien llama a varios empresarios para solicitarles su respaldo. Si es necesario y su apretada agenda lo permite, visita esas empresas para coordinar la ayuda. Si no se alcanza la meta, pone de su dinero, aunque siempre lo hace de forma anónima.

Pero no siempre la situación se manejó de forma tan transparente.

En alguna ocasión un aficionado le solicitó los guantes autografiados para una supuesta obra benéfica. Pasaron los dí­as y Elizaga no vio resultados, por lo que decidió ser más selectivo con la gente a la que respalda.

En la actualidad, no tiene dudas cuando su grupo de trabajo le solicita una firma, una vestimenta, una foto o cualquier cosa que se necesite para obtener fondos.

Por cuestiones de tiempo, pocas son las veces en las que acude a la entrega de obsequios, pero su esposa Verúnica le da la mano cuando el caso así­ lo amerita.

Hace una semana la señora recibió en su casa a 13 niños, mientras que Marcelo entrenaba con su equipo. Luego los dos se fueron a comprar los regalos para los chicos.

“Es una familia muy unida y solidaria. Incluso, Marcelo está analizando la posibilidad de apadrinar a algunos niños, darles alimentación, medicina y estudios. Estamos hablando de un proyecto muy ambicioso y que requiere de una gran inversión, pero cuando existe la voluntad de servir al prójimo, todo es posible”, añadió otro de los hinchas que participó en la entrega de juguetes.

Hoy, el “Polaco” se encuentra en Argentina disfrutando de la época navideña junto a sus seres queridos, mientras que en algún lugar del Suburbio guayaquileño un grupo de chicos disfruta de los regalos de una persona que no puso como excusa los problemas económicos que atravesó su club y decidió llevar un poco de alegrí­a a los más necesitados.

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