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Michael Arroyo cuenta su verdad

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estadio capwell
¿quién mató la ilusión?

Todos sus compañeros le extendieron la mano y lo apoyaron en el momento más crí­tico de su vida.
Fue uno de los últimos en llegar hasta el entrenamiento de EMELEC en el estadio Capwell. Se puso su uniforme y sus zapatos amarillos, se recogió el pelo en forma de moño y salió a la cancha. En el camerino quedaron sus zapatos de suela, su jean, la camiseta y una gorra descosida.
Michael Arroyo ha entrado a la palestra deportiva del paí­s, todas las cámaras lo enfocaban. Mientras va llegando sus compañeros le comienzan a dar palmadas, como diciéndole: «estamos contigo hermano… todos tenemos errores».
El joven jugador del EMELEC atraviesa por momentos muy duros en su vida deportiva, porque cuando pensaban que hasta podí­a estar enfrentando a El Nacional el domingo en Quito, los residuos de marihuana le salieron, por lo que se está a la espera de conocer cuál será la sanción.
Emelec ha manifestado que no van a pedir una nueva prueba, pero en cambio le darán todo el apoyo para sacarlo de esa enfermedad.

Las prácticas continúan, el entrenador Carlos Sevilla separa dos equipos: los que serán titulares frente a los suplentes; Arroyo recibe un chaleco rojo y comienza a actuar.
Sus jugadas son iguales a las del resto de dí­as, pero esta vez su mente está en otra cosa; sin embargo trata de ser fuerte porque sabe que en esta situación no está solo, se encuentra de por medio su esposa y su madrecita, quienes lo apoyan en todo. Lo mejor es que la dirigencia está de su parte para darle respaldo.
Antes de que termine el entrenamiento se lesiona Gabriel Fernández y se paralizan por un instante los trabajos.
Al finalizar la práctica Arroyo se dirige al camerino, esto con el fin de evitar a la prensa; luego sale por otro lado, pero al rato decide enfrentar su problema con todos los detalles.
En el camerino ya le habí­a confesado todo al psicólogo del equipo, Dr. Wilson Cueva, quien se mostró feliz al saber que el jugador reconoció su error.

La gente está a la espera de Michael, pero este hace un driblin de esos que efectuaba en la cancha y nos deja fuera de lugar.
Transcurren los minutos y por arte de magia lo tenemos frente a frente.
Dejó el chaleco rojo y ahora luce nuevamente su descosida gorra, color negra.
Mientras trata de hablar recibe las palmaditas en el hombro de sus amigos.
Sus palabras son cortas, pero están cargadas de sus verdades y lo primero que acota es: «no soy un drogadicto como la gente dice, eso no. Antes usaba esas cosas, pero ahora ya no, eso quedó en el pasado».
Después aspira aire y comienza a contar algo que antes se le hací­a difí­cil decirlo. «El doctor me ha indicado que son residuos de cosas de antes y nada más».
A pesar de lo duro que han sido estas horas, se han dado cuenta de la calidad de seres humanos que son sus compañeros de trabajo, el cuerpo técnico y los dirigentes.

«He recibido el apoyo de todos los dirigentes, cuerpo técnico y jugadores; esto me ha alegrado mucho, y me ha motivado para hacer las cosas bien. Me dicen que siga adelante, que son situaciones que le pueden pasar a cualquier ser humano».
Cuando le expresamos que el psicólogo estaba feliz de que él empezó a dar su primer paso en la recuperación, expresó: «Es una falla mí­a lo que me está pasando. El doctor habló conmigo y será una ayuda grande. Voy a aceptar todo el respaldo que me den».
Un capí­tulo aparte es el apoyo que ha tenido de su familia. «Mi esposa y mi madre Rosita me han dicho que siga adelante y que salga de esta prueba que estoy pasando».

A Arroyo los ojos se le nublan, ya no desea hablar acerca de este trago amargo y solo quiere que pasen los dí­as volando, hasta el momento no sabe cuál es la sanción, le dicen que son dos años, lo que será­a como matarlo futbolí­sticamente. Pero Michael quiere que las manecillas de reloj tengan la misma velocidad que cuando él pateaba el balón.
Se termina un entrenamiento y el joven jugador sale del Capwell, afuera vuelve a recibir el apoyo de sus compañeros e hinchas, mientras mira a los vendedores de joyas y zapatos.
Arroyo quiere demostrar con fútbol todo el respaldo que en estos momentos está recibiendo.

Habla el psicólogo Cueva:
«Ha sido muy honesto»

Una terapia de dos veces por semanas será lo primero que reciba Arroyo de parte del psicólogo del Emelec, Wilson Cueva. Ayer se acercó hasta el camerino y habló con el jugador, luego de esto el profesional se sintió complacido por la reacción de Michael. «Debemos trabajar con la esposa y la familia. Nos reuniremos con ellos, porque no debemos de hacer nada sin su consentimiento», fue lo primero que dijo el galeno.

¿Cuál es el proceso que se desarrollará con Arroyo?
Es un tratamiento psicoterapéutico, socio-ambiental y familiar.

Como por ejemplo…
La psicoterapia es individual y básica, también que el grupo ayude es importante; esto se realizará dos veces por semana, lo principal es que él está de acuerdo con todo el trabajo que vamos a hacer.

¿Cambiar de ambiente?
Eso es lo primero que debemos hacer, pero depende de la familia, porque nosotros podemos querer algo, pero hay que tomar en cuenta la opinión de ellos.

¿Influye mucho el lugar donde vive?
Eso depende… porque hay chicos que viven en barrios de gente adinerada y hacen más cosas que otros jóvenes.

¿Qué es lo primero?
Él dio el primer paso, podemos decir que comenzamos en una rehabilitación, porque aceptó su problema. Lo veo bien porque ha sido muy honesto al admitir que es un error y que estaba dispuesto a salir adelante y eso es positivo. Significa que está en la mejorí­a.

¿Arroyo sabe lo que se viene?
El está consciente que nosotros no lo vamos hacer a un lado. Seguirá trabajando y lo ayudaremos en todo. Y a esperar la sanción. Pero queremos que esté bien hasta cuando pueda jugar.

Paredes: «Todo el apoyo»

El Dr. Efraí­n Paredes es médico del EMELEC y una persona que conoce al jugador desde hace años, EXTRA le consultó sobre el problema de Michael.
«El jugador va a tener todo el apoyo del Club Sport Emelec, vamos a hacer todo lo posible para que sea una persona que sirva a la sociedad, porque está siendo castigado y debemos de rehabilitarlo y levantarlo. Gracias a Dios tenemos un psiquiatra de alto valor como el doctor Cueva, quien se hará cargo de él».
Además enfatizó que conversa todos los dí­as con el jugador. «Ustedes saben que las personas que consumen droga nunca dicen la verdad a nadie, ni a su madre, esposa e hijos; ellos siempre mienten. Tenemos controles internos, pero pasan estas cosas».

Arroyo será­a internado en una clí­nica de recuperación

Según Quintana: «El jugador viví­a en un barrio paupérrimo donde la droga es como la Coca Cola y como un pan».

«Arroyo es un jugador que ha usado un estimulante (marihuana) para jugar mejor, lamentablemente es consecuencia de los estadistas que han gobernado esta patria y que no han servido para nada, sino para destruirla», fue la reflexión del dirigente emelecista Omar Quintana.

El volante ofensivo de los «eléctricos» dio positivo en el control antidoping, según informó el presidente de la Comisión Médica de Ecuafútbol. Una segunda prueba irí­a para Chile, pero el propio club la desistió.
El joven futbolista, de 21 años, será sancionado con una suspensión de dos temporadas, como establece el reglamento.
«Arroyo es un producto de un hombre necesitado, de un hombre humilde que viví­a en un barrio pobrí­simo donde la droga es como la Coca Cola y como un pan», fue la defensa que realizó Quintana a un jugador que ha caí­do en un profundo vací­o en tan corta edad.

«Lamentablemente, en el tiempo que ha estado en EMELEC no le dieron el pensamiento o no analizaron profundamente el caso. Todos lo vieron jugar el domingo el Clásico y realmente hizo un partido de primera, como lo hizo en Cuenca. Nuestro afán no es darle la espalda y decirle hasta aquí­ Arroyo. Ándate del club y hermano sepúltate en lo que haces. Hubiera sido fácil hacerlo, pero no le daremos la espalda como lo han hecho otros equipos. Señores, lo vamos a recuperar. Apúntenlo. Es un muchacho joven y con mucho futuro por delante. Tenga la plena seguridad y espero estar con vida, que a los 23 años regresará a la cancha sano y salvo. Entonces, convocaremos a una nueva rueda de prensa para decirle a los jóvenes futbolistas que se pueden recuperar de la droga», dramáticas palabras de Omar Quintana, quien recomendó a un grupo de niños de la escuela «azul»: «Vean este ejemplo de Arroyo. Muchachos, no consuman alcohol y drogas».

SOLUCIÓN
Para el dirigente, el primer paso es ponerle un sicólogo a su disposición. Lo tratará el doctor Wilson Cueva, quien labora en Emelec, además si es posible internarlo en una clí­nica de recuperación para que durante un mes se pueda desintoxicar. «Es un ser humano y como tal debe ser tratado», dijo Quintana.

Paloval-Guayaquil

(Diario Extra)

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